A mi manerA

* El show debe continuar
* El peligro no les asusta.
* Independientes, soñadores.

Por Julio A. AGUIRRE

Estamos acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final, nos disfrazamos para nosotros mismos. Francoise de La Rochefoucauld.
Qué manera de alborotarse la gallera en tiempos electorales, lo que confirma nuestra teoría: Los que están adentro no quieren salir, y los que están afuera quieren entrar.
La política se mantiene como la industria más requerida de todas para hacer dinero de manera tramposa y bajo la misma cantaleta: Por el bienestar del pueblo.
Me he preguntado, infinidad de ocasiones, cómo los servidores públicos continúan sirviéndose con la cuchara grande en tiempos donde las redes sociales han exhibido a tanto malandrín que se da vida de rey, y algunos terminan siendo huéspedes de penales mexicanos. Estamos asombrados de la lealtad y amor al pueblo en tiempos donde la violencia electoral se ha convertido en un problema sin freno. Candidatos, ex funcionarios y políticos en servicio asaltados, secuestrados, asesinados. Aun así no se quitan, siguen de frente aunque la vida vaya en juego en muchos casos; la vida o la cárcel.
Lo bien bailado y viajado, comido y bebido, ni quién se los quite.
Una charola los ampara. Un fuero que se convierte en credencial para delinquir, abusar del poder y convertirse de la noche a la mañana de muerto de hambre en próspero y millonario magnate.
Si nos preguntan por los buenos políticos mexicanos tardaríamos en responder y acabaríamos pronto. En cambio, si nos preguntan por los corruptos e inútiles, responderíamos de inmediato y no acabaríamos en un mes. La política es circo, maroma y teatro, donde las reglas establecidas se pisotean y donde mandan los caprichos de unos cuántos. Una batalla campal donde abundan los colores y las siglas partidistas luchando, todos contra todos y todos por la supremacía.
Hay banquitos, sillas y sillones de lujo. Una cosa lleva a otra…y a otra.
¿QUIÉN PONE SERIEDAD?
Lo que hacemos por nosotros mismos, muere con nosotros. Lo que hacemos por los demás y por el mundo, permanece y es inmortal. Albert Pike.
Resulta tan grande el desorden partidista-electoral, como el desbarajuste en instancias legislativas. Ahora me explico por qué México está herido; porque el corazón de la nación –Congreso de las Unión- sufre taquicardias.
Ahí nacen algunas ideas, también ahí se entierran otras.
Desorden y caos. Alianzas electorales permitidas, militantes de un partido candidateados por otro. Enorme campo de chapulines, priistas “prestados” a socios, políticos que han se han puesto todas –o la mayoría- de camisetas-, diputados designados por un dedo y no la voluntad del pueblo; alcaldes y gobernadores renunciando a sus cargos a las primeras de cambio porque van por cargos de mayor jerarquía sin haber cumplido con la voluntad del pueblo (cargos de elección popular). Movimientos ciudadanos que se convierten en partidos y terminan pegados a la ubre de los partidos grandes, a los que tanto han criticado.
Si el dinero y el poder mueven montañas, a ciertas personas las vuelve marionetas.
Los políticos han fracasado en la conducción de un municipio, de un estado, del país. Viene entonces la apuesta por economistas, por deportistas y por artistas. Al propio diablo si les asegura seguir manejando los hilos del poder.
Luz verde a candidatos independientes –más jodidos que las mangas de un chaleco si no tienen el respaldo de algún partido viejo, mañoso y poderoso-. A la política no se llega para aprender, el tiempo es el peor enemigo del ignorante.
Ya le entraron al baile también periodistas, artistas, cantantes, deportistas.
Dicen los gobernantes que en el país no hay mexicanos de primera ni mexicanos de segunda.
De lengua me como un plato.
En fin el show debe continuar. Yo de plano me iré a la tumba sin haber entendido por qué razón siendo México un país con tanto “iluminado”, seguimos viviendo en tinieblas.
¿Y DESPUES?… En estos momentos algunos partidos políticos ofrecen cualquier tipo de entrevista con su pre candidato, casi señalando lo qué quieran y cuándo quieran, a sus órdenes.
¿Qué viene después si logra el triunfo? Amnesia total. Como necesitado se acerca a todos, como triunfador no se acuerda de nadie…salvo compadres y familiares.
Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también ame, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.
Correo electrónico: aguirre@8columnas.com.mx

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