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	<title>Salud Emocional &#8211; 8 Columnas</title>
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	<title>Salud Emocional &#8211; 8 Columnas</title>
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		<title>Minotauro en el Diván · Daniel Sánchez Castro</title>
		<link>https://8columnas.com.mx/opinion/minotauro-en-el-divan-%c2%b7-daniel-sanchez-castro-22/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ocho Columnas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Nov 2025 21:06:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ã©tica]]></category>
		<category><![CDATA[Nicómaco]]></category>
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					<description><![CDATA[La Ética a Nicómaco para una sociedad contemporánea Por el minotauro Hace más de dos mil años, Aristóteles escribió para su hijo Nicómaco un tratado sobre cómo vivir bien. No le habló de riquezas, fama o poder, sino de algo mucho más esencial: cómo alcanzar la felicidad sin perder el alma en el intento. Sorprendentemente, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La Ética a Nicómaco para una sociedad contemporánea</strong></p>
<p><strong>Por el minotauro</strong></p>
<p>Hace más de dos mil años, Aristóteles escribió para su hijo Nicómaco un tratado sobre cómo vivir bien. No le habló de riquezas, fama o poder, sino de algo mucho más esencial: cómo alcanzar la felicidad sin perder el alma en el intento.<br />
Sorprendentemente, su pensamiento sigue siendo una brújula ética para este siglo XXI, tan saturado de ruido, ansiedad y contradicciones.<br />
Si hoy Aristóteles abriera su cuenta de Instagram, quizás publicaría algo así:</p>
<p>1. La felicidad no es un objetivo, es un modo de vivir</p>
<p>Todos buscan la felicidad, pero casi nadie sabe en qué consiste. Aristóteles decía que el ser humano tiende naturalmente al bien, y que el mayor de todos los bienes es la felicidad como plenitud del alma.<br />
No se trata de placer ni de tener más cosas, sino de vivir de acuerdo con la razón y la virtud.<br />
En tiempos donde la gente confunde bienestar con productividad o validación social, Aristóteles nos recordaría que feliz no es quien lo tiene todo, sino quien se entiende a sí mismo.</p>
<p>2. La virtud no se predica, se practica</p>
<p>Para el filósofo, ser bueno no es una cualidad espontánea: se construye con hábito, como quien entrena un músculo.<br />
Hoy, que abundan los discursos sobre “ser buena persona” mientras proliferan la indiferencia y el cinismo, esta idea es un llamado urgente.<br />
La ética se entrena como el cuerpo: con constancia.<br />
No basta publicar frases de empatía, hay que vivirlas incluso cuando nadie aplaude.</p>
<p>3. El equilibrio es la forma más alta de sabiduría</p>
<p>La famosa doctrina del “justo medio” dice que toda virtud se encuentra entre dos extremos: el exceso y la carencia.<br />
En la era de la polarización, Aristóteles nos enseñaría que el equilibrio no es tibieza, sino inteligencia moral.<br />
Ser valiente no es temerario ni cobarde; ser libre no es libertino ni servil; amar no es poseer ni desaparecer.<br />
La virtud exige mesura y lucidez, algo que escasea en los tiempos del todo o nada.</p>
<p>4. La razón como brújula interior</p>
<p>Aristóteles confiaba en la razón como guía del comportamiento humano.<br />
Hoy, cuando los algoritmos deciden lo que vemos y pensamos, recuperar la capacidad de razonar —de detenerse, reflexionar, cuestionar— es un acto ético.<br />
La impulsividad digital, el juicio inmediato y el odio colectivo son síntomas de una razón anestesiada.<br />
Pensar antes de reaccionar es, en esencia, un acto de virtud.</p>
<p>5. Sin comunidad no hay felicidad</p>
<p>Para Aristóteles, el ser humano es un zoón politikón: un ser que solo florece en comunidad.<br />
Nuestra época, sin embargo, glorifica la independencia hasta la soledad.<br />
El filósofo griego nos recordaría que nadie puede ser feliz aislado.<br />
Necesitamos vínculos auténticos, amistades basadas en la virtud, no solo en la utilidad o el placer.<br />
Las redes sociales nos han conectado, sí, pero no necesariamente nos han vinculado.<br />
Una comunidad sana es aquella donde la felicidad de uno no se construye a costa de los demás.</p>
<p>6. La valentía ética: actuar con miedo, pero con sentido</p>
<p>El valiente no es quien no teme, sino quien hace lo correcto a pesar del miedo.<br />
