A mi manerA

Por Julio A. AGUIRRE

Damián Canales.  ¡Ya basta!
Damián Canales.
¡Ya basta!

* Sol y sombra.
* ¿Aliados o amigos?

El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable. Víctor Hugo.
Dos rostros mostró el comisionado Estatal de Seguridad Ciudadana del Estado de México, Damián Canales Mena, durante el pasado fin de semana.
Portador de buenas noticias, el funcionario aseguró (jueves) que la incidencia delictiva, en general, tocó la cifra más baja que se tenga registrada en los últimos 11 años en la entidad. La reducción fue de 22.76 por ciento; mientras que, el delito de alto impacto fue de 21.75 por ciento, aseguraba.
Horas después (viernes) el propio Comisionado de Seguridad anunciaba que investigarán intento de linchamiento en la comunidad de Lerma. Obviamente, el semblante y el discurso cambiaron por completo, al grado de hacer un enérgico llamado “¡Ya basta!”.
“La policía mexiquense no ha perdido el control en la entidad”, expuso en defensa de los uniformados quienes, a decir de Canales Mena, los elementos de seguridad siempre han actuado oportunamente y prueba de ello es que no se han consumado linchamientos, y en la mayoría de los casos los elementos de seguridad han rescatado a los presuntos delincuentes, recordó.
El gozo al pozo. Los recientes acontecimientos empañan las estadísticas anunciadas apenas horas atrás. El Estado de México se ha convertido en un terreno donde los intentos de linchamiento se vienen suscitando cada día con mayor frecuencia.
Entendemos el mensaje que las autoridades envían a la ciudadanía. Prohibido reconocer que se está mal, aunque cada día, se esté peor.
Ninguna autoridad en los tres niveles de gobierno reconocerá que la inseguridad los ha rebasado. Hacerlo, significaría que han fracasado. Y que los constantes anuncios de capacitación a los elementos policiacos, el fuerte presupuesto invertido en armamento, las campañas de prevención del delito, han servido de poco.
La ciudadanía, a lo largo y ancho del territorio mexiquense, en un intento desesperado, pero ciertamente equivocado, busca defenderse de la delincuencia organizada a falta de resultados de quienes tienen la obligación de garantizar paz y tranquilidad a la sociedad.
El tema es para preocupar por que el fracaso estatal es también fracaso federal.
Los datos duros ubican al Estado de México como una de las entidades más violentas de todo el país durante 2014. Las distintas modalidades empleadas por la delincuencia indican que en suelo mexiquense, lo mismo se registra el homicidio que el secuestro; la extorsión, robo de autos, con y sin violencia, asaltos a casa habitación y atracos a transeúntes.
¿Por qué el presidente de México, Enrique Peña Nieto, no ha enviado toda la fuerza del Estado a la entidad que gobernó? ¿Qué tiene de diferente el Estado de Michoacán, entre otros, qué no tenga el Estado de México?
Con respeto a la frase expresada por Damián Canales diremos que la percepción ciudadana va por un rumbo distinto a la del Comisionado. La delincuencia sí ha rebasado, desde tiempo atrás, a las autoridades.
¿ALIADOS?
La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo. Lucio Anneo Séneca.
Cuando el Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto, anunció que un presidente tiene aliados antes que amigos, hubo ciudadanos que pensaron que durante su administración no aguantaría a nadie que no cumpliera con lo solicitado por el presidente al momento de formar su gabinete.
A 22 meses de gobierno la idea de millones ciudadanos resulta contraria: El presidente tiene amigos antes que aliados dentro de su selecto equipo de trabajo.
No se han dado cambios en el gabinete que, sin duda, los requiere, al menos para ser coherente con su anuncio a pocos días de ser electo presidente de México.
Es obvio que durante los primeros meses la luna de miel con la sociedad era de lo mejor. Tenía todo bajo control y su fama, más internacional que nacional, lo llevó a ocupar las portadas de los importantes diarios y revistas del mundo.
Por ello, quizá, al grupo de asesores del presidente poco le importaban los comentarios de los medios nacionales; se vieron jugando en “Grandes Ligas”, por lo que demás era lo de menos.
Surgieron los problemas de todos conocidos que, a la fecha, la fama, popularidad y confianza en el presidente se ha venido a pique sin que ninguno de sus colaboradores atine a detener dicha caída.
Hoy los priístas dicen estar con el mandatario al cien. Cierran filas y ofrecen el espaldarazo clásico, pero insuficiente. Los recientes discursos del presidente, más que recuperar confianza ciudadana, la incrementan.
Ya no se da el “aplausómetro” como antaño; las opiniones de los expertos si bien no son de hiel, tampoco derraman miel.
En ocasiones la figura presidencial luce flaca y ojerosa. Obvio, no es lo mismo gobernar el Estado de México que guiar a México hacia el progreso.
Ese ejército de asesores, al servicio del mandatario, están obligados a cambiar la estrategia a favor de recuperar algo de la imagen perdida del presidente si no quieren que en los cuatro años que restan, la figura presidencial se siga destiñendo.
Llegó la hora, también, que el mexiquense de golpe a la mesa y haga los cambios que su gabinete requiere. ¡Total, la frase empleada, lo protege!: “Un Presidente necesita aliados, no amigos”.
Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también amé, puedo seguir hasta el final…A mi manerA.
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