Camino al poder

Saúl GÓMEZ BRITO

Es profunda la voluntad de poner un alto a las tendencias excluyentes tanto en la política como en la economía, se requiere la participación del grueso de los ciudadanos y se requiere, no sólo por razones prácticas, sino como un asunto de verdadero bienestar, tan necesario en estos momentos.
En esta fase de transición, es importante armonizar y conjugar intereses, así como esfuerzos partidarios para fortalecer los valores humanos de justicia, dignidad, libertad e igualdad; en el marco de las líneas estratégicas democráticas, se ha entrado en una nueva fase que exige readecuar estrategias y formas de lucha, consecuentes con esta época.
En la medida que en esta nueva fase las fuerzas democráticas se comporten de manera constructiva y no busquen polarizar o radicalizar necesariamente la lucha electoral, se tendrán mejores posibilidades de asegurar o al menos, volver a creer en la esperanza de un futuro mejor con el incremento del progreso.
El Estado de México, requiere de concertación y alianzas en el orden de abrir nuevas posibilidades y espacios que permitan los cambios y transformaciones de amplitud en la dinámica política trazada por el gobernador Eruviel Ávila Villegas, de decisiva importancia para la modernización de las construcciones de infraestructura.
En esta entidad, el espacio de progreso está abierto, pero el futuro dependerá de la habilidad que muestren las fuerzas democráticas partidistas para entender su realidad, la del Estado de México así como la internacional, de la capacidad de poner un proyecto político y económico capaz de dar respuesta al interés de amplios sectores de la sociedad mexiquense.
Las fatalidades sociales de hoy tienen naturaleza política, no es correcto reducir esta situación a los factores económicos y sus inmediatas consecuencias sociales y, como dicen ciertos políticos, los relevos en la administración gubernamental, son sólo relevos, pero el poder real siempre es el mismo.
Los ciudadanos quieren una democracia que más allá de la reiteración de ejercicios electorales, garantice participar en la toma de decisiones y fiscalización real, sobre aquellos a quienes los ciudadanos eligen, por una democracia integral para recuperar la autodeterminación de la gente a fin de democratizar las estructuras donde realmente vive.
La finalidad de las reformas es obvia, renovar a fondo aspectos de la vida en el Estado, conferir las formas más modernas de organización social a la democracia y, revelar a plenitud el carácter humanitario del régimen político en sus aspectos decisivos: económico, social, político y laico.
Hoy, se debe valorar de forma objetiva y autocrítica la actual situación política, son momentos para rehusar el formulismo y los estereotipos de vida impuestos, son horas de buscar nuevas y singulares vías para solucionar los problemas; la intransigencia frente los defectos y el deseo de mejorar la situación constituyen principios vigentes de la vida.
En estos tiempos modernos, aumenta el nivel de exigencia y disciplina, así como la organización en la producción, por demás, se considera de especial importancia los pasos renovadores en la vida espiritual, puesto que sin la transformación de la conciencia social y sin los cambios en la mentalidad y en la actitud de la gente, no es posible lograr avances.
Está en la escena hacer efectiva la autodeterminación popular, se va por una democracia participativa y plural haciendo de lado las formas rituales, por una efectiva democratización de las estructuras económicas, políticas y culturales de la vida de los mexiquenses; el tutelaje político, ha de dar paso a la democracia integral.

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