Cristian Millan
El nombre de Raphael Veiga ha tomado fuerza como el gran objetivo del Club América para reforzar su mediocampo. El interés ha sido impulsado por André Jardine, quien ha buscado creatividad y liderazgo ofensivo. La directiva ha evaluado perfiles con jerarquía. Veiga ha encajado en la idea azulcrema.
El estratega brasileño ha identificado la necesidad de un volante con lectura de juego y llegada al área. Veiga ha respondido históricamente a ese rol. Su capacidad para conectar líneas ha sido constante. El América ha priorizado ese impacto inmediato.
El mediocampista ha consolidado su prestigio en el Palmeiras, donde ha levantado títulos de peso. Ha ganado la Copa Libertadores y la Serie A brasileña. Su regularidad ha sido clave en noches grandes. Ese currículum ha seducido al cuerpo técnico.
En el plano económico, la operación ha sido exigente para el mercado mexicano. Se ha estimado un costo de transferencia entre 12 y 13 millones de dólares. El salario anual ha rondado cifras altas para la liga. La inversión ha sido considerada estratégica.
Las conversaciones con Palmeiras ya se han puesto en marcha. El América ha avanzado con cautela. El principal obstáculo ha sido liberar una plaza de extranjero. La planeación ha entrado en fase fina.
En ese escenario, el club ha valorado posibles salidas para abrir espacio. Nombres como Víctor Dávila o José Zúñiga han aparecido en la conversación. La decisión final ha dependido del equilibrio deportivo. El mercado ha marcado el pulso de la negociación.

