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Opinión Punto Final • José Eder Santos Vázquez

Higinio Martínez: del territorio mexiquense a la presidencia del Senado

La política mexicana tiene momentos que no se explican únicamente por el cargo que se obtiene, sino por todo lo que ese cargo representa, la elección de Higinio Martínez Miranda, como propuesta de Morena para presidir la Mesa Directiva del Senado de la República, es uno de ellos; el Senador Mexiquense fue respaldado este domingo por unanimidad y a mano alzada, por su grupo parlamentario para encabezar la Cámara Alta durante el tercer año de la LXVI Legislatura, a partir del 1 de septiembre; la designación deberá ser formalizada por el pleno del Senado, pero el mensaje político ya está dado, Higinio Martínez vuelve a colocarse en el centro de las decisiones nacionales.

No se trata de un ascenso fortuito ni de una posición alcanzada por coyuntura, Martínez Miranda llega a esta responsabilidad después de más de cinco décadas de trayectoria política y de haber participado en distintos momentos de la construcción de la izquierda en México. Es originario de Texcoco, Estado de México, ha sido Presidente Municipal, Diputado Local y Senador, además de convertirse en uno de los referentes políticos más importantes del oriente mexiquense.

Su llegada a la Presidencia del Senado adquiere una dimensión mayor porque ocurre en un momento en que Morena necesita administrar no solamente su mayoría parlamentaria, sino también las diferencias internas que inevitablemente aparecen en una fuerza política que concentra buena parte del poder nacional y ahí puede encontrarse una de las razones fundamentales de la elección, ya que durante las últimas semanas, Martínez Miranda planteó públicamente que la Mesa Directiva debe ser un espacio de conciliación y respeto a todas las fuerzas políticas; antes de conocerse el desenlace, sostuvo que, de llegar a la Presidencia, actuaría con apego a la Constitución, a la Ley Orgánica y al Reglamento del Senado y que ofrecería el mismo trato a las 128 Senadoras y Senadores.

Lo anterior no es un discurso menor, la Mesa Directiva no es una extensión de la bancada de Morena, su responsabilidad es institucional y, por definición, debe representar al Senado en su conjunto, por ello, la experiencia parlamentaria, la capacidad de diálogo y la posibilidad de construir acuerdos se convierten en atributos particularmente importantes para quien ocupa esa posición.

Higinio llega con esa carta, su carrera política ha estado marcada por la negociación, la construcción territorial y la permanencia, ha conocido las distintas etapas de la izquierda mexicana y ha transitado desde la política municipal hasta las responsabilidades nacionales y su fortaleza no nació exclusivamente en los recintos legislativos, se construyó en el territorio, particularmente en Texcoco y en el oriente del Estado de México.

Por eso, su elección también tiene una lectura inevitablemente mexiquense, el nuevo Presidente de la Mesa Directiva asumirá una de las posiciones institucionales de mayor visibilidad del país justamente cuando el Estado de México comienza a aproximarse a un proceso electoral decisivo en 2027, la coincidencia temporal resulta políticamente significativa.

Para entonces, Morena deberá procesar aspiraciones, construir candidaturas, preservar la unidad de sus estructuras y defender una presencia territorial que será puesta a prueba en los municipios y en el Congreso local; en ese escenario, la figura de Higinio adquiere una dimensión distinta, ya no será solamente el Senador mexiquense con una larga trayectoria, sino el hombre que presidirá la Cámara Alta durante el año político que conducirá hacia esa elección.

La presidencia del Senado introduce una nueva variable en ese equilibrio, Higinio no tendrá que demostrar que posee experiencia política, esa etapa ya está superada, ahora tendrá que demostrar algo diferente, que puede utilizar esa experiencia para conducir una institución plural, administrar diferencias y mantener abiertos los canales de diálogo incluso cuando la confrontación política parezca inevitable.

Su principal desafío será precisamente no confundir liderazgo partidista con conducción institucional, si logra hacerlo, la Presidencia del Senado podría convertirse en uno de los momentos más importantes de su carrera; la decisión de Morena también tiene una lectura interna, Higinio no llegó solo a la recta final, Óscar Cantón Zetina y Manuel Huerta Ladrón de Guevara figuraron entre los perfiles que aspiraban a suceder a Laura Itzel Castillo, el desenlace, sin embargo, terminó en un acuerdo de unidad alrededor del mexiquense ya que distintos reportes señalan que ambos legisladores cerraron filas después de que la bancada definiera el respaldo a Martínez.

En política, lograr que una competencia termine en consenso puede ser tan importante como ganar una votación y ese consenso será la primera prueba de Higinio, la segunda llegará cuando tenga que conducir un Senado donde la mayoría oficialista buscará cuestionar, debatir y, en ocasiones, confrontar las decisiones del Gobierno y de su Partido.

Ahí se verá la experiencia que lo llevó a la Presidencia y puede transformarse en autoridad institucional, pero existe una tercera dimensión que probablemente acompañará cada uno de sus pasos, el Estado de México, Higinio Martínez llega a la Presidencia del Senado con una característica que pocos políticos pueden presumir, conoce el poder desde el territorio y desde las instituciones nacionales.

Esa combinación puede convertirlo en un interlocutor particularmente relevante durante los próximos meses, no será el único actor que decidirá el rumbo de Morena en la entidad. Tampoco tendrá una atribución formal sobre las elecciones locales, pero su voz tendrá un peso distinto, y en política, el peso de una voz puede convertirse en capacidad de negociación.

La elección de Higinio representa, por ello, algo más profundo que un relevo en la Mesa Directiva, es el reconocimiento a una trayectoria y, al mismo tiempo, una apuesta de Morena por un perfil experimentado para conducir el Senado durante un año particularmente complejo, el calendario también le da un significado especial, su periodo al frente de la Cámara Alta comenzará el 1 de septiembre de 2026, en el tercer año de la LXVI Legislatura, y se desarrollará mientras el país entra de lleno en la conversación política rumbo a 2027.

Higinio llega, así, a una de las posiciones más altas de su carrera en el momento exacto en que comienza a definirse el siguiente capítulo de la política mexicana, hace décadas construyó poder desde Texcoco, ahora tendrá que ejercerlo desde el Senado, la diferencia es enorme, porque una cosa es ganar una posición política y otra convertirla en legado institucional, sin duda realizará esto último y será de manera impecable.

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