Silencios Estereofónicos

Nick Cave and The Bad Seeds se subirán al denso y sofisticado “Skeleton Tree” del Pepsi Center de la CDMX

Félix Morriña

Me había alejado del maestro Nick Cave una corta temporada por razones emocionales, espirituales y de salud mental. La última vez que lo escuché fue en la terraza de mi anterior departamento cerca del centro de Metepec, “Pueblo Mágico”, hace poco más de medio año, época por la que entonces había compartido en video el alto nivel ético y estético de las melancólicas y también rudas letras de Nick Cave a mi adorada Chrissie Hynde del altiplano mexiquense, quien disfrutaba sorprendida la manera en que este singular, peculiar y elegante hombre neo-post punky, de actitud vampiresca, voz de poética aguardientosa, como celestial, mostraba su arte a las masas que le rendían pleitesía a la menor provocación, como se puede apreciar en “God Is In The House” (2003).

Aún tengo presente el sabor de los constantes tragos del exquisito whisky que me compartió el equipo de producción de la banda de Nick Cave en el Plaza Condesa de la CDMX, la noche del 18 de febrero del 2013, cuando el lánguido cantautor, “Dandy, pero punk”, traía de gira el disco “Push The Sky Away”. Era la primera vez que venía a México Nick Cave and The Bad Seeds, era la primera vez que este “Servibar y amigo” disfrutaba de un concierto en completo bienestar y equilibrio. Tuve la oportunidad, de última hora, de ser acreditado para ver en vivo y en directo a uno de los entes creativos más representativos de la música contemporánea, junto a unos excelsos músicos maduros, enteros, íntegros en términos socioculturales.

Me enteré justo en su momento que Nick Cave vendría a México de nuevo, sólo para ofrecer único recital, el próximo 2 de octubre en el Pepsi Center de la CDMX, pero no quise saber mucho qué iba a presentar, porque pensé que faltaba mucho tiempo y que debía seguir descansándolo. Tras el intenso fin de semana pasado, en materia de campañas políticas en este país, en la que se elegirá al próximo mandatario mexicano y un sinfín de puestos de la clase política de los tres niveles de gobierno, mi actual compañero de batallas, el colega Giovanni Gómez Tagle, y su bella mujer Yizeelle Maf, me dieron la grata noticia que lograron conseguir los tan ansiados boletos para ver a Nick Cave y escuchar el contenido de su nueva producción “Skeleton Tree” (“Esquelético Árbol”, 2016).

Cuando supe que se trataba del disco en cuestión, recordé de inmediato que esa magistral obra la compuso Nick Cave en la época en la que estaba sumergido en tremenda depresión por la muerte de su hijo Arthur, de 15 años, quien falleció tras una caída en el acantilado cercano a Ovingdean Gap, Brighton, Inglaterra. En serio, pensé que Nick Cave había grabado desde entonces otro disco, pero no, es éste con el que continuará su gira por ciudades de América Latina en octubre próximo. ¡Luego entonces, debo ir! Y debo agregar dos razones más: también el pasado fin de semana fue cumpleaños de mi progenitora y se hubiesen cumplido 12 meses de la mayor de las experimentaciones emocionales que tiene todo ser humano, pero la vida se nos escapa sin darnos cuenta a tiempo y no hay mucho por hacer, sino continuar. Por ello, a ambos seres va dedicada esta entrega y el contenido del álbum.

La reciente hostia plateada de Nick Cave and The Bad Seeds, “Skeleton Tree”, está compuesta de ocho inolvidables canciones para el oído educado al sonido del cantante, compositor, actor, escritor y productor australiano y su sesuda banda. Son ocho canciones que van de lo más denso del lado oscuro de la luna, hasta lo más dulce, reflexivo y tierno, pasando por lugares extremos nostálgicos, que sólo quienes han transitado por ahí, o mejor aún, vivido en esa zona del sentir y del ser de la humanidad, lo pueden entender goteo por goteo, sangrado tras sangrado, segundo a segundo, sonido tras sonido. ¡Es un disco para sensibilidades a prueba de fatalidades!

El disco empieza con la densa ‘Jesus Alone’; le sigue la seductora y sofisticada ‘Rings Of Saturn’; continúa la bellísima obra ‘Girl In Amber’, canción que me representa a cabalidad en este momento en materia emocional. En mis alucines etílicamente metafísicos de los recientes tres meses, pienso que Nick Cave la escribió narrando un pasaje de mi emocionalidad. Al final de la columna está el link de la canción en video para que la disfruten o la sufran, según sea el caso. Las rolas ‘Magneto’, ‘Anthrocene’, ‘I Need You’, la exquisita ‘Distant Sky’, y la que da título al disco, ‘Skeleton Tree’, son piezas nodales en este preciso reloj musical irrepetible. ¡Se lo recomiendo a cualquier ente creativo en fase emocional terminal, que se dirige a una transición de un nivel óptimo de conocimiento espíritu-mental para concretar la añorada obra maestra!

