La humanización de la práctica médica

Alejandra Carmona Castañeda

La humanización de la práctica médica es un tema por demás actual, vigente y sobre todo de interés público; el ejercicio de dicha práctica, en apariencia, mantendría a nuestros profesionistas de la salud en constante cautiverio pero generar esquemas que les ocasione bienestar, sin duda es de suma trascendencia pública, ya que los seres humanos al ver afectada nuestra salud recurrimos en algún momento al médico, quien pretendemos que nos atienda con la mejor calidad, poniendo sus conocimientos en la ciencia médica, la garantía de contar con infraestructura hospitalaria y el abasto de medicamento para nuestra adecuada atención es un ideal demasiado lógico, máxime que garantiza nuestro anhelado derecho a la salud y bienestar integral.
El punto de reflexión en esta nota es precisamente analizar la calidad del servicio, lejos de la infraestructura con que se cuente para la garantía de este derecho, es decir,  hablamos de la humanización de esa práctica médica, puesto que los avances tecnológicos hacen cada vez más lejano ese acercamiento con el sentido humano que una persona en situación de vulnerabilidad se encuentra ante el detrimento de su salud y que, si bien es cierto, este sentido se ve mermado por la falta de bienestar en las condiciones de estos trabajadores.
La trascendencia de este malestar repercute en el ejercicio de su actividad, la calidad se ve disminuida y cualquier paciente es susceptible de violación a sus prerrogativas fundamentales, ahondando en esto, es sencillo delimitar actitudes que desvinculan la relación médico-paciente, por ejemplo desde una indiferencia en el trato, una cosificación del ser humano, una limitante administrativa sin alternativa de solución, un desinterés por su situación económica social y cultural que discriminen o minimice a cualquier ser humano que solicita estos servicios médicos que por supuesto violentan no sólo al paciente sino también a su familia. Señalar el problema es fácil, los factores que causan una disminución en la calidad del servicio médico son diversos, tales como las condiciones laborales, las cargas de trabajo, las insufribles circunstancias en que realizan su trabajo y aun así podemos presumir de excelentes trabajadores de la salud refiriéndome a estos como las y los médicos, el personal de enfermería, administrativo, de trabajo social, mantenimiento y vigilancia, todos, una unidad que se llevan el crédito o el descrédito, en caso de que exista esa apatía y falta de compromiso.
La respuesta es sencilla,  revisar esa vocación de servicio, la calidad humana que demuestra la integridad y el profesionalismo que independientemente de las adversidades, para desempeñar su función, es un logro o, caso contrario, de la soberbia del exceso de conocimiento, de medios, de tecnología que nos hacen indiferentes de las necesidades de otro ser humano y, que obviamente, nos lleva a esa deshumanización de la práctica médica recordar que somos humanos ante humanos, y eso, es grandeza.
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Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México.

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