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Camino al poder

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Saúl Gómez Brito

En cuestión electoral, cada porción partidista debe presentar ideológicamente su interés particular, apelando a la franquicia relativa de la que goza; hoy no es de tal manera, en el actual proceso electoral, aparecen justificaciones ideológicas un tanto distintas aunque no antagónicas.

En este trance electoral, los partidos tienen un papel trascendental que desempeñar, sin embargo, se nota cierto desaire en atención a las razones sociales o de tipo económico, con formas de acción homogéneas en todos los partidos, sin el trazo y la marcha de nuevas estrategias que apunten a la solución de los problemas.

Sin expresar su ideología los partidos no pueden cumplir hoy su cometido, el viejo partido burocratizado e ineficiente de líderes oportunistas y manipuladores, no tiene perspectivas; estos tiempos exigen amplias fuerzas democráticas e independientes, en el que los agremiados defiendan responsable y resueltamente sus intereses más inmediatos.

La crisis ideológica partidista, tiene sus propias características derivadas tanto del proceso histórico interno, como de la acentuación y generalidad internacional así como de la crítica situación económica, de ahí la existencia de formas y maneras de actuar casi semejantes, casi parecidas, alejados del actual contexto histórico.

Es conocida la expresión de radicalismos en estos trances electorales, sin aliviar la situación del pueblo pero sí agudizando las contradicciones sociales, la situación actual así se interpreta con simples agregados de fenómenos aislados, donde la sociedad recibe palabras y más palabras por mejorar su situación patrimonial.

Estos tiempos son para hacer política, este es un año importante en las perspectivas políticas en los municipios, se trata del sano desarrollo del mismo partido, de la capacidad para analizar críticamente su propia actividad, de poner en práctica nuevas formas y métodos de trabajo, determinando la base democrática de las perspectivas de desarrollo.

Hoy, comprendemos mejor la profundidad del pensamiento democrático, como la forma de materializar los derechos políticos y civiles, el interés mismo en las reformas estructurales y la participación en las mismas; lejos estamos, que esta elección sea una mera formalidad para legitimar el estado de la situación actual.

Estamos a favor de la tendencia civil por ver la lucha electoral, como la esencia que en política es importante; en esta perspectiva, el proceso electivo tiene como soporte y punto de partida, el poner los pies sobre la tierra, ver la realidad tal cual es en conjunto y no solo en planos parciales muy limitados.

Necesitamos avanzar, porque hemos visto y apreciado oportuna y críticamente el peligro que conlleva el aumento de las tendencias negativas en la sociedad, sin poder tomar decisiones que la vida exige con insistencia para solucionarlas; en todo esto, se deja sentir la fuerza combativa de las organizaciones político-democráticas.

Es importante señalar una vez más, que los partidos han de mostrar la fuerza y la valentía para valorar objetivamente la actual situación y reconocer la necesidad de hacer política, orientando a los municipios hacia un futuro renovador, acelerando el desarrollo económico y social del Estado de México. Hoy es importante hacer política, como importante es ver lo positivo y lo constructivo, aprovecharlo, hacerlo llegar al conjunto de pueblos, utilizando nuevos enfoques en el proceso de transición; sin duda, hemos de tomar la reforma anticorrupción como punto de partida, probando lo acertado de nuestra política y la viabilidad de la transformación.

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