El juego de la vida en el transporte público

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“Dos veces he ido a dar al hospital por estas bestias que manejan, y parece que les pagan para hacerlo mal. en una ocasión fue por un escuincle de 16 años que iba con otro chavo echando carreritas y hablando por teléfono. No vio a un peatón y casi nos lo llevamos, pero se estampó en una casa. En el hospital, ni las luces de los dueños del transporte. Antes te daban boletito, y disque era tu seguro de vida; ahora ni eso”, dice Ema Gómez. Nunca le ha alcanzado, dice, para siquiera un enganche de una carcachita, lo que la ha hecho víctima recurrente del transporte público.
Diariamente millones de mexiquenses  se trasladan a escuelas y trabajos en el sistema de transporte. un riesgo cada día, cada noche. Hoy, hacerlo, se ha convertido en un alto riesgo: estadísticamente cada tercer día una persona es herida o muerta en un accidente relacionado con el transporte mexiquense.
Los altos costos, la inseguridad constante y la incapacidad tanto de los operadores, como de las unidades y las rutas, han convertido el traslado a través del servicio público de transporte en el Estado de México, en todo un suplicio.
En una entidad donde el 77% de la población no cuentan con automóvil propio, como lo señalan el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo y la Asociación Civil El Poder del Consumidor, el uso del transporte público es imprescindible. De acuerdo con el “Estudio Estado de México: Movilidad 2025”, realizado por el Centro de Transportes, en sus recorridos, 63% de los mexiquenses ocupa de dos a cuatro unidades, en tanto, 31% emplea cinco o más.
En lo que califican como la racha más negativa de los últimos cinco años, el transporte público mexiquense cuantifica en los primeros seis meses de 2018 un total de 50 víctimas a causa de accidentes viales o por un asalto cometido a bordo de las unidades. En la primera mitad del año, el Estado de México está a punto de duplicar los casos de deceso registrados en 2014, 2015 y 2016; la cifra es la más alta de los últimos cinco años.
De acuerdo a la Secretaría de Movilidad del Estado de México, en 2014 se registraron 72 accidentes relacionados con el transporte. En 2015 la cifra aumentó a 124. En 2016 se presentaron 155 casos.
Durante los tres años mencionados, mil 100 personas resultaron heridas por choques, volcaduras, o al ser atropellados por unidades del transporte público. Además, en poco más de un año la policía estatal detuvo a cuatro mil 848 chóferes por robo, 11 mil 354 más sancionados, de los cuales tres mil 176 cometieron delitos contra la salud y mil 441 portaban armas de fuego.
Durante 2018, de acuerdo con los informes de la Secretaría de Movilidad, de enero a mayo fallecieron a causa del transporte público 34 personas y hubo un total de 53 accidentes viales. En tanto, los conteos periodísticos precisan que a esa cifra se suman 15 víctimas de incidentes ocurridos en el mes de junio, por lo que el total de enero a junio es de más de 50 muertes.
En lo que va del año, 57 personas han fallecido en choques, asaltos, volcaduras y atropellamientos, resultando además 231 pasajeros lesionados.
Municipios del Valle de Toluca registran más del 50% de los accidentes desde el 1 de enero al 27 de julio; no obstante, Ecatepec acumula el mayor número de pasajeros muertos con 26 decesos, y Nezahualcóyotl la mayoría de los lesionados con 88 personas heridas. En este conteo ya se consideran los 11 pasajeros fallecidos el pasado dos de junio en una unidad de la empresa Serutex accidentada en la carretera México-Zacatepec.
Además La Semov cuantifica 88 personas lesionadas y 39 accidentes en la modalidad de colectivos. Mientras que la distribución de incidencias por zona, revela que en la Zona I a la que pertenece Toluca, la cifra es de 30 accidentes del transporte en ese lapso. En tanto a personas fallecidas, la Zona I absorbe 14 de las víctimas a causa del transporte mexiquense. Otras zonas con alta incidencia son la Zona IV en la que ocurrieron en este periodo 11 de los accidentes y se ubicaron 12 de las víctimas mortales.
El pasado 20 de julio una camioneta tipo Urvan, que iba de Tecámac a Indios Verdes, chocó contra un trailer en la autopista México-Pachuca, siniestro en el que fallecieron 13 pasajeros.
Se determinó que el operador de la unidad de transporte público, propiedad de la empresa Transportes Ecatepec, fue el responsable del accidente.
La Fiscalía local reveló que el chofer de la unidad circulaba a exceso de velocidad a 120 kilómetros por hora cuando el límite permitido es de 90. La unidad impactó contra un tractocamión que circulaba a 50 kilómetros por hora en el carril de extrema derecha, cuando el chofer trató de rebasar a otro vehículo por ese carril. En caso de que por alguna circunstancia el chofer de la unidad accidentada fuera liberado, la Secretaría solamente revocaría su licencia de operador del transporte público.
José Carlos es estudiante de preparatoria en Texcoco. Tiene 16 años, y a los 12, justo el día de la entrega de sus papeles de primaria, una Van lo aventó a él y a su mamá, porque el chofer iba drogado. “Yo casi ni me  acuerdo. Sólo sentí el madrazo”, ambos sólo tuvieron moretones.
En un panorama más amplio, cuando no cuentas con los ingresos económicos necesarios para tener un automóvil propio, las alternativas de movilidad en la entidad se vuelven prácticamente nulas: El Mexibus, sistema de transporte rápido, únicamente cuenta con tres líneas, todas ellas en el área metropolitana. En tanto el teleférico Mexicable únicamente recorre 7 estaciones en 4.8 kilómetros dentro de uno solo de los 125 municipios: Ecatepec. Mientras que el escaso sistema de Ciclopista en el estado, hace peligroso el uso de este transporte.
A la fecha en el Estado de México la Secretaría de Movilidad reporta que existen 50 rutas de transporte público que interconectan a la entidad con Ciudad de México. Al ser todas clasificadas como de alto riesgo, diariamente los pasajeros se juegan la vida en un sistema de transporte caro, deficiente, e inseguro. El gobierno del Estado de México debe continuar por tanto, con el reordenamiento, sin ceder a la presión de líderes que rechazen regular sus unidades.