En la época colonial, encomendaban los testamentos a los santos

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FOTO: Especial

Por Alelhi Rodríguez

Durante la época colonial, los testamentos eran encomendados a los santos; la religión católica predominaba en los escritos de los siglos XVI y XVII, al menos en el Estado de México. En el Archivo General de Notarías se cuenta con documentos auténticos que lo demuestran.

Emilia Delgado Trejo, colaboradora en la investigación histórica en el Archivo General de Notarías, precisó que estos testamentos están influenciados por la religión cristiana del catolicismo.

“Todas tienen en común encomendarse, ya sea hombre o mujer, a la Trinidad. Esta Trinidad dice que reconocen que el padre los creó, su hijo Jesucristo los redimió y el espíritu Santo los va a santificar”, explicó.

“Por otro lado, también vemos que los testadores de esa época se encomiendan especialmente a los santos; tienen por intercesora a la virgen María, puesto que en el documento también manifiesta cómo el hijo de Dios le va a negar algo a su madre, cuando ellos o todos los mundanos somos pecadores. También se encomiendan a algunos santos y al Ángel de la Guarda o a los arcángeles San Miguel y San Gabriel”, comentó.

María Picasso de Hinojosa era una doncella originaria de Texcoco, que profesaba en el catolicismo, y quien solicitó algunas condiciones cuando muriera, apegadas a sus creencias.

“Dentro de este testamento, nos dice también que ella quiere que le amortajen con la túnica de San Francisco, una de las primeras que llevó órdenes a la evangelización de la Nueva España. Sabemos que también elegían la túnica de San Francisco porque el Papa Clemente VII y Nicolás IV daban indulgencias públicas”, añadió.

Delgado Trejo detalló que esta mujer también deja dinero para que instituyan unas capellanías, las que se basaban en misas. “Ella deja 2 mil misas pagadas, rezadas, en otras circunstancias pueden ser cantadas, y declara que se le tiene que pagar al capellán, que es el encargado que se celebre la misa por su alma, 4 pesos de oro común”.

Asimismo, por su poder adquisitivo pudo firmar su testamento, que en aquella época no era común, porque la mayoría de las mujeres no sabían ni leer ni escribir.

En México, septiembre es el mes del testamento. Karen Salgado Olmos, encargada del Archivo Histórico del Archivo General de Notarías del Estado de México, exhortó a que tomen como conciencia la pandemia y que la ciudadanía realice su testamento.

“Antes que dejar un legado a nuestros seres queridos, es un acto de amor hacia ellos mismos para que no les demos problemas, sino tranquilidad. Yo creo que es un acto que debemos hacer de manera cotidiana, más en este mes, deben acudir con un notario de su elección”, concluyó.