En una sociedad que castiga la diferencia, que lincha en nombre de la moral o del algoritmo, ser valiente puede significar simplemente ser justo, honesto o compasivo.<br />
Defender la verdad en un mundo de simulaciones, o cuidar a otros sin esperar recompensa, son los actos heroicos que Aristóteles reconocería hoy.</p>
<p>7. El placer como medida, no como meta</p>
<p>Aristóteles no condena el placer; lo ubica en su justa proporción.<br />
El problema no es disfrutar, sino perderse en el disfrute.<br />
El consumismo, las adicciones tecnológicas, la cultura del exceso, son versiones modernas de lo que el filósofo llamaba “desmesura”.<br />
El placer sin reflexión nos deja vacíos, mientras que el placer con conciencia nos humaniza y da sentido a la existencia.</p>
<p>8. El bien propio no puede separarse del bien común</p>
<p>No hay ética individual sin responsabilidad colectiva.<br />
La justicia, para Aristóteles, es la virtud más completa, porque busca el bien de todos.<br />
En la actualidad, eso implicaría cuidar el planeta, respetar los derechos de los demás, no corromper el sistema desde lo pequeño: la ética empieza en casa, pero no termina ahí.<br />
El bienestar personal debe contribuir a una sociedad más justa.</p>
<p>9. Educar el carácter es más urgente que educar el intelecto</p>
<p>Aristóteles advertía que la educación moral debía comenzar desde jóvenes, porque el carácter se forma antes que la razón madura.<br />
En un tiempo donde los logros académicos valen más que la empatía, recordemos que una sociedad sin carácter no tiene destino ético.<br />
El conocimiento sin virtud produce seres brillantes, pero peligrosos.</p>
<p>10. La contemplación como acto revolucionario</p>
<p>El ideal más alto para Aristóteles era la vida contemplativa: pensar, leer, observar, entender.<br />
En un mundo que idolatra la velocidad y desprecia el silencio, detenerse a pensar se vuelve un acto subversivo.<br />
Contemplar no es no hacer nada: es el modo más profundo de existir.<br />
La felicidad, al final, no se conquista hacia afuera, sino hacia adentro.</p>
<p>Epílogo: Aristóteles en tiempos de algoritmos</p>
<p>Si Aristóteles viviera hoy, no hablaría de dioses ni de esencias metafísicas, sino de nuestra capacidad para elegir con sentido en medio del ruido.<br />
Nos pediría volver a pensar la virtud en lo cotidiano: en cómo conducimos, cómo amamos, cómo consumimos, cómo tratamos a los demás.<br />
La Ética a Nicómaco no envejece porque no habla de la Grecia antigua, sino del alma humana, que sigue buscando<br />
—a pesar de todo— una forma justa, bella y buena de vivir.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Minotauro en el Diván · Daniel Sánchez Castro</title>
		<link>https://8columnas.com.mx/opinion/minotauro-en-el-divan-%c2%b7-daniel-sanchez-castro-18/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ocho Columnas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Jul 2025 18:31:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[anÃ¡lisis]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Sanchez]]></category>
		<category><![CDATA[Narcisista]]></category>
		<category><![CDATA[OpiniÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Emocional]]></category>
		<category><![CDATA[salud mental]]></category>
		<category><![CDATA[Terapia]]></category>
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					<description><![CDATA[UN NARCISISTA EN MI VIDA Todos tenemos una parte narcisista. Es ese rincón interno que necesita sentirse visto, valorado, reconocido. No es malo en sí mismo. De hecho, es vital para poder construir una identidad y sostenernos en el mundo. Sin un poco de narcisismo, ni siquiera podríamos salir de la cama o mirarnos al [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>UN NARCISISTA EN MI VIDA</p>
<p>Todos tenemos una parte narcisista. Es ese rincón interno que necesita sentirse visto, valorado, reconocido. No es malo en sí mismo. De hecho, es vital para poder construir una identidad y sostenernos en el mundo. Sin un poco de narcisismo, ni siquiera podríamos salir de la cama o mirarnos al espejo sin esquivar la mirada.</p>
<p>Pero a veces, esa necesidad se vuelve la forma principal de relacionarse con los demás. No para compartir, sino para buscar reflejos. No para construir vínculos reales, sino para encontrar espejos que confirmen que uno vale. Cuando eso sucede, hablamos de una estructura narcisista: una forma de estar en el mundo donde la mirada del otro es tan necesaria como insoportable.</p>
