Redacción
Greenpeace México realizó una manifestación en el Zócalo de la Ciudad de México para exigir a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo la cancelación de la planta de amoniaco que Grupo Proman y Gas y Petroquímica de Occidente proyectan en Topolobampo, Sinaloa.
Durante la protesta participaron alrededor de 20 activistas, entre ellos dos escaladores que colocaron en el asta bandera una manta con el mensaje “Presidenta: Proteja Topolobampo”, mientras que en la plancha del Zócalo desplegaron otra con la frase “¡En México No!”. Integrantes del colectivo ¡Aquí No! acompañaron la movilización.
La organización ambientalista sostiene que la instalación tendría capacidad para producir 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco al día y que su operación podría representar riesgos para el ecosistema, la salud y las especies que habitan la Bahía de Ohuira.
La protesta coincidió con la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien fue cuestionada sobre el proyecto y señaló que el Gobierno federal mantiene asambleas y un proceso de diálogo con las comunidades de la zona antes de tomar una decisión definitiva.
Sheinbaum explicó que parte de las inconformidades corresponde a compromisos adquiridos por la empresa con habitantes de la región y a preocupaciones relacionadas con la contaminación. “Hasta que se termine esto no se toma una decisión. La gente está yendo a las asambleas, está participando y, como siempre, nada a la fuerza, sino siempre todo por la razón”, expresó.
La mandataria aclaró que la planta no está cancelada y que su construcción continúa mientras autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Gobernación, Conagua y otras dependencias revisan los planteamientos de las comunidades. También señaló que se busca garantizar que la laguna no resulte contaminada y revisar las medidas ambientales asociadas al proyecto.
El proyecto comenzó a desarrollarse durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y previamente fue sometido a una consulta pública. Greenpeace y comunidades de Topolobampo, Ohuira, Paredones y Lázaro Cárdenas mantienen acciones de oposición y argumentan posibles afectaciones a la pesca, los manglares y la biodiversidad de la zona.
La decisión final quedará pendiente del resultado de las asambleas y de la revisión de los compromisos ambientales y sociales relacionados con la planta, mientras Greenpeace mantiene su exigencia de cancelar el proyecto y las autoridades federales continúan el diálogo con habitantes de la región.













