A mi manerA

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Maurilio Hernández González. ¿La hora que usted diga, señor Presidente?

Por Julio Alejandro AGUIRRE PADILLA.

*Férrea resistencia.

*La humildad en casa; la riqueza para el que huye.

*Abundan los dichos; escasean los hechos.

Con audacia se puede intentar todo, más no conseguirlo todo. Napoleón Bonaparte.

Siempre me ha importado lo que los presidentes de México hagan por su pueblo. Lo que digan por una me entre y por la otra me sale. Los dichos son eso, palabras que se las lleva el viento (aunque se firmen, tipo Peña Nieto) promesas, sumas (nunca restas). Con sus palabras nos dan a entender que los mexicanos recibiremos, bajo su administración, la Virgen y las perlas de la Virgen.

Falso. La Virgen es nuestra y con ella nos conformamos. Son ellos al final de cuentas quienes se quedan con las perlas, pero no con la bendición de la Virgen.

Los millones de mexicanos que apoyaron a Andrés Manuel López Obrador- que no a Morena- están en todo su derecho y libertad de defender a su personaje, de creer en él, de pensar que México en realidad va a cambiar con el político tabasqueño.

Votar o no votar por Obrador no significa que uno se tenga que callar y otros no entender, reconocer y señalar que el Presidente de México, así sea Andrés Manuel, no sabe todo y no puede con todo. Como lamentablemente está sucediendo.

Quienes nunca van a señalar públicamente su desacuerdo con el Ejecutivo Federal son los militantes de ese partido. Y pensar que antes nos quejábamos porque los servidores públicos paleros del Partido Revolucionario Institucional respondían a su patrón. “La hora que usted diga, señor Presidente”, cuando éste preguntaba ¿qué hora es?

No nos extraña. Cada quien habla de la feria cómo le va en ella.

Sobre el tema, ayer el diputado de Morena, Maurilio Hernández González, quien es además Coordinador del Grupo Parlamentario en la 60 legislatura mexiquense señaló: Fue no sólo acertada sino oportuna la determinación del gobierno mexicano ofrecer asilo político por razones humanitarias al depuesto mandatario de Bolivia, Evo Morales dijo.

“Esto significa revigorizar la política exterior mexicana, históricamente reconocida a nivel mundial por recibir a dirigentes políticos o pueblos perseguidos políticamente de otras naciones, como en su momento lo hizo con León Trotsky o con el exilio republicano español”. Argumentó.

Palabras más, palabras menos de un  hombre, Maurilio Hernández González, que cree ciegamente en el presidente de México.

ES BUENO EL ENCAJE…

El descubrimiento más grande de mi generación, es que un ser humano puede modificar su vida cambiando su actitud mental. William James

Decían mis abuelas –a mis abuelos no los conocí- es bueno el encaje pero no tan ancho, mijo.

Más allá de ideologías políticas, propuestas o formas de actuar de cada Presidente, de cada Partido, no entiendo el por qué el Presidente de México, en un acto de humildad y de austeridad (no veo ninguna de las dos cosas), viaja como un ciudadano de a pie en líneas comerciales, y como su gente le toma foto a sus desgastados zapatos para que vean en él a un “Héroe”.

El gobierno de Obrador y Morena en su conjunto no sólo abrieron la puerta a este personaje; mostraron el cobre, miedo o agradecimiento a Evo Morales, enviando un avión de las Fuerzas Armadas de México para que lo trajeran a la que ya es su nueva casa.

Vaya, vaya, vaya. Es tan buena onda y puro amor y paz el presidente de México que se quita el taco de la boca para dárselo a un “humilde” personaje que teme por su vida. ¡Todos los mexicanos tenemos pánico a diario por nuestra existencia!

Tenían razón mis viejitas adoradas (abuelas). Es bueno el encaje mijo, pero no tan ancho.

Les recuerdo que Santo, el Enmascarado de Plata, El Chapulín Colorado, Batman, Superman y otros héroes, también tenían enemigos. Entendamos el significado de la palabra oposición.

Nunca estuve de acuerdo e infinidad de ocasiones en este espacio reclamé a los priistas el haberse adueñado de los colores de nuestro Lábaro Patrio. No los perdoné ni los voy a perdonar. Que recuerde a mis abuelos, a mis padres, a mis hermanos y menos a mí me pudieron permiso de utilizar esa maravilla de colores en algo muy pequeño e insignificante como cualquier partido político.

Morena insiste que es el partido del pueblo. Que éste es quien manda, a quién se le consulta y quién gobierna. Que yo sepa no existió nunca una consulta ciudadana para saber si los mexicanos querían o no en nuestro suelo la figura polémica de un hombre que, llámele como quiera, salió huyendo de su país.

No tenemos, insistimos, partido político. Reitero, este mal necesario que son los partidos, ¡TODOS!, políticos – ¿es necesario que sean tan malos?

La mula no era arisca, la hicieron tanto madrazo de uno y de otro; de un partido y del otro.

Para terminar, nuestro desconocimiento político nos lleva a realizar dudas inocentes.

¿Qué estará pensando en estos momentos Donald Trump? ¿Cómo actuará este hombre que hoy dice y hace una cosa y mañana otra? ¿Es como el gobierno de México en el sentido de si no estás con él estás en contra de él?

Pues que conteste la razón y no el corazón.

Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también ame, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.

Correo electrónico: aguirre @8columnas.com.mx