CON MENTE ABIERTA

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POR Ing. Jorge Juan Pérez García

 

Después de la divina creación del universo, con lo que no voy a entrar en discusión, toda transformación en la historia de la humanidad ha sido por alteraciones naturales, por la mano del hombre o por factores externos, llamémosle extraterrestres, que han caído en la tierra.

Entre las alteraciones naturales, se pueden enumerar al denominado diluvio universal, las glaciaciones, o los megaterremotos, cuyas erupciones exhalaron tales cantidades de cenizas volcánicas que impidieron que los rayos del sol penetraran a la superficie terrestre y con ello alteraron procesos biológicos naturales como la fotosíntesis, sintetisazión del bióxido de carbono, etc.

El factor de mayor transformación ha sido sin duda “la mano del hombre”, el desarrollo científico y tecnológico ha pasado del homo erectus hasta el homo sapiens sapiens, nosotros, desarrollando desde la penicilina hasta la bomba atómica; desde las primeras herramientas de piedra y madera hasta el Gran Colisionador de Hadrones; desde las primeras vacunas al servicio de la humanidad, hasta el desarrollo de virus letales con fines bélicos y comerciales, que en nada han favorecido a la especie humana.

Sí, sin duda, ha sido el propio ser humano el que a lo largo de la historia ha desarrollado virus de lo más letales que ha experimentado el ser humano.

Laboratorios de todo el mundo llevan años estudiando diferentes virus a los que se provoca mutaciones y cambios de huésped de manera artificial, aunque también es posible que esa mutación se produzca de modo espontáneo dentro del laboratorio. Esta última posibilidad es la apuntada por la Asociación Nacional Anti Vivisección (NAVS) como posible origen del VIH (Sida)

Vistos los peligrosos «juegos» llevados a cabo por los científicos en sus laboratorios secretos, la NAVS considera que era inevitable que un día u otro, sucediera un hecho tan grave como la liberación al medio natural de un agente patógeno altamente mortal proveniente de un laboratorio de experimentación. Es decir, era inevitable la creación de estas «enfermedades de diseño», y la NAVS advierte de que, vista la insistencia con que se está inyectando en diferentes especies el virus del sida, es sólo cuestión de tiempo que otro desastre semejante vuelva a suceder, dada la facilidad con que los virus pueden combinar su material genético con el de otros tipos de virus, para dar lugar a nuevas formas virales mucho más dañinas y que podrían ser susceptibles de una transmisión mucho más fácil.

Desde la aparición del mal llamado coronavirus, luego COVID 19 y ahora SARS-CoV-2, se ha especulado que fue desarrollado en un laboratorio y que desafortunadamente, al escaparse de alguna manera del cerco de seguridad que se establece en los laboratorios denominados de Alta Seguridad, inició lo que a la fecha ya es una pandemia.

Extrañamente los primeros casos de infección se detectan en la región de Wuhan, en China, donde por cierto se encuentra establecido uno de los laboratorios más sofisticados del mundo, en la experimentación y desarrollo de virus. Esta teoría de conspiración se vio socialmente propagada, cuando aparecieron en las redes sociales comentarios sobre una novela del escritor Dean Koontz publicada en 1981 y titulada “The eyes of Darkness” Los ojos de la Oscuridad. La novela habla acerca de una «nueva arma biológica» creada por un científico chino para «borrar una ciudad o país». Es la historia sobre una madre que descubre que su hijo Danny está recluido en una instalación militar China, después de haber sido infectado con un microorganismo artificial llamado «Wuhan-400».

Extrañamente, en la primera edición de la novela, la trama no se desarrolla en Wuhan, China, sino en Gorki, Rusia, y el virus es denominado “Gorki 400”. Ahora bien, porque me es tan extraño esto de que la primera edición hable de que el virus se desarrolló en Rusia, y la segunda edición dice que en China.

