La producción de mero y langosta cae a la mita en litoral yucateco

REDACCIÓN

Las pesquerías de mero y langosta reportan una caída de más del 50 por ciento en sus niveles de captura en la actual temporada, en comparación con la del año pasado y otros ciclos productivos en los litorales yucatecos.

El descenso ha sido tan drástico este 2019, que para muchos pescadores y empresarios del sector se trata hasta ahora del peor año para esta actividad local, y consideran que será difícil recuperarse de este mal arranque.

De acuerdo con el presidente de la Federación de Sociedades Cooperativas Pesqueras del Centro Poniente del Estado, José Luis Carrillo Galaz, dijo que en el caso del mero apenas se han captado unas mil 500 toneladas desde que inició la temporada de captura el pasado 1 de abril.

“En la temporada 2018 a estas alturas ya se reportaba una captura de arriba de tres mil toneladas de esa especie de escama”, expuso en entrevista.

Para el caso de la pesca de langosta, que inició el pasado 1 de julio, apenas se han alcanzado unas 150 toneladas, cuando en otros años se logró capturar más de 300 toneladas en los primeros 90 días de la pesquería.

En los dos casos, al igual que empieza a suceder con otras actividades como la pesca del pulpo, el principal problema es la caza furtiva que obviamente no respeta las temporadas de veda y que no permite la recuperación de la biomasa de las especies marinas.

“Los pescadores furtivos rompen los ciclos de reproducción de esas especies, no las dejan reproducirse y tampoco respetan las tallas. Esto ya es un problema serio pues en Yucatán hay más de 20 mil familias que dependen directamente de la pesca”, señaló.

El precio promedio de la langosta es de 540 a 570 pesos por kilo de cola, y el año pasado se lograron obtener más de 600 toneladas en la temporada, cantidad que será muy difícil alcanzar con el arranque tan flojo que hemos tenido este año, indicó.

Además, sin contar con la pesca de pulpo, que arranca hasta el próximo mes de agosto y otras especies de escama, la de mero y de langosta representan un valor económico de más de 700 millones de pesos anuales para el sector.