Redacción
El presidente Donald Trump presenta una nueva estructura internacional denominada Junta de Paz, concebida como un mecanismo de intervención política y financiera en zonas de conflicto, con atención inicial en Gaza. El proyecto contempla una inversión estadounidense de 10 mil millones de dólares y se plantea como una plataforma de reconstrucción, seguridad y administración civil en territorios afectados por la guerra.
La iniciativa cuenta con la participación de diversos gobiernos aliados que respaldan el esquema mediante aportaciones económicas y cooperación operativa. Mandatarios como Javier Milei y Santiago Peña acuden al lanzamiento en Washington junto a representantes de países de Medio Oriente y Asia, en un formato que busca articular decisiones rápidas fuera de los mecanismos multilaterales tradicionales.
El plan incluye la conformación de fuerzas de seguridad integradas por contingentes internacionales y la puesta en marcha de programas de rehabilitación de infraestructura, suministro básico y administración temporal del territorio gazatí. La propuesta se desarrolla con apoyo logístico de gobiernos regionales y se enfoca en estabilización, reconstrucción urbana y control del armamento en la zona.
De manera paralela, la Casa Blanca mantiene presión diplomática sobre Irán para que modifique su política nuclear y militar, al tiempo que vincula la nueva Junta con una estrategia más amplia de negociación en distintos conflictos globales. El diseño institucional otorga a Washington un papel central en la toma de decisiones y en la continuidad del organismo.
El proyecto surge en un contexto de cuestionamientos recurrentes de Trump hacia la Naciones Unidas, a la que considera limitada en su capacidad de respuesta. La Junta de Paz se perfila así como una instancia paralela con financiamiento propio y reglas de participación específicas para los países que decidan integrarse a largo plazo.

