De terroristas a héroes en Irak

Kirkuk, Siria.- Son kurdos turcos y luchan en Irak contra el Estado Islámico. En Turquía son considerados terroristas, mientras que en Irak los tienen por héroes. Combaten junto a sus hermanos peshmerga, en los ataques a su enemigo común, que se encuentra al final de un camino de tierra.
Kirkuk, Siria.- Son kurdos turcos y luchan en Irak contra el Estado Islámico. En Turquía son considerados terroristas, mientras que en Irak los tienen por héroes. Combaten junto a sus hermanos peshmerga, en los ataques a su enemigo común, que se encuentra al final de un camino de tierra.

* Son kurdos turcos y luchan en Irak contra el Estado Islámico.

Kirkuk, Siria.- Son kurdos turcos y luchan en Irak contra el Estado Islámico. En Turquía son considerados terroristas, mientras que en Irak los tienen por héroes. Combaten junto a sus hermanos peshmerga* en los ataques a su enemigo común, que se encuentra al final de un camino de tierra.
Se trata de las guerrillas de las Fuerzas de Defensa del Pueblo (HPG), el brazo armado del histórico Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)**.
En la base militar de Matara, en el pueblo de Vahda, pocos kilómetros al sur de Kirkuk (Irak), se alojan un centenar de milicianos de las HPG. La base también está ocupada por los peshmerga, que comandan las operaciones contra el autoproclamado Estado Islámico.
Aunque se trate de Irak, el ejército nacional iraquí no está presente: hace meses se vio obligado a retirarse por los extremistas, que tienen el control de vastos territorios ricos en yacimientos de petróleo en la región.
Los peshmerga y las HPG se dirigieron a la provincia de Kirkuk para ayudar. A pesar de tener un arsenal mucho menos sofisticado, han logrado contener el avance de Daesh (el acrónimo árabe de Dawlat al-Islâmiyya fî al-Irâq wa s-Shâm, como también se llama el Estado Islámico).
“Es increíble: en nuestra casa nos consideran terroristas, mientras que aquí somos héroes”, explica Agid Kalary, de 42 años, comandante de las fuerzas HPG en la provincia de Kirkuk.
“Llegamos a Matara hace casi cinco meses. Esta es la base donde se encuentra el mayor contingente de las HPG en Irak. Aquí, en Kirkuk, así como en Shangal y Majmur, nos recibieron muy bien desde el primer momento nuestros hermanos kurdo-iraquíes, y la cooperación militar con los peshmerga procede con excelentes resultados”, manifiesta.
“Dependemos de ellos para cualquier decisión. Sin embargo, antes de embarcarse en una gran maniobra siempre cuentan con nuestra opinión, porque nuestro apoyo es fundamental. Esta guerra será larga, y no se acabará hasta que los estadunidenses y sus aliados no decidan intervenir con tropas de tierra y no sólo con ataques aéreos”, afirma el comandante Kalary.
El frente de batalla está muy cerca. Basta atravesar una amplia carretera con cuatro carriles por la que circulan regularmente coches y vehículos pesados con regularidad -y que pasa justo por delante de la base de Matara- para encontrar una trinchera de varios cientos de metros.
Por las mirillas que se crean entre un saco de tierra y otro y desde las ventanas de una estación blindada se pueden divisar a simple vista las banderas negras del Estado Islámico ondeando en algunos edificios al final de un camino de tierra de unos 300 metros.
“Siempre atacamos nosotros primero. A pesar de su clara superioridad en cuanto a las armas, que han recibido de los cobardes soldados desertores iraquíes, sólo hemos perdido a uno de nuestros hombres”, cuenta.
“Daesh, en cambio, ha sufrido graves pérdidas. No tengo cifras exactas porque rara vez nos encontramos cuerpo a cuerpo y, por lo tanto, cuando matamos a uno de ellos es casi imposible recuperar el cadáver”, añade el comandante Kalary.
Muchos de los militantes de las HPG desplegados en Irak son poco más que adolescentes que nunca han luchado en Turquía y que han recibido su primer entrenamiento en Irak.
Se trata de una brevísima formación, ya que la necesidad de hombres en el frente es implacable: en la provincia de Kirkuk se encuentran los mayores pozos de petróleo del país, un recurso que siempre ha deseado el Estado Islámico y que fue una de las principales fuentes de enriquecimiento del grupo extremista.
“En Kirkuk hay petróleo por todas partes. No es casualidad que aquí la presencia de Daesh sea tan masiva. De hecho, han intentado varias veces lanzar cohetes contra los camiones cisterna que transportan gasolina, pero, afortunadamente, nunca lo han conseguido”, rememora.
“Una de mis primeras misiones aquí consistía precisamente en escoltar a uno de estos vehículos. Recurren a los disparos de cohetes sólo cuando no pueden hacerse con la carga. En una guerra el combustible vale lo mismo que un arma sofisticada: esto es algo que aprendí mi primer día de servicio”, explica Zorab, de 19 años, que llegó a Kirkuk hace tres meses.
Lo que sorprende más recorriendo esta línea de frente es la gran cantidad de vehículos abandonados que hay cerca de la base.
Se trata de tanques, vehículos blindados y pick-up acorazados que han sido abandonados por los militantes del Estado Islámico durante los enfrentamientos. Inutilizables, las fuerzas kurdas los reciclan para utilizarlos como piezas de repuesto o, en algunos casos, como el esqueleto de vehículos hechos por ellos mismos.
Asegura Kalary que “es inútil esconder la realidad: somos un ejército pobre, con armas oxidadas y obsoletas. La munición nos la proporcionan los peshmerga o los propios civiles”.
“Pero la pobreza agudiza el ingenio, así que, al no tener vehículos pesados, nos vemos obligados a inventárnoslos y construírnoslos solos. Entre nuestros hombres hay mecánicos y soldadores capaces de construir verdaderos vehículos de combate”, agrega.
“Estamos muy orgullosos de Azadî (libertad en kurdo), un pequeño contenedor montado en una excavadora. Este vehículo, que hace las funciones de tanque, nos ha permitido penetrar las líneas enemigas en Jalawla -el último pueblo kurdo-iraquí antes de Irak- y liberarla de Daesh”, señala con voz firme.
“¿Ves? Con un puñado de hierros viejos ha bastado para poner en jaque a esos demonios. Imagínate si los norteamericanos comenzasen a tomárselo en serio y desplegasen en el campo de batalla sus tropas de tierra: Daesh, y en consecuencia todo el terrorismo de matriz islámica, sería eliminado de una vez por todas”, sentencia Kalary.
*Los peshmerga (literalmente en kurdo “un guerrillero que tiene la intención de luchar hasta la muerte”) constituyen el ejército de la región autónoma del Kurdistán iraquí.
**El PKK es un movimiento político clandestino armado de inspiración marxista-leninista que cuenta con el apoyo de las masas populares del sureste de Turquía, un área poblada por la etnia kurda. Inicialmente reivindicaba la fundación de un estado independiente en la región del Kurdistán, y luego optó por la adopción de una nueva plataforma política de confederalismo democrático.
El grupo está acusado de terrorismo por muchos por sus métodos de lucha, y es considerado actualmente una organización terrorista por Turquía, Estados Unidos, la Unión Europea e Irán.