Andamiaje Alterno

* Posibilidades de un museo de arte interactivo.

Roberto Sebastián Nava Fabela

Hace más de una década propuse la tesis de que es factible un museo de arte interactivo, una idea derivada de la pedagogía de la mirada, el enfoque sociocultural de Vigostky, aspectos de la teoría psicogenética de Piaget, de la teoría de las inteligencias múltiples y de algunas investigaciones sobre museografía de investigadores como Lauro Zavala, Francisco Condés Infante y pedagogos como Pestalozzi. Basado también en implicaciones filosóficas de Kant y demás estudiosos del gusto, creatividad, artes visuales y museografía.

Al paso del tiempo es evidente que en educación artística se ha avanzado en nuestro país, pero, resulta insuficiente, en virtud de observar a los usuarios de los museos, pasan por las salas y miran, algunos llegan a construir su discurso visual, otros, leen las fichas técnicas de las piezas que se exhiben, algunos otros miran por mirar.
En ese contexto sobresale la necesidad de una alfabetización visual, algunos autores como Eisner señalan la importancia de poseer sensibilidad y conocimiento para admirar una obra artística.
Recuerdo una visita al Museo Carrillo Gil, iba con el pintor José Luis Franco Arias, al interior de una de las salas me explicaba con todo conocimiento un retrato de la esposa de Carrillo Gil pintado por Siqueiros, de pronto una señora pidió al pintor podía escuchar lo que me estaba diciendo, después se sumaron más personas, el terminar, el artista plástico mencionado, le preguntó a esa gente, ¿Cuál era su profesión? Eran maestros, médicos, dentistas, abogados y ciudadanos con otras funciones en la estructura social.
La conclusión es notable, adolecemos en nuestro país de alfabetización visual, aún las personas con preparación profesional y esmerada cultura no pudieron articular un discurso visual propio, por dos aspectos: Uno por no contar con saberes, no efectuar un análisis.
Las posibilidades de un museo de arte interactivo están vigentes toda vez, que exista disposición de los encargados de la administración de la cultura, para trascender a los museos de simples bodegas a espacios interactivos, humanizados y despojados de sus ambientes fríos.
De igual modo, cuando exista un vínculo entre educación y cultura, a lo sumo eso nos llevaría a contar con autoridades de la talla de Jaime Torres Bodet o José Vasconcelos.

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