<p>Una persona con esta estructura suele admirar con intensidad, pero también puede volverse cruel con facilidad. Puede parecer tierna y necesitada, pero en el fondo espera algo: que el otro sostenga su imagen rota sin mostrar sus propias grietas.</p>
<p>Es importante aclarar que esto no es lo mismo que un “trastorno narcisista de la personalidad”, que es un diagnóstico clínico específico. La estructura narcisista no es una enfermedad. Es más bien un estilo de funcionamiento emocional, muchas veces sutil, que puede generar mucho sufrimiento si no se reconoce.</p>
<p>A continuación, un cuento donde se ilustra esto de manera simbólica, con animales, como si estuviéramos viendo la escena desde el bosque… aunque, en el fondo, todos hayamos estado alguna vez ahí.</p>
<p>🐑 La oveja que buscaba amparo</p>
<p>En un claro donde los árboles parecían contener la respiración, vivía un lobo viejo. No era de esos que asustan, sino de los que aprenden a vivir sin morder. Había dejado de correr tras presas hacía tiempo. Ahora caminaba con pausa, escuchaba más de lo que hablaba y sabía cuándo callar.</p>
<p>Una tarde, apareció una oveja.</p>
<p>Llegó despeinada, con las patas sucias, un ojo un poco caído y una voz quebrada.<br />
—¿Puedo sentarme a tu lado? —preguntó con dulzura.<br />
—Claro —dijo el lobo, moviendo apenas la cola—. Aquí no hace falta permiso.</p>
<p>La oveja lo miró con ojos grandes, llenos de agua contenida.<br />
—Eres el primer animal que no me juzga. Todos me ven como un desastre… pero tú… tú pareces comprender cosas que otros no.<br />
El lobo ladeó la cabeza, curioso.<br />
—Tal vez porque también he sido un desastre —respondió con honestidad.</p>
<p>Y así empezó todo.</p>
<p>La oveja venía cada tarde. Le pedía al lobo que le contara cosas. Que la protegiera. Que le dijera qué hacer. Que le hablara de su vida, de sus heridas, de cómo había logrado mantenerse en pie.</p>
<p>El lobo se dejó seducir por esa necesidad. No por orgullo, sino por una vieja esperanza: la de ser útil, la de ofrecer refugio a quien parecía no tenerlo.</p>
<p>Durante días, la oveja lo miró como si fuera un sabio. Como si lo necesitara. Como si sin él se desarmara.</p>
<p>Pero algo empezó a cambiar.</p>
<p>Una tarde, sin previo aviso, la oveja dijo:</p>
<p>—A veces siento que te crees más sabio de lo que eres. Hablas mucho, pero ¿a quién has salvado realmente?</p>
<p>El lobo no dijo nada. Sintió un pequeño golpe en el pecho, pero no era la frase: era el tono, la certeza con la que lo miraba ahora. Ya no había ternura. Había juicio.</p>
<p>Desde entonces, la oveja comenzó a llegar con menos frecuencia. Y cuando venía, traía palabras como piedras envueltas en flores:</p>
<p>—Me doy cuenta de que idealicé lo que no era.<br />
—En el fondo, eres como todos.<br />
—Tal vez fui yo la que quiso ver en ti algo que nunca existió.</p>
<p>El lobo la escuchó. No se defendió. Pero dentro de él algo se rompió. No porque la oveja lo hubiera descalificado. Sino porque entendió que nunca lo miró realmente. Solo proyectó sobre él su necesidad. Y cuando esa necesidad cambió de forma, él se volvió prescindible.</p>
<p>La oveja se fue. Se fue como había llegado: desordenada, cansada, buscando a alguien más a quien admirar… y luego señalar por no sostener el pedestal.</p>
<p>El lobo, en cambio, se quedó en el claro. No se sintió víctima. Pero aprendió que algunos no buscan amparo: buscan espejos donde se reflejen menos rotos… hasta que el cristal se empaña.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Minotauro en el Diván · Daniel Sánchez Castro</title>
		<link>https://8columnas.com.mx/opinion/minotauro-en-el-divan-%c2%b7-daniel-sanchez-castro-13/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ocho Columnas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jun 2025 16:58:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Murakami]]></category>
		<category><![CDATA[OpiniÃ³n]]></category>
		<category><![CDATA[primera cita]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Emocional]]></category>
		<category><![CDATA[salud mental]]></category>
