Análisis

Tomás FLORES ROSALES

Scherer, deceso
Scherer, deceso

* Julio Scherer

Durante el ambiente vacacional de fin de año y el inicio de otro murió el periodista mexicano Julio Scherer, uno de los más completos que ha dado el país en la época reciente, incluso nominado en su momento como uno de los mejores periodistas del mundo.
En varias publicaciones se ha escrito la biografía de Scherer tras su deceso, por lo que este espacio recopiló lo que se publicó en uno de los sitos de Internet que asienta lo siguiente:
El trabajo periodístico de Julio Scherer estuvo cerca de la verdad y lejos del poder, se colocó del lado de la memoria para alejar el olvido, siempre miró de frente a la realidad por cruel, brutal o perversa que fuera y la abordó con genialidad en sus textos.
Julio Scherer García nació en la ciudad de México en 1926. Realizó estudios de filosofía y derecho. Ingresó al periódico Excélsior cuando tenía 18 años, fue reportero de la fuente política, jefe de información, auxiliar de la dirección con Manuel Becerra Acosta.
El 31 de agosto de 1968 Julio Scherer fue nombrado director general de Excélsior, ese día lo telefoneó el presidente Gustavo Dáz Ordaz para felicitarlo, le siguieron secretarios, gobernadores, senadores y diputados. Le llevaron mariachi a las instalaciones de Reforma 18 y fue abrazado hasta «quedar exhausto».  Permaneció al frente de periódico hasta 1976, cuando el presidente Luis Echeverría ordenó su expulsión de Excélsior.
En 2012 publicó el libro «Vivir» una breve autobiografía sobre la naturaleza de la prensa en el país, ahí señaló que «Excélsior se parecía al PRI como una gota de agua a otra».
Fue fundador de la revista Plural en 1971 que dirigió Octavio Paz y el 6 de noviembre de 1976 fundó junto con Miguel Ángel Granados Chapa y Vicente Leñero la revista Proceso de la que fue director general hasta 1996. La historia de la salida del diario apareció publicada en el libro «Los periodistas» de Vicente Leñero.
La libertad y la contundencia con la que Julio Scherer generó que Excélsior fue víctima de un boicot publicitario; lo mismo le ocurría en Proceso en abril de 1982 el cual fue orquestado Francisco Galindo Ochoa, titular de Comunicación Social de la Presidencia de la República. En 2006 el director general Rafael Rodríguez Castañeda denunció el boicot publicitario contra la revista.
Ganó en 1971 el Premio María Moors Cabots y en 1977 designado el periodista del año por la Atlas World Press Review de Estados Unidos, en 1986 el Premio Manuel Buendía y en 2002 el Premio Nuevo Periodismo, de la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano en la cual participaba Gabriel García Márquez. En 1998 rechazó el Premio Nacional de Periodismo.
La Universidad de Guadalajara lo nombró doctor honoris causa en 2006.
Reunió las conversaciones, encuentros y desencuentros con Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid en el libro «Los presidentes».
Siempre fue un periodista incomodo que entrevistó a personajes que gobiernos del PRI y el PAN ha querido encarcelar, en marzo de 2001 tuvo un encuentro con el Subcomandante Insurgente Marcos y en abril de 2010 acudió a la guarida de uno de los máximos líderes del Cártel de Sinaloa, Ismael «El Mayo» Zambada, que es buscado por la PGR y la DEA.
Realizó un extensa entrevista a Sandra Ávila Beltrán que culminó en el libro «La Reina del Pacífico: es la hora de contar»; también se reunió con narcotraficante Rafael Caro Quintero, que arrojó el libro «Máxima seguridad».
Julio Scherer hizo del periodismo una convicción y una pasión.
Su salida de Excélsior
Al mando de Julio Scherer, de 1968 a 1976, el periódico Excélsior se convirtió en uno de los periódicos más importantes del mundo. Entre las plumas que escribían en dicho diario estaban: Daniel Cosío Villegas, Miguel Ángel Granados Chapa, Heberto Castillo, Enrique Maza, Carlos Monsiváis, Abel Quezada (caricaturista), José Reveles, Ricardo Garibay, José Emilio Pacheco, Vicente Leñero y Octavio Paz.
Scherer figuró desde 1965, cuando era auxiliar del director, como futura cabeza de dicho diario.
«…el Excélsior de Julio Scherer fue la universidad abierta en la que ni siquiera supimos que estábamos inscritos», escribió Juan Villoro para la revista de la UNAM en 2007.
La línea crítica que caracterizó al Excélsior durante los años de Scherer lo hicieron convertirse en la piedrita en el zapato de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y, principalmente, de Luis Echeverría, que lo vigiló de cerca de través de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).
Gracias a los espías del gobierno, Echeverría llegó a saber que 1976, Scherer García llegaba al diario Excélsior alrededor del mediodía, que conducía un auto Dart dos puertas color vino modelo 1964; y hasta sabía de las cartas con críticas al gobierno que llegaban a la redacción del «gran diario de México» para que estas no fueran publicadas.
