El Mesías es feliz fuera de la Triple A

Foto Victoria Acevedo

POR Monick Huitrón

Después de su polémica y sorpresiva salida de las filas de la empresa Triple A, donde permaneció por más de 10 años, el luchador Boricua más importante llegado a México, habló para 8 Columnas sobre su actual estado de salud y de todo lo que se ha generado en su vida durante las últimas semanas.

Monick: Debo decirte que me da mucho gusto verte bien.

Ricky: Gracias. Me siento muy bien y eso se refleja.

Monick: ¡Claro! Estás pasando una etapa muy importante en tu vida

Ricky: Sí, así es. Antes que nada, quiero enviar un gran saludo a toda la fanaticada de Toluca que siempre me han apoyado y a los promotores también.

Monick: ¿Qué detona para que decidas dejar Triple A?

Ricky: Mira, esto empezó años atrás, tú bien sabes, y fue empeorando cada vez más; desde 2011 cuando ellos registraron mi nombre sin mi consentimiento. Yo no me di cuenta. Pasó el tiempo y la empresa ya no me valoraba como luchador pilar, donde yo hizo muchos favores y al final, me dolió como se portaron.

Monick: Hace poco fuiste operado ¿Trile A, te apoyó?

Ricky: Ellos me apoyaron, yo no puedo quejarme de eso. Sin embargo, yo estaba lesionado y seguí luchando durante seis meses porque ellos querían encontrar un doctor que les cobrar barato; a la empresa no le importa la salud de los luchadores. No les importa si es un buen médico o no. En todas mis operaciones me apoyaron, a su manera;  fueron cuatro operaciones que tuve durante mi estancia en Triple A. En 2010 me rompí el mango rotador, se tardaron como cinco semanas en mandarme a operar. En la lesión de 2014 se tardaron como tres meses y en la del año pasado ¡fueron seis meses! Y, así yo seguía luchando.

Monick: ¡Oye, pero qué delicado luchar en esas condiciones!

Ricky: Si, muy delicado, pero uno por lealtad a la empresa sale y lucha aunque tengas dolor. Y, eso, ellos no lo ven. No lo valoran.

Monick: ¿Qué pasó después dela operación? Porque de ahí se suscitó todo lo demás.

Ricky: Después de la operación hay secuelas y debes estar en reposo, pero hay deudas que pagar. Yo no vivo del aire, yo tengo una familia y ésas personas son las que sufren.

Monick: ¿De qué vive un luchador en México, en estos casos?

Ricky: Te voy a poner un ejemplo: si tú ganas 10 mil pesos al mes y te salen con que te van a dar un apoyo de 3 mil pesos para cubrir los gastos de tu familia, eso es una burla. ¡Todo lo que yo hice por la empresa y me vas a decir que esa es la manera de pagarme! Yo tengo un hijo, tengo una esposa y un departamento que pagar.

Monick: ¿Cómo te ha sentado ser un luchador independiente?

Ricky: ¡Uff, de lo mejor! Ya me habían dicho algunos colegas que era mejor ser independiente, pero uno se siente seguro dentro de una empresa y ahora me doy cuenta del grave error que cometí. Imagínate, en Triple A, luchaba cuatro o cinco veces en un mes, y ahora lucho quince o diecisiete veces. Y es porque “El copetes, Salazar” que hace la programación de las luchas, no te programa si no le caes bien. Por eso es que yo mismo buscaba luchas en Estados Unidos para tener un mejor salario, porque por Triple A, no iba a ganar bien.

Monick: ¿Perteneciendo a Triple A, podías luchar fuera en otra empresa?

Ricky: Si. Era parte del acuerdo conmigo; yo podía luchar en otro país para otras empresas, sin dar comisión.

Monick: ¿Qué tipo de comisión?

Ricky: Hay luchadores que le tienen que dar a la empresa el 30 por ciento de sus ganancias por luchar fuera de México, lo cual es mucho.

Monick: ¿Por qué aguantan este tipo de cosas? ¿Por necesidad?

Ricky: Si. A mí me pasó; Yo aguanté muchos años por el miedo de no saber qué iba a pasar después. Pero cuando abres los ojos y tomas la decisión, pase lo que pase, te avientas.

Monick: ¿Qué te llevas de Triple A?

Ricky: Obviamente hubieron muchas cosas buenas, pero ya al final, no. Tuvieron muchas faltas de respeto hacia mi persona y hacia mi carrera. Si mi calidad de lucha ya no fuera la misma, si yo ya no fuera lo mismo sobre el ring, yo lo entendería. Pero no es así.

Monick: ¿Has pensado en el retiro?

Ricky: En mi mente tengo programado retirarme en siete años, porque ya no va a ser lo mismo y para hacer el ridículo sobre el ring, pues no.

Monick: ¿Quién es el malo en esta historia? Te lo pregunto porque no eres el primer luchador que sale de la empresa y cuenta cosas terribles.

Ricky: Mira, aquí son dos personas las que dan la orden, que deciden y que son los jefes, son Maricela, que es la presidenta, pero el que hace todo es Dorian Roldán. Yo, con la señora Maricela tuve mucha comunicación, pero este asunto era con Dorian.

Monick: Otra Estrella que se fue de Triple A, y que destapó muchas cosas que nadie sabía que ocurrían, fue Konnan ¿Qué opinas que ahora regresa a la empresa?

Ricky: Mira, imagínate qué cara debe tener Dorian. Yo con Konnan nunca he tenido ningún problema, que hagan lo que quieran hacer porque ya no estoy adentro. Ahí está el Vampiro también; va a ser una guerra civil ahí adentro. Yo le deseo suerte. Al final, todo lo que Konnan dijo en su momento, es la realidad. No dijo mentiras.

Monick: ¿No crees que hace falta que se cree una asociación que vea por los derechos de los luchadores?

Ricky: Sí, un sindicato, es lo mejor que podría pasar. Pero lo veo muy difícil. Pero no les conviene porque las empresas van a dejar de tener el control.

Monick: Tú, que has luchado en diferentes partes del mundo ¿por qué en México, no se cuida y no se valora al luchador como lo hacen en otros países? Finalmente, las empresas sin ustedes no serían nada.

Ricky: Porque aquí se les olvida que la carta principal es el luchador y el promotor agarra un talento y le ofrece una garantía y le pone precio al luchador. Aquí no se acostumbra a que el luchador sea el que ponga su propio precio. Yo, en esta parte de mi carrera, ya no le permito a nadie que me ponga un precio, porque es mi trabajo y es mi trayectoria.

Monick: ¿Dónde te pueden contratar los empresarios?

Ricky: En mis redes sociales; me manejo yo solo y para cualquier cosa, lo pueden ver directamente conmigo.