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					<description><![CDATA[“¿Y tú, ya tienes tu cartilla de salud emocional?” por El Minotauro Imagínese esta escena: usted está en una primera cita. La persona que tiene enfrente pide café con leche de avena, menciona que le gusta leer a Murakami y correr maratones. Todo va bien. Pero entonces, usted lanza la pregunta crucial: —¿Y estás en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><strong>“¿Y tú, ya tienes tu cartilla de salud emocional?”</strong></div>
<div></div>
<div><strong>por El Minotauro</strong></div>
<div></div>
<div>Imagínese esta escena: usted está en una primera cita. La persona que tiene enfrente pide café con leche de avena, menciona que le gusta leer a Murakami y correr maratones. Todo va bien. Pero entonces, usted lanza la pregunta crucial:</div>
<div>—¿Y estás en terapia?</div>
<div></div>
<div>Silencio.</div>
<div>Mirada incómoda.</div>
<div>Cambio de tema.</div>
<div></div>
<div>Ahí es donde uno sabe que no hay segunda cita. Y no por elitismo emocional, sino porque hay cosas que ya no se pueden seguir improvisando. Como la salud mental.</div>
<div></div>
<div>Hablemos claro: ya es tiempo de normalizar ir a terapia. Así, con la misma naturalidad con la que uno dice “tengo dentista” o “fui a que me checaran el colesterol”. Porque la mente, al igual que el cuerpo, también acumula grasa, tensión y traumas que no se resuelven con yoga ni con una caminata bajo la luna llena.</div>
<div></div>
<div>Y no solo en la intimidad de una cita o una conversación entre amigos. No. Hay lugares donde normalizar la terapia debería ser requisito institucional.</div>
<div>¿Quieres trabajar en un puesto de liderazgo? Constancia de salud emocional.</div>
<div>¿Eres maestra, director o cuidadora de niños? Expediente emocional en regla, por favor.</div>
<div>¿Quieres postularte para un cargo público? Antes del polígrafo, pasa por el diván.</div>
<div></div>
<div>Imagínate que las escuelas, además de pedir cartilla de vacunación, solicitaran una carta donde se asegure que el docente no proyectará sus carencias afectivas en los alumnos. Que las guarderías ofrecieran reportes mensuales del ambiente emocional del personal, no solo el menú del día. Que en las empresas, en lugar de poner “ambiente laboral positivo” como eslogan, ofrecieran reportes firmados por profesionales donde se diga que no hay acoso psicológico normalizado ni competitividad tóxica disfrazada de “excelencia”.</div>
<div></div>
<div>Y qué tal en las relaciones de pareja. ¿No sería un avance poder preguntar abiertamente si la persona está en terapia, como quien pregunta si fuma o quiere tener hijos?</div>
<div>“¿Qué música te gusta?”</div>
<div>“¿Tienes mascotas?”</div>
<div>“¿Y tu terapeuta es psicoanalista o cognitivo conductual?”</div>
<div></div>
<div>Piénsalo. Así como las escuelas piden carta de no antecedentes penales, también deberían pedir carta de “no tengo al niño como proyectil emocional de mis frustraciones no resueltas”.</div>
<div>Así como las empresas exigen certificaciones ISO 9000, podríamos exigir una ISO 2025 en higiene emocional. ¿Qué tan sano es tu ambiente de trabajo? ¿Tu empresa ofrece contención emocional o solo café y estrés gratuito?</div>
<div></div>
<div>No se trata de convertir el mundo en un diván gigante, pero sí de dejar de tratar la salud mental como un lujo o un “ya cuando tenga tiempo”. Porque mientras más la pospones, más cara y urgente se vuelve. La terapia no es una moda. Es una necesidad. Como lavarse los dientes. O poner límites.</div>
<div></div>
<div>Y sí, habrá quien diga “yo no necesito terapia, yo platico con mis amigos”. Perfecto, también puedes pedirle a tus amigos que te hagan una endodoncia, total, platican bien. No confundamos confianza con competencia.</div>
<div></div>
<div>Ir a terapia es un acto de responsabilidad afectiva. Es entender que convivir con otros requiere un mínimo de mantenimiento interno. Es reconocer que todos llevamos algo roto, pero no todos estamos haciendo algo al respecto. Y que no basta con ser “buena persona”; también hay que ser persona trabajada.</div>
<div></div>
<div>Imaginen el impacto colectivo si esto fuera lo común:</div>
<div>•Escuelas con docentes emocionalmente disponibles.</div>
<div>•Empresas con jefes que no necesitan dominar para sentirse seguros.</div>
<div>•Familias donde ir al psicólogo no sea un “¿estás loco?”, sino un “¡qué bien que cuidas de ti!”.</div>
<div>•Consultorios médicos con psicoterapia incluida en el chequeo anual.</div>
