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Chocolate vegano en la Feria del Alfeñique, una alternativa diferente para disfrutar el dulce tradicional

Shaira Mulia

 

En medio de los puestos de la Feria del Alfeñique hay un lugar donde las calaveritas de chocolate conviven con algo que, hasta hace algunos años, no formaba parte de esta tradición familiar: el chocolate vegano.

La elaboración de dulces tradicionales que realiza la familia García se remonta a 1885. Paula García cuenta que fueron sus tías abuelas y su abuelita quienes comenzaron a instalarse en la feria, cuando los puestos todavía eran mucho más sencillos e improvisados. De aquellos años conservan fotografías que hoy muestran cómo era la feria.

Paula calcula que ella pertenece a la tercera o cuarta generación de su familia que ha continuado con el puesto. Y aunque los productos han cambiado con el tiempo, hay uno que permanece desde el principio: el alfeñique.

Ese dulce tradicional sigue siendo una de las especialidades de la familia, aunque reconoce que actualmente muchas personas llegan a la feria buscando más chocolate.

Por eso también han ido incorporando otros productos relacionados con la temporada y buscando nuevas opciones. Una de ellas nació dentro de la propia familia.

Cuando el puesto llegó a la generación de Paula y su hermano Alejandro, él, que es vegano, comenzó a preguntarse por qué una persona que no consume productos de origen animal no podía encontrar también una calaverita para disfrutar en estas fechas.

Alejandro vive actualmente en Ciudad de México por trabajo, pero durante sus visitas de fin de semana insistía en que tenían que hacer algo. Así comenzaron a buscar cómo llevar los productos veganos al puesto.

La idea era sencilla, pero llevarla a la práctica implicó modificar algunas preparaciones.

Por ejemplo, las calaveritas tradicionales pueden llevar leche en el chocolate o adornos hechos con clara de huevo. En las versiones veganas de este puesto utilizan cacao y, para algunos de los adornos, aquafaba, que es el líquido que queda al cocinar legumbres, especialmente garbanzos, y que puede utilizarse como alternativa a la clara de huevo.

Así comenzaron con las primeras calaveras planas de café y poco a poco fueron sumando más opciones.

Hoy tienen versiones veganas de dulces conocidos como Snickers, Rice y Ferrero. Este año también incorporaron el Bubulubu. Hay además galletas con forma de pan de muerto, calaveritas de chocolate en versión vegana y paletas de cráneo con chocolate y cacahuate.

Y aunque podría pensarse que estos productos están dirigidos únicamente a quienes llevan una alimentación vegana, Paula cuenta que los clientes llegan por diferentes razones.

Algunos se acercan con curiosidad y preguntan qué significa que un producto sea vegano. Otros simplemente quieren probar algo diferente. También hay quienes no muestran interés, pero existe un grupo que ya sabe perfectamente qué busca, son clientes de la comunidad vegana de Toluca que regresan cada año porque saben que durante la feria encontrarán estas opciones.

Este año, incluso, la demanda fue mayor de lo que habían calculado.

“Ya no es como que viene y se lleva uno o dos”, cuenta Paula. Algunos clientes se llevan tres o más productos y la mercancía que habían preparado para varios días se terminó antes de lo esperado.

Entre los productos también hay opciones para quienes buscan sabores distintos. Tienen barras de cacao y una de ellas es 100 por ciento de cacao y no contiene azúcar. Paula explica que en estos casos también hay que contarle al cliente qué está comprando, porque que algo sea vegano no significa que necesariamente sea dulce.

Ella misma no es vegana al cien por ciento. Su alimentación está más basada en plantas, pero todavía consume algunos productos de origen animal. Aun así, dice que disfruta los dulces veganos y que suele probarlos antes de ofrecerlos.

Este año, por ejemplo, probó el nuevo Bubulubu y recomienda comerlo frío, porque después de pasar por el refrigerador adquiere una consistencia que, según ella, se parece más a la del Bubulubu tradicional.

Los precios también son variados. Hay paletas pequeñas de ocho pesos o dos por 15; los chocolates veganos, como el Ferrero, cuestan 35 pesos, mientras que algunas calaveritas llegan a los 55 pesos. Entre ellas está la calavera plana de café y la calaverita de bulto.

Pero estar aquí no representa solamente una temporada de ventas para la familia.

Paula dice que regresar cada año a la Feria del Alfeñique ya es parte de sