Camino al poder

Saúl GÓMEZ BRITO

Ha llegado el tiempo de abrir acciones respecto a la unión de esfuerzos por preservar los intereses vitales de bienestar, en un marco apropiado de debates y colaboración; esto debe permitir y alentar los cambios en las relaciones sociales, de manera que continué una cooperación más estrecha entre ciudadanos en los municipios.
Un problema que requiere especial atención es, mantener la solidaridad y certificar la confianza en las instituciones, una participación flexible que reconozca explícitamente que las relaciones políticas de adversidades, han de tomar el camino del diálogo; en tales condiciones, está la posibilidad de abrirse a los debates y zanjar diferencias.
La sociedad misma muestra urgencia por restablecer la confianza en todos los niveles y con ello evitar el desbordamiento de las pasiones y de las fogosidades, particularmente, en aquellas que arriben de los grupos anarquistas; la reforma política, está concebida para garantizar el funcionamiento del aparato gubernamental con el menor sacrificio posible en el poder.
Ahora la sociedad, se ve obligada a revalorar el mismo sistema económico y, la misma política en los propósitos de favorecer el desarrollo productivo en cada municipio, sabemos que la situación social es complicada, como sabemos que está la posibilidad para transformar el entorno de hoy en uno mucho mejor.
Hay confianza en las instituciones, éste ha de ser el inicio de una nueva fase en la lucha democrática, de una fase donde el examen riguroso y verdaderamente creador de la realidad que queremos transformar, tome su perfil en torno a las reformas estructurales; sin duda, nos aguarda una importante reconversión en la administración pública.
La problemática que hoy nos aqueja, está lejos de ser un hecho aislado, marca los derroteros de una nueva realidad, es signo y a la vez síntesis de las más graves contradicciones del capitalismo mundial, que define el profundo sentido de la época histórica que vivimos, obligándonos a actuar frente a ella desde una posición democrática.
De hecho, todo el juego de contradicciones en que hoy se expresa la economía, tiene un innegable carácter político y expresa de un modo u otro el crítico desarrollo de la seguridad, revelando los desacuerdos existentes, a menudo rebasados por la imperante realidad, motivando el retraso del progreso la insuficiente atención a la esfera social.
El desafío representado por este conjunto de problemas no resueltos y la evidencia que su magnitud y complejidad supera la capacidad gubernamental por mejorar el ambiente social; tal vez explique los orígenes y desarrollo de una sociedad comprometida con valorar los momentos de bienestar añorados.
No, no está en juego la salud del sistema político en su conjunto y, sin embargo, es necesario la articulación y convergencia de las “fuerzas vivas” que lo componen, entendiendo que la política es una mezcla de conflictos y cooperación, enfrentando ante todo, la doble tarea de sobrevivir y prosperar día con día.
Ha llegado el tiempo de avanzar hacia un orden más equitativo y efectivo en el mundo interdependiente, así como la urgente necesidad de renovar las relaciones sociales y las relaciones productivas para enfrentar estas nuevas condiciones; esto es, todo es un desafío para la innovación creadora.

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