Redacción
El huracán Polo dejó saldo blanco durante su paso por Baja California Sur, donde tocó tierra como categoría 2 durante la madrugada, antes de continuar su trayectoria hacia el Golfo de California y las costas de Sonora.
El ciclón ingresó cerca de Las Barrancas, en el municipio de Comondú, con vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora y rachas de hasta 205 kilómetros por hora. Autoridades iniciaron recorridos para identificar posibles daños materiales después del paso del sistema.
La Coordinación Nacional de Protección Civil reportó anegaciones en vialidades, escurrimientos, encharcamientos y caída de árboles y ramas, sin afectaciones que interrumpieran los servicios de electricidad y agua en Comondú, Mulegé y Loreto, los municipios que permanecieron bajo mayor vigilancia.
Alrededor de 700 personas permanecieron en refugios temporales como medida preventiva y comenzaron el retorno a sus viviendas. En las tareas de preparación y atención participaron 6 mil 872 servidores públicos de los tres órdenes de gobierno.
Tras cruzar Baja California Sur, Polo regresó al mar y se debilitó a categoría 1. Durante la mañana se ubicó a 105 kilómetros al nor-noroeste de Loreto y a 145 kilómetros al sur-suroeste de Guaymas, con trayectoria hacia territorio sonorense.
Las autoridades mantienen medidas preventivas en Sonora ante la posibilidad de un nuevo impacto del fenómeno en las inmediaciones de Guaymas, además de lluvias torrenciales, rachas de viento y oleaje elevado. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las precipitaciones asociadas al ciclón pueden generar inundaciones y crecidas de ríos y arroyos.
El saldo registrado en Baja California Sur contrasta con las afectaciones que Polo dejó durante su recorrido previo por el Pacífico mexicano. En Jalisco, cuatro integrantes de una familia murieron después de que su vivienda fuera arrastrada por la creciente de un arroyo en Talpa de Allende.
Mientras Polo continúa su desplazamiento por el noroeste del país, la tormenta tropical Rachel permanece activa en el Pacífico y genera lluvias en entidades como Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Colima y Jalisco, por lo que las autoridades mantienen vigilancia ante posibles deslaves, inundaciones y desbordamientos.












