El lado triste de la lucha libre en México

Foto Especial

* Explotación, poco dinero, excesos, carencias y abusos es lo que viven los luchadores.

Por Monick Huitrón

Esta semana la lucha libre mexicana perdió a uno de sus luchadores, Piratita Morgan; dicen que por un paro cardiaco. Esto me llevó a ver una de las últimas entrevistas que concedió, en la que hablaba sobre su estado de salud, que no era bueno. Decía que llevaba mucho tiempo lesionado, que ya se sentía cansado, pero debía seguir luchando porque de eso vivía. Pero también dijo que si moría y volvía  a nacer, sin dudarlo, volvería a ser luchador.

Esto último, me llevó a una reflexión que me partió el corazón: es tanto el amor que sienten los luchadores por su profesión, que por ello, aguantan tanta cosa que no deberían aguantar. Por ello, aprenden a medio vivir y hasta a sobrevivir, todo, con tal de subirse a un ring.

En México cuando un luchador se estrena, como pago, recibe una torta y una coca cola, si bien le va. Durante los siguientes meses, puede que le paguen 200 o 300 pesos por función. A los dos años, tal vez ya le suban a 500. Pero como nadie sobrevive con eso, se las ingenian para trabajar de lo que sea en el día, ya que las funciones son por la noche. Hay luchadores que usted ve en la televisión que tienen más de diez años de carrera y que cobran 2 mil pesos por jugarse la vida sobre un cuadrilátero. Las estrellas, los estelares, ellos ya cobran un poquito más; cinco mil, siete mil o diez mil pesos, según sea el caso. Hay otros que reciben un sueldo fijo mensual, no importando la cantidad de funciones que den.

Y, sí, como Piratita Morgan hay muchos luchadores que están lesionados, y así, siguen trabajando porque tampoco cuentan con un seguro de gastos médicos, ni seguro social, ni nada que los respalde en estos casos, y claro, las empresas de lucha libre, casi siempre hacen como que no ven que sus estrellas están mal. Se les olvida que ellos, los luchadores, son la fuerza y la materia prima de su negocio. Para las empresas grandes, los luchadores son desechables, se va uno y viene otro y el chantaje de siempre es este: “aquí nadie es indispensable”. Alguna vez me platicó un amigo luchador, que cuando se le ocurrió pedir aumento de sueldo, amenazaron con correrlo”, como si no fuera un derecho de todo trabajador que lleva años partiéndose el alma, pedir lo que él siente que le corresponde.

Y cuántos luchadores como Piratita Morgan han muerto en terribles condiciones económicas. Si yo le contara, ¡lloraríamos juntos!

Es increíble que siendo la lucha libre, junto con el fútbol, el espectáculo más grande y taquillero en México, que los luchadores ganen tan poco y vivan tan mal, mientras las empresas se llenan los bolsillos. Es injusto que se les explote y se les trate con tan poco respeto. Estas situaciones llevan a que muchos de ellos, caigan en fuertes depresiones que los llevan, a su vez, a caer en adicciones y excesos. Imagínese usted que después de pararse en un ring y ser tratados por la gente como auténtico ídolos, como héroes, cuando llegan a los vestidores vuelven a ser los mismos hombres y mujeres que no son valorados por su empresa y que al llegar a su casa, se encuentran de frente con su realidad; una realidad miserable que acaba con su autoestima y valor como seres humanos.

A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad y la fortuna, de conocer a grandes seres humanos detrás de una máscara, detrás de una capa, detrás de un nombre de gladiador, y esto me ha permitido conocer sus historias de vida, por ello los admiro tanto, porque me parece que hay que ser harto valientes para aguantar todo lo que aguanta un luchador en México.

En paz descanse Piratita Morgan…