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Eduardo H’Limón Cervantes

* No se puede insultar la fe de los demás

n auténtico escándalo se desató entre los creyentes católicos por la perturbadora portada de la Revista Barcelona, que se edita en Argentina. La publicación muestra en su portada la foto del Papa Francisco en la que luce aretes y aparece con lápiz labial. La imagen está acompañada del titular «¡Putazo!».
Fue tal la polémica y la indignación generada por esta publicación que durante una entrevista televisada, un periodista argentino le dio su merecido a la editora que se burló del Papa. Esa tarde el comentarista Eduardo Feinmann entrevistó en vivo y en directo a la editora de Barcelona, Ingrid Beck, quien sin muchos preámbulos fue recibida con toda la artillería que le tenía planeada el periodista. «¿Por qué le faltó al respeto al Papa?», fue la primera y confrontadora pregunta del entrevistador. Beck trató de responder a los fuertes cuestionamientos pero Feinmann siguió presionando y preguntando sin dejar responder claramente a la entrevistada. Cuando ella dijo que su publicación trabajaba con el absurdo, Feinmann le dijo «absurda es usted, señora» y poco después agregó «con todo humor le digo, usted es una mal nacida». ¡Y ahí ardió Troya!
Que pensaba Ingrid Beck que sucedería con su publicación? Seguro no le daban el Premio Pullitzer. ¿En qué cabeza cabe atacar así a un líder religioso, sea cual sea la creencia y costumbres?, Muy por encima de nuestras creencias religiosas o no, están las creencias religiosas o no de los demás, y cada uno de los habitantes del planeta debemos respetarnos unos a otros. Incluso hay quienes dicen que para conocer a alguien prefieren no hablar de política ni religión.
Recordemos lo que sucedió semanas atrás en Francia; tres musulmanes armados terminaron de la peor y más sangrienta manera la historia de amenazas y provocaciones entre la revista satírica francesa Charlie Hebdo y el islam por las publicaciones de caricaturas que ofendían a Mahoma. Con furia y gran premeditación ingresaron con todo su arsenal a las oficinas parisinas y mataron a doce personas. En su oportunidad el Papa Francisco dijo que es aberrante asesinar en nombre de Dios, y aseguró que tampoco se puede ofender la religión o «burlarse» de ella. El sumo Pontífice destacó que las libertades religiosa y de expresión son derechos humanos fundamentales. Es verdad que no se puede reaccionar violentamente, pero si Gasbarri (el Papa aludió a uno de sus colaboradores), gran amigo, dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo. ¡Es normal!, aseguró. No se pude provocar, no se puede insultar la fe de los demás. Aquí cabe hacer el dicho de nosotros los mexicanos: «Que nadie se meta con mi madre ni con la Virgencita de Guadalupe».
En la actualidad en algunas publicaciones utilizan las palabras «ironía», «humor» y «caricatura», y las han convertido en una suerte de infelices eufemismos con los que se disfrazan los peores insultos y ofensas. Para estos pasquines todo está permitido: la calumnia, la incitación al odio, la mentira y la burla hiriente, incluso de lo que es sagrado para el prójimo, con tal de publicarlo bajo la etiqueta de «parodia».  Finalmente, me apena que periodiquillos derramen ira sobre instituciones y principios que respeto profundamente. Sin embargo la violencia siempre tendrá un punto a su favor: La ira, que hará que hombres de buena voluntad, creyentes y no creyentes, se despierten del sueño del cordero manso y se pongan del lado de los quienes piensan, sienten y actúan como lobos feroces. Y como decía mi comadre Chón: Recuerde compadre que todo mundo es ateo hasta que tapa el baño en casa ajena».
E-mail: limon@localhost
Twitter: @edulimon76

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