<div>•Gobiernos liderados por personas que se han mirado al espejo… sin huir.</div>
<div></div>
<div>Así que, para la próxima entrevista de trabajo, junta escolar, o cena con potencial amoroso, lleva tus papeles en orden: INE, RFC, y constancia de salud emocional.</div>
<div>Porque lo que necesitamos no es gente perfecta, sino gente en proceso.</div>
<div></div>
<div>Gente que, al menos, ya empezó a preguntarse por qué repite ciertas cosas.</div>
<div></div>
<div>—El Minotauro.</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Zona Diversa · Leo Espinoza</title>
		<link>https://8columnas.com.mx/opinion/zona-diversa-%c2%b7-leo-espinoza-62/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ocho Columnas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Jun 2024 14:55:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Comunidad LGBTTTI+]]></category>
		<category><![CDATA[Grindr]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Emocional]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Tiene consecuencias usar apps de ligue para mi salud emocional? De acuerdo con Grindr, México es uno de los países con más usuarios del mundo Desde que aparecieron las primeras apps de ligues en los 90s cada vez más personas optan por estos medios digitales para tener citas, relaciones sexuales o contactos con personas, dejando [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div align="center"><b>¿Tiene consecuencias usar apps de ligue para mi salud emocional?</b></div>
<div align="center"><b>De acuerdo con Grindr, México es uno de los países con más usuarios del mundo</b></div>
<div align="center"></div>
<div>Desde que aparecieron las primeras apps de ligues en los 90s cada vez más personas optan por estos medios digitales para tener citas, relaciones sexuales o contactos con personas, dejando en segundo término las citas físicas que estas se vieron agravadas por la pandemia.</div>
<div>Hoy en día los estudiosos de la salud emocional y mental analizan las consecuencias de los usuarios de las apps de ligue que reemplazan el conocer a personas de manera física por la digital, que, por el afán de conseguir conquistas, les genera estrés, presión y competencia derivada del compararse constantemente, poniendo su valía en el como te califican desde fuera.</div>
<div>Durante el uso de las aplicaciones de ligue se dan dos fenómenos conocidos como “refuerzo intermitente”, que es la recompensa recibida de conseguir algún tipo de contacto o respuesta y que en muchas de las veces genera mas emoción que el ligue en sí. Por otro lado, existe la “parálisis de elección” que es la posibilidad de encontrar una mejor pareja y seguir manteniendo los contactos con otras personas, dichas conductas también se dan con los juegos de azar y por lo tanto generan adicción, pues pequeñas recompensas generan dopamina que causa placer y emoción.</div>
<div>Las consecuencias de depender al 100% de las apps de ligue para tu vida sexual y afectiva son variadas, algunas de ellas la imposibilidad de tener relaciones físicas: pues el internet genera sensación de seguridad y control que evita el encuentro físico y la perdida de habilidades sociales.</div>
<div>La baja autoestima debido a los rechazos continuos: el no recibir contestación, validación o concretarse una cita genera decepción y frustración que en algunos casos se responde de forma violenta, ya sea que se insulte a la persona con la que se quería ligar, se bloquee o se le acose, sin tener en cuenta que hay muchos factores por los cuales no se pudo tener una respuesta positiva, que va desde la conectividad, que no tenia tiempo, mas conversaciones o no se generó ese interés.</div>
<div>Otras de las consecuencias en usuarios de la app es la hiperexigencia en la búsqueda de pareja: idealizando de más el ligue soñado que puede llevar a que nadie encaje en el perfil, y mas aun de ser encontrado generar sufrimiento en caso de rechazo.</div>
<div>El uso excesivo de las apps de ligue genera ansiedad y depresión, derivado de lo superficial y efímero de las relaciones, tiempo invertido, expectativas y la probabilidad de rechazos, mas aun si no se es un perfil hegemónico derivado del constructo social de tu país, que también conlleva a ponerse en situaciones de discriminación, esto deriva en un aumento de hasta tres veces más los niveles de estrés y hasta el 80% de los usuarios padecen sentimientos similares al del síndrome de quemado o burnout.</div>
<div>Una de las apps más usadas en México y que es exclusiva para conocer personas gays es “Grindr”, nuestro país ocupa el primer lugar en usuarios del mundo, seguido por India, Reino Unido, Brasil y Estados Unidos. Si bien es un medio para socializar a quien por trabajo o actividades cotidianas le permite conocer personas más fácil, este debe ser usado de forma consciente para que genere experiencias positivas y no negativas, que no sustituya los contactos o citas físicas que deriven problemas de socialización y lo mas importante, ser capaz de detectar cuando se puede poner en riesgo la salud mental y emocional como usuario.</div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Implementan «Botiquín de las emociones» en secundaria toluqueña ante regreso a clases</title>
		<link>https://8columnas.com.mx/estado-de-mexico/implementan-botiquin-de-las-emociones-en-secundaria-toluquena-ante-regreso-a-clases/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ocho Columnas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Jun 2021 23:03:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estado de México]]></category>
		<category><![CDATA[Local]]></category>
		<category><![CDATA[SALUD]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonso Valdemar]]></category>
		<category><![CDATA[BotiquÃ­n de las emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[NiÃ±as]]></category>
		<category><![CDATA[NiÃ±os]]></category>
		<category><![CDATA[Regreso a clases]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Emocional]]></category>
		<category><![CDATA[Secundaria Oficial 5]]></category>
		<category><![CDATA[toluca]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Alelhi Rodríguez En la Escuela Secundaria Oficial No. 5 del municipio de Toluca, además de garantizar un regreso seguro para los estudiantes, procuraron su salud emocional. A una semana de haber retomado las clases presenciales de manera voluntaria, docentes y personal administrativo de este plantel implementaron un “Botiquín de las emociones” como bienvenida a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Alelhi Rodríguez</strong></p>
<p>En la Escuela Secundaria Oficial No. 5 del municipio de Toluca, además de garantizar un regreso seguro para los estudiantes, procuraron su salud emocional.</p>
<p>A una semana de haber retomado las clases presenciales de manera voluntaria, docentes y personal administrativo de este plantel implementaron un “Botiquín de las emociones” como bienvenida a los alumnos que por la pandemia de Covid-19 iban a resentir algunos cambios ante esta nueva normalidad.</p>
<p>En una bolsa pequeña, de apenas unos 10 centímetros por 7 de ancho, introdujeron siete artículos, cada uno con un significado peculiar.</p>
<figure id="attachment_244104" aria-describedby="caption-attachment-244104" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://8columnas.com.mx/ocho/wp-content/uploads/2021/06/botiquin-de-las-emociones-3.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-244104" src="https://8columnas.com.mx/ocho/wp-content/uploads/2021/06/botiquin-de-las-emociones-3.png" alt="" width="1024" height="572" srcset="https://8columnas.com.mx/wp-content/uploads/2021/06/botiquin-de-las-emociones-3.png 1024w, https://8columnas.com.mx/wp-content/uploads/2021/06/botiquin-de-las-emociones-3-300x168.png 300w, https://8columnas.com.mx/wp-content/uploads/2021/06/botiquin-de-las-emociones-3-768x429.png 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption id="caption-attachment-244104" class="wp-caption-text">FOTO: Juan Hernández</figcaption></figure>
<p>Un palillo, para escarbar cualidades personales y de los demás; una liga, que simboliza la flexibilidad; un curita, para vivir el duelo después de perder a un ser querido, más aún si fue por esta enfermedad; un lápiz de color, para hacer algunas anotaciones; una goma de borrar; una de mascar; un chocolate y una bolsa de té.</p>
<p>Alfonso Valdemar, subdirector académico, comentó que para la institución es importante atender la salud emocional de los jóvenes, ante este nuevo proceso de adaptabilidad.</p>
<p>“No es nada más abrir las escuelas, tiene que venir un proceso muy humano, en el cual debemos ser muy sensibles ante este cambio que van a vivir los niños”, refirió.</p>

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