A mi manerA

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Una vergüenza.

Por Julio Alejandro AGUIRRE PADILLA

*Un día de locos.

*Caudillos y caciques.

*Acarreados y arreados.

Una vergüenza.
Una vergüenza.

Es mejor que caigan diez culpables y no un inocente. Sir William Blackstone.

No quiero confundirme ni confundir a nadie. Un caudillo es aquel que levanta la voz en pro del humilde. Un real caudillo es apoyado, por voluntad propia por el pueblo en defensa de sus derechos.

Soy admirador, por cierto, de Emiliano Zapata, un caudillo auténtico. Gente sin coleccionar títulos académicos pero dueño de la verdad y enemigo de las injusticias… con un par de usted ya sabe qué.

Emiliano Zapata ha sido un ejemplo para todos, incluyendo a los hombres ricos, poderosos y supuestamente preparados. Lamentablemente Zapata sólo hay uno. Emiliano de nombre y Salazar su segundo apellido.

Nacido el 8 de agosto de l879 y asesinado el 10 de abril de 1919, en Chinameca, Morelos.

Surge el recuerdo por lo que durante años hemos visto en este país. Estamos llenos de “caudillos” que terminan siendo caciques. Vivales que arropados por la bandera de defender al más desprotegido, usan al ser humano para convertirse en multimillonarios; eso sí, con cada día más los pobres que no se mueven por convicción, son mareados por una torta, un boing y 200 (o más) pesos.

De la misma manera que Caudillo nada tiene que ver con Cacique. Acarrear y arrear parecen lo mismo pero no lo es. Acarreados se dice a la masa popular a un acto político en forma compulsiva o mediante prácticas engañosas.

Arrear es lo que hace el labrador con la junta. Yunta que pueden obedecer los güeyes o las mulas.

Ninguna de las palabras y su significado nos agrada. Se escuchan, de entrada, humillantes (¿Y los Derechos Humanos, apá?).

                                                                                   LIBERTAD

Expresarse vía marchas y plantones es lícito. Se vale cuando las autoridades abusan de sus cargos y de las personas; todos con derechos y obligaciones, claro está.

Ayer fue un caos en la ciudad de Toluca (ya se está siendo costumbre constante). Desde temprana hora iniciaron los reclamos, mentadas de madre, jalones y aventones. La alcaldesa  Elisa Ojeda Rentería (se sintió Adelita), comandó un grupo frente a Palacio de Gobierno no para pedir, sí para exigir le den el dinero que le corresponde al municipio de Donato Guerra.

En eso estaban, convirtiendo al centro de la ciudad capital en un ring, cuando por otro lado llegaban miles de acarreados por los caciques de un movimiento que se ha convertido en un dolor de cabeza para TODAS las autoridades (de todos los partidos)  y TODOS los ciudadanos.

Unos cuántos “caudillos” al frente mientras quien mueve todos los hilos de este movimiento, seguramente en casa, disfrutando de comodidades y riquezas adquiridas, en espera de la llamada de sus segundos que le reportarían los avances y beneficios logrados a base de presión y chantaje.

Mis respetos y solidaridad con esos miles de hombres, ancianos, jóvenes, mujeres y hasta niños en carriolas o jaladas por el brazo del padre o la madre.

El respeto al derecho ajeno es la paz, expresó quien fuera Presidente de México, Benito Juárez.

Nuestras marchas y plantones siempre han sido pacíficas, se llenan la boca los líderes de este movimiento.

Que corta visión y que poco argumento. ¿Sabrá quién mueve los hilos de este y otros “monstruo de mil cabezas”? ¿cuántos ciudadanos son perjudicados cada que se les antoja hacer de las suyas con sus marchas pacíficas?

Tampoco saben, aunque no les importa, la cantidad de mentadas de madre que se llevan de mexiquenses y mexicanos.

No defendemos a gobierno alguno. Ellos, los quejosos, hablan y actúan así por sus necesidades. El pueblo habla y se queja por ver perjudicados sus intereses. Necesidades y obligaciones. Trabajar y salir delante de manera decente.

Quisieron ser caudillos y se convirtieron en caciques. Nos unimos a quienes con razón se preguntan ¿de dónde salen los recursos (cantidades millonarias) para mover tanta gente? Esos caciques, hablamos en general, son tan pobres que sólo dinero tienen.

¿No les enseñaron sus abuelas que el encaje es bueno pero no tan ancho?

Sus pleitos con los gobiernos nos importan un cacahuate. Busquen la manera de no perjudicar al pueblo, mejor dicho a quienes no tienen vela en el asunto porque pueblo finalmente somos todos.

Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también ame, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.

 

 

Una vergüenza.