A mi manerA

Por Julio A. AGUIRRE

Enrique Peña Nieto. Tras el deber cumplido (BCS),  el deber de cumplir (Guerrero).
Enrique Peña Nieto. Tras el deber cumplido (BCS),
el deber de cumplir (Guerrero).

* Cayendo y levantando.
* ¿Justicia?
* Pobre espectáculo de diputados.

Nada se resiste al esfuerzo unido de un gran número de brazos. Lucas Alamán.
Mientras unos estados -Guerrero- están de hinojos por la maldad de las personas, otros como Baja California Sur se levantan luego de ser azotada por el capricho de la naturaleza.
Mucho se sigue hablando sobre los incalificables hechos ocurridos en Iguala ante la desaparición y asesinato de estudiantes, que quizá pocos tomamos en cuenta lo que acontece en Baja California Sur, tras el paso del huracán Odile.
Lamentable que entidades como Guerrero estén de rodillas y la sociedad mexicana mantenga el luto e indignación, pero loable que BCS esté ya de pie.
Justamente ayer el presidente Enrique Peña Nieto dio por cerrada la etapa de emergencia en aquella entidad reiterando que se mantendrá el apoyo eficaz y rápido para la reconstrucción y reactivación económica del país.
En la evaluación de los daños ocasionados por el huracán Odile a 22 días de su impacto, el mandatario federal recordó que la atención del gobierno federal al fenómeno natural se dio desde antes de tiempo.
Lo constatado y señalado por el ejecutivo federal provoca un gran gusto y la alegría de un deber cumplido de parte del presidente de todos los mexicanos.
Una alegría que sin duda termina cuando el avión levanta el vuelo para trasladar al mandatario al Distrito Federal.
Ubicado en el asiento del avión o en su lugar preferido en la residencia oficial de Los Pinos, el rostro del mexiquense seguramente muestra un rictus de malestar, preocupación y ocupación por lo que acontece en otro estado turístico por naturaleza: Guerrero.
La dedicación del gobierno federal por reparar lo antes posible los destrozos de la naturaleza han sido subsanados.
Otra cosa, imposible de conseguir, son los acatos de barbarie que al momento han cobrado 34 víctimas gracias a la perversidad del ser humano.
Se aclare el caso Iguala, o bien nunca se sepa la verdad, será más que un recuerdo y un profundo dolor; será una mancha negra de la que todos los mexicanos nos avergonzamos.
Personalmente nuca hemos entendido el significado de la justicia. Dar con el paradero de los responsables y hacer que paguen su delito en nada recompensa el dolor con el que vivirán por siempre familiares de las víctimas.
Hoy un estado se levanta, pero ayer otra entidad se arrodilla. No es la furia de la naturaleza el gran enemigo de los gobiernos; es la saña del ser humano la que en un país como México no permite la tranquilidad y la paz.
Peña Nieto se ocupó a tiempo de los ciudadanos de Baja California Sur; hoy el presidente de México está muy preocupado, y ocupado, por la masacre que vino a manchar su administración.
RAJA POLÍTICA
Acusar a los demás de nuestras propias desgracias es consecuencia de nuestra ignorancia; acusarse a sí mismo es comenzar a entenderse, no acusar ni a otros ni a sí, esa es la verdadera sabiduría. Epícteto.
Reprobable actitud suelen asumir los diputados de todos los partidos políticos quienes buscan sacar raja política en medio de las desgracias.
Ayer se dio, por el caso Iguala, otro batidero -están lejos de saber debatir-.
Lavarse las manos y ensuciar las del oponente objetivo de la estrategia legislativa.
Entrar en el juego de lo que se dicen no es con el fin de publicitar lo malo; la finalidad es que la sociedad conozca más y mejor lo que son y cómo se las gastan quienes representan a los ciudadanos desde el Congreso de la Unión.
«No sólo hay una responsabilidad de las autoridades federal y local, también hay de los partidos políticos en la selección de candidatos y financiamiento de sus campañas. Debemos asumir autocríticamente los errores que hemos cometido cuando teniendo la  idea de obtener votos, recursos y triunfos fáciles, abramos la puerta a la delincuencia»: Alejandro Encinas, senador del Partido de la Revolución Democrática.
En muchos estados los gobernadores están totalmente ausentes, expuso Francisco Javier García Cabeza de Vaca, del Partido Acción Nacional, quien acusó que alcaldes de entidades como Veracruz, Michoacán y Tamaulipas pueden tener antecedentes similares al de Iguala.
Los hechos ocurridos contra los normalistas de Ayotzinapa «se suman a las más negras horas de la vida nacional», por la violencia del crimen organizado contra jóvenes estudiantes, y por la erosión y la colusión de la propia autoridad municipal: Armando Ríos Piter, del PRD.
No puede alegarse sorpresa porque «el Centro de Investigación y Seguridad Nacional sabía, sabía hoy que el alcalde de Iguala era una gente que había sido financiada por la delincuencia organizada»: Luis María Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional.
En dos años no puede resolverse «el desastre» que se construyó en 12 años: Graciela Ortiz González, del Partido Revolucionario Institucional.
René Juárez Cisneros, del PRI, rechazó «cualquier intención perversa que pretenda politizar y lucrar con el dolor de las familias afectadas. Ningún partido político tiene derecho a buscar beneficios electorales, éste es un asunto judicial y en ese ámbito exclusivamente debe atenderse».
«No aspiramos a repartir culpas, porque los mexicanos aspiran a que nosotros, los que tenemos una responsabilidad, la asumamos en ocasiones con mucho esfuerzo, en ocasiones hasta con humildad y con discreción, pero que los resultados vayan dando muestras y mensajes positivos para el bien del país»: Ismael Hernández Deras, igualmente del partido tricolor.
Hay ocasiones que el piso del Congreso de la Unión se torna en un pantano -entre más te mueves más te hundes-, y ayer fue uno de esos días.
Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también amé, puedo seguir hasta el final… A mi manerA.
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