The Bad Seeds está actualmente integrado por el gran cómplice de Cave, el maestro Warren Ellis (sintetizadores, piano, guitarra, violín, batería y coros), Martyn Casey (bajo), Thomas Wydler (batería), Jim Sclavunos (vifrábono, percusiones, campanas tubulares y coros) y George Vjestica (guitarra acústica y coros). La banda se apoya de Else Torp en los coros. Aún falta confirmar si se harán apoyar de alguien más para la gira por Latinoamérica, pero eso ya lo sabremos conforme pasen los meses.

Mientras tanto queridos lectores, como les dije, les comparto la letra y video de la excelsa canción ‘Girl In Amber’ de Nick Cave and The Bad Seeds, para que se vayan dando una idea de lo que el maestro australiano ofrecerá a su fiel audiencia que se dará cita en el Pepsi Center, la noche del 2 de octubre del presente año. ¡Seguro brindaremos como debe esa prometedora e inolvidable noche! ¡Salud!

“Some go and some stay behind/ Some never move at all/ Girl in amber trapped forever, spinning down the hall/ Let no part of her go unremembered, clothes across the floor/ Girl in amber lumber slumber shuts the bathroom door./ The phone, the pone, the pone it rings, it rings no more./ The song, the song, the song it spins nineteen eighty-four./ The phone, the phone, the phone, it rings, the pone, it rings no more./ The song, the song it’s been spinning now since nineteen./ And if you want to bleed, just bleed/ And if you want to bleed, just bleed./ And if you want to bleed, don’t breathe a Word/ Just step away and let the world spin./ And now in turn, you turn, you kneel,/ Lace him by his hand, go move and spin him down the hall./ I get lucky, I get lucky cause I tried again/ I knew the world it would stop spinning now since you’ve been gone./ I used to think that when you died you kind of wandered the world./ In a slumber til your crumbled were absorbed into the earth./ Well, I don’t think that any more the phone it rings no more./ The song, the song, the song ir spins now since nineteen eighty-four. The song, the song, the song it spins, it’s been a spinning now./ And if you’ll hold me I will tell you that you know that/ And if you want to leave, don’t breathe./ And if you want to leave, don’t breathe./ And if you want to leave, don’t breathe a word./ And let the world turn./ The song, the song, the song it spins, the song, it spins, it spins no more./ The phone, it rings, it rings and you won’t stay./ Don’t touch me./ Don’t touch me./ Don’t touch me”.

“Algunos van y algunos se quedan atrás/ Algunos nunca se mueven en absoluto/ Chica ámbar atrapada para siempre, dando vueltas en el vestíbulo./ No dejes que ninguna de sus partes quede en el olvido, piezas de ropa por el suelo/ El teléfono, el teléfono, el teléfono no suena, no suena, no suena nunca más./ La canción, la canción, la canción gira desde mil novecientos ochenta y cuatro/ El teléfono, el teléfono, el teléfono, no suena, el teléfono, ni suena nunca más./ La canción, la canción ha estado dando vueltas desde el diecinueve./ Y si quieres sangrar, simplemente sangra./ Y si quieres sangrar, simplemente sangra./ Y si quieres sangrar, no digas nada./ Sólo aléjate y deja que el mundo gire./ Y ahora, a cambio, te transformas/ Arrodíllate, ponte sus zapatos, tu chiquillo de ojos azules/ Coge su mano, muévete y hazle girar en el vestíbulo./ Tengo suerte, tengo suerte porque lo intenté de nuevo./ Supe que el mundo dejaría de girar ahora desde que te fuiste./ Solía pensar que cuando te moriste en cierto punto deambulabas por el mundo./ En un sueño profundo hasta tu desmoronamiento fue absorbido en la Tierra./ Bien, no lo pienso ya más, el teléfono no suena más./ La canción, la canción lo cuenta ya desde mil novecientos ochenta y cuatro./ La canción, la canción lo cuenta, ha estado girando ahora./ Y si tú me abrazas te diré que tú sabes que…/ Si te quieres ir, no respires./ Si te quieres ir, no respires./ Si te quieres ir no digas nada./ Y deja que el mundo siga girando./ La canción, la canción lo cuenta, la canción lo cuenta/ No lo cuenta más./ El teléfono suena, suena, suena y no te quedarás./ No me toques./ No me toques./ No me toques,/ No me toques”.

 

 

 

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