Sin embargo, hay documentos que detallan que el periodista era investigado desde 1959. En 1965, por ejemplo, Scherer estaba «fichado» como defensor de la ideología demócrata cristiana.
Algunos registros periodísticos relatan que desde agosto de 1972, empresarios simpatizantes con el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, suspendieron la compra de espacios para anunciarse en las páginas del que fuera considerado en su momento uno de los cinco mejores periódicos del mundo.
Sin embargo, la bomba que detonó la expulsión de don Julio estalló el 10 de junio de 1976, cuando los terrenos propiedad de los trabajadores de Excélsior en Paseos de Taxqueña fueron invadidos aparentemente por campesinos que reclamaban haber sido despojados de tales predios, si bien hubo elementos para detectar que muchos de aquellos no eran sino aviadores del gobierno.
Un día antes de la asamblea que destituyó a Scherer, la DFS registró la discusión del periodista con 200 cooperativistas afines en una reunión que celebraron en el hotel Fiesta Palace.
El 8 de julio de 1976 pasó a la historia como el día del golpe a Excélsior orquestado desde el Estado. La DFS detalló que la expulsión formal de Scherer como director fue entre «las 11:00 y 16:30 horas» que se retiró del diario alrededor de las 17:00 horas, y que junto con varios trabajadores salió del edificio del diario, se dirigió a la esquina de Paseo de la Reforma y Morelos, donde intercambiaron teléfonos particulares
«A las 18:20 se despidió del grupo Julio Scherer, abordando un automóvil con placas LGL-502 del estado de México, notándose apresumbrado y lloroso», informó la DFS.
«Desde el poder presidencial, Luis Echeverría manipuló la asamblea de cooperativistas de Excélsior para sacar a Julio (Scherer) y terminar con una línea crítica e informativa que todas las mañanas le agriaba el desayuno», escribió en 2005 Elena Poniatowska.
El acontecimiento fue reportado por el embajador estadunidense en México, Joseph John Jova, revelaron recientemente los cables de Wikileaks.
El diplomático norteamericano relató en un cable emitido el 9 de julio de 1976 de los «48 escritores, académicos, periodistas e intelectuales» que dejaron el periódico, quienes habían firmado un desplegado que debió publicarse en la edición del día 8 de julio, pero no fue impreso.
«Es claro, sin embargo, que ha sido una completa renovación del personal de Excélsior, con todas las personas que lo habían hecho un interesante (aunque a menudo un poco sensacionalista e irritante para nosotros) y animado periódico yéndose», detalló en su reporte el embajador Joseph John Jova.
El 12 de agosto de 1976 en un domicilio particular, el diplomático y el periodista sostuvieron una reunión. Jova relata que Scherer le dijo que «en el curso del asunto de Excélsior su vida había sido amenazada».
En la conversación, el embajador estadunidense también le preguntó sobre los rumores de que había sido llamado para trabajar para El Sol, la cadena de periódicos propiedad de Mario Vázquez Raña y en la cual «el presidente Echeverría, tenemos buenas razones para creerlo, ha adquirido un gran interés», según Jova.
El periodista confirmó que Mario Vázquez Raña le había hecho una oferta para dirigir El Sol. «Yo no soy una prostituta» respondió Scherer a la propuesta.
«Scherer en este punto en particular no es un comentarista objetivo y es una persona emocional en cualquier momento», reportó el embajador norteamericano.
Después de Excélsior, Scherer fundó Proceso
Proceso, la revista de investigación, apareció del 6 de noviembre de 1976. El logo original fue diseñado por Alfonso Rodríguez Tovar. Aunque en un principio se pensó en una foto ampliada de Echeverría, Scherer, Granados Chapa y Leñero acordaron una portada blanca que destacaba tres temas.
El primero se titulaba «El sexenio: las palabras y los hechos», una revisión exhaustiva del sexenio exangüe de Echeverria.        El segundo apartado ofrecía un adelanto de las memorias de Daniel Cosío Villegas, colaborador del Excélsior de Scherer y cuya crítica acérrima precipitó la censura del gobierno federal.
El tercer reportaje de portada, «Libre expresión: de Excélsior a Proceso», daba su propia versión de los acontecimientos que propiciaron la ceración del semanario.
Proceso se abrió paso entre medios de comunicación y empresas que hacían comparsa a la campaña emprendida, en esos momento, por el gobierno de Echeverría contra Excélsior y que se extendió contra la revista, la cual estaba amenazada directa e indirectamente y perseguida por el espionaje y el sabotaje. ( Información tomada de La Silla Rota, firmada por Agustín Velasco y París Alejandro Salazar ).
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