EDITORIAL

Nuevamente el PRD en la Legislatura del Estado de México volvió a dar la nota. Otra vez una discordancia entre tribus, concretamente Alternativa Democrática Nacional (ADN) y Nueva Izquierda (NI) por el control de intereses y la disputa de beneficios; para no variar repite en el escenario del pleito el controvertido diputado, Javier Salinas Narváez.

Resulta que a Salinas Narváez le quitaron sus cotos de poder al interior del grupo parlamentario del Sol Azteca. En la sesión extraordinaria del martes pasado y bajo acuerdo de la Junta de Coordinación Política el líder de bancada, Juan Zepeda optó por remover a Javier de la vicecoordinacion del grupo legislativo y lo desclavó de la presidencia de la “poderosísima” Comisión de Finanzas.

La razón verídica es una: Javier Salinas estaba negociando por fuera y por encima de su coordinador parlamentario todo tipo de acuerdos con el sistema. Desde ajustes al presupuesto hasta aprobaciones de iniciativas, por mencionar algo. Javier desde un inicio decidió saltarse las trancas, tener a su propio equipo de prensa, emitir sus propios comunicados, hacer sus propios eventos y contrariar –en varias ocasiones- las decisiones de la bancada.

No es de sorprender la actitud de este diputado que encabeza la corriente Nueva Alianza en el Estado de México, siempre ha sido así… Así lo acostumbraron las cúpulas de Los Chuchos cuando manejaban el partido a nivel nacional. Solo hay que recordar que en los años y legislaturas acaramelados Javier o el diputado en turno de su confianza (Zeferino Cabrera, Tomás Octaviano o Ana Yurixi Leyva) fueron los presidentes o secretarios de la Comisión de Finanzas del Congreso local. Toda la negociación de los presupuestos y acuerdos por debajo de la mesa pasaron por Salinas Narváez.

Forzada coincidencia o dudas fundadas, el caso es que en los últimos 15 años Javier Salinas ha acaparado una desorbitada cantidad de bienes, especialmente predios, ranchos y automóviles al amparo del acomodo político y el fuero constitucional.

Acuerdos, complicidades y tolerancia de sus formadores han hecho que Javier Salinas ponga entre las cuerdas a sus dirigentes estatales. Al menos no se va a quedar con los brazos cruzados tras ser despojado de sus fuentes de poder. El mencionado legislador ha dicho que irá al Comité Ejecutivo Nacional del PRD a pedir la renuncia del coordinador parlamentario, Juan Zepeda y del presidente del partido en la entidad, Omar Ortega a quienes acusa de haberle aplicado un “ajuste de cuentas”.

Obvio, los aludidos líderes tampoco están espantados por lo que pueda emprender Salinas; lo conocen bien y saben cuáles son sus debilidades, especialmente aquellas relacionadas con el dinero. Javier no debe olvidar que en su época como Secretario de Finanzas del comité nacional se desaparecieron  de varios millones de pesos, que le acarrearon una multa importante al partido por parte del desaparecido IFE.

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