De ser esto “profético”, y no lo estoy afirmando ni negando, lo interesante y obvio sería que, si se desarrollara un virus en cierto lugar y se lograra escapar del laboratorio origen, sería natural que los primeros contagiados fueran de esa localidad, como fue en Wuhan. Ahora bien, de todos es sabido la amplia y estrecha relación política y comercial entre Rusia y China, amén de su cercanía, inclusive tienen una frontera en común, y a pesar de ello, mientras en China hay 81,250 casos detectados o diagnosticados, en Rusia tan solo hay 253 casos al día de hoy 20 de marzo, y hasta el momento Rusia no ha manifestado el cierre de sus fronteras, aeropuertos o restricciones hacia el interior de su población en cuanto a resguardarse en sus casas, China y el resto del mundo sí lo han hecho, Italia con 47,021 casos; España 21,571 casos; Alemania 18,361 casos, y Francia 12,612 casos, en Europa; a estas fechas el virus ya se ha extendido a 171 países que reportan más de 267 mil casos y 11 mil muertes. Inserto un link que contiene animaciones gráficas y geográficas con estadísticas de la evolución del virus.

https://www.rtve.es/noticias/20200320/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml

 

Pero regresando al tema de Rusia, ¿sabía algo su gobierno? ¿Por qué en la novela de “The eyes of Darkness” en su primera edición el brote nace en la provincia de Gorki en Rusia, y en la segunda edición se ubicó en Wuhan, China?. Para aquellos tiempos de la década de los 70´s u 80´s del siglo pasado, ¿el autor de la novela tuvo conocimiento de algún científico o laboratorio que experimentaba con algún virus letal que fue ofertado a los gobiernos Ruso o Chino, en medio de la Guerra Fría contra los Estados Unidos?, no olvidemos que en la novela habla de un científico chino que desertó de los Estados Unidos, y por ello en todo caso, no podría ofertarse a los propios Estadounidenses, teniendo como opciones los dos gobiernos más poderoso de aquel entonces, Rusia y China, y si esto fuera cierto esto, ¿el autor supuso que el gobierno ruso, como principal antagonista de los Estados Unidos, aceptaría desarrollar instalaciones para alojar y poseer esta alma letal? y ¿al no haber sido aceptado por los rusos, cambia su novela y desarrolla la trama en la provincia Wuhan, China en la segunda edición?

En mi opinión, el coronavirus, COVID 19 y ahora llamado SARS-CoV-2, es un virus desarrollado por el hombre, el cual no se escapó de los laboratorios por casualidad, sino por causalidad. El objetivo para los chinos es generar una gran recesión económica mundial. Hace tan solo dos décadas, se decía que las futuras guerras dejarían de ser conflictos armados para convertirse en guerras biológicas y económicas, porque sería la forma más factible de destruir a una nación, sin destruirla materialmente y sin botines de guerra, destruyendo su moneda.

Las dos economías más grandes del mundo, Estados Unidos y China, iniciaron un conflicto comercial en marzo de 2018, cuando el presidente Donald Trump anunciara la intención de sancionar a productos chinos por 50,000 millones de dólares, argumentando un grave historial de prácticas comerciales desleales y robos de propiedad intelectual. Lo cual es totalmente cierto.

En represalia, el gobierno chino impuso aranceles a más de 138 productos estadounidenses. Y así comenzó todo…

Esta guerra comercial le ha costado a China una importante desaceleración económica que impacta a la economía mundial. Su crecimiento está cayendo: en 2018, 6.6%; en 2019, 6.1% y tiene un pronóstico de 5.4% para 2020.

Por otra parte, esta guerra comercial también ha provocado un sobrecalentamiento de la economía estadounidense, porque ésta es una rivalidad que supera lo comercial, están en juego todos los elementos geopolíticos para desatar una nueva «guerra fría», que inevitablemente terminará en una gran recesión económica mundial.

El 7 de diciembre de 2019, China declaró el primer caso de coronavirus y a la fecha ha confirmado 81,250 casos y 3,253 muertes por el nuevo coronavirus.

El primer cuestionamiento relevante es ¿por qué China ocultó información sobre el virus durante dos meses? del 17 de noviembre de 2019 cuando surgió el brote, al 22 de enero de 2020, fecha en la que decretó la cuarentena en la ciudad de Wuhan, permitiendo así la eminente propagación del virus.

Es de entender que China tenía muy claro que una alerta por un nuevo virus y una posible pandemia impactaría en la economía mundial, pero específicamente en los precios del petróleo y por consecuencia en la economía estadounidense.

Ante esta situación, el pasado 5 de marzo se celebró una reunión entre los 14 miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para convencer a Rusia, el segundo productor mundial de petróleo, que recortara su producción en 1.5 millones de barriles por día y así amortiguar la caída del precio del petróleo, pero Rusia no aceptó.

¿Por qué Rusia no aceptó, si la caída de los precios era inminente ante el coronavirus? Pues resulta que Rusia entiende perfectamente, que un recorte en la producción de petróleo para amortiguar la caída de los precios, beneficia directamente a la economía de los Estados Unidos, y eso, Rusia, no lo va a permitir bajo ningún escenario actual.

Al parecer, esta decisión geopolítica y económica le ha permitido a Rusia mantenerse en las estadísticas más bajas de la pandemia, 253 casos confirmados, 9 casos recuperados totalmente y 1 muertes. Una gran casualidad para Rusia, quien aparentemente sabe cosas que nosotros desconocemos.

 

En contraparte, si la caída de los precios del petróleo continúa, muchos productores estadounidenses podrían verse afectados seriamente. Y al parecer los rusos están dispuestos a aguantar precios más bajos en el corto plazo, para lograr la consolidación de un liderazgo ruso en la industria petrolera.

Ante la negativa rusa, Arabia Saudita, el máximo productor mundial de petróleo, informó que aumentará la producción en 10 millones de barriles diarios a partir de abril y que ofrecerá 20% de descuento en mercados clave, una maniobra que aparentemente es un intento por castigar a Rusia, pero en el fondo, la intención es golpear aún más a los Estados Unidos y alinearlo con nuevas condiciones comerciales.

Pero hablamos de Estados Unidos y todos sabemos quién es y de lo que es capaz.

Anteriormente el presidente Trump, quien tiene acceso a los más avanzados sistemas de investigación médica y científica, informó que el virus muere a los 26 grados y no había de que preocuparse. Un par de semanas después, Estados Unidos tenía 1,268 casos confirmados y 33 muertes, y hoy en día, 14,250 casos confirmados, 121 recuperados y 210 muertos.

Tal parece que Donald Trump simplemente decidió subirse al Tren de la pandemia, como el pretexto perfecto para cerrarle todas las fronteras a China, y lo logró.

Entonces, Rusia y Mongolia cierran sus fronteras; Corea del Norte, Taiwán, Malasia, Vietnam, Singapur y Filipinas prohíben el ingreso de ciudadanos chinos y más de 30 aerolíneas internacionales suspenden los vuelos al destino asiático. China ha sido aislada por el mundo.

En México se reportan 164 casos diagnosticados, 4 recuperados 2 muertos, todos provenientes del extranjero, factores externos, y su gobierno no toma las medidas adecuadas, cerrando sus aeropuertos a visitantes extranjeros, como el caso acontecido el día de hoy, en el que se le permitió el arribo a un grupo de asiáticos en el aeropuerto de Villahermosa, turistas a los que seguramente se les negó entrar en otro país.

Por otro lado, afortunadamente en México quien ha tomado conciencia de lo que enfrentamos ha sido la sociedad civil, aislándose y resguardándose en sus casas, pasando la cuarentena, y diversos gobiernos estatales han empezado a tomas medidas restrictiva, pero siempre será necesario que el gobierno de la Republica, sea quien lidere las iniciativas que den certeza a la población.

Los coronavirus han existido desde hace mucho tiempo y que ahora exista una nueva forma de éstos, no es de extrañarnos. El virus de la gripa común es un coronavirus.

Seguramente la humanidad no habrá de desaparecer de la faz de la tierra por el COVID 19, pero de lo que si podemos estar seguros es de que esta guerra, pondrá fin a la economía mundial como hasta hace tres meses se conocía.

Al inicio hablábamos de que toda transformación en la historia de la humanidad ha sido por alteraciones naturales, por la mano del hombre o por factores externos, pero éstos, los factores externos, los dejamos para una próxima entrega.