Alelhi Rodríguez
Con uniforme y presencia habitual entre las bombas de combustible, “Solovino” se convirtió en parte del personal de una gasolinera ubicada en el municipio de Toluca. Las y los trabajadores decidieron adoptarlo y cuidarlo al notar que este permanecía por varias horas en el establecimiento.
El canino comenzó a quedarse mientras los empleados y empleadas vigilaban que no fuera atropellado. Con el paso del tiempo, su presencia se volvió constante, por lo que uno de los trabajadores decidió colocarle un uniforme igual al del personal.
José Luis Adalid, trabajador de la gasolinera, explicó que el uniforme fue una prueba para verificar si se ajustaba al perro y confirmó que le quedó. Indicó que la docilidad del animal facilitó su integración al equipo.
Las y los empleados se organizan para proporcionarle agua y alimento, además de un espacio para descansar durante la noche. La gasolinera opera las 24 horas, por lo que el perro permanece en el sitio durante gran parte del día.
Solovino recorre el área, descansa cerca de las bombas de combustible y permanece atento al movimiento del establecimiento. Algunos clientes lo saludan y toman fotografías debido a su vestimenta.
José Luis Adalid señaló que incluso hay personas que acuden expresamente para verlo. Clientes frecuentes indicaron que el perro se ha vuelto un elemento reconocible del lugar.
De acuerdo con colectivos en defensa de los animales, en México siete de cada diez perros sufren algún tipo de maltrato, cifra que contextualiza la adopción de animales en situación de calle, aun cuando su hogar se encuentre en un espacio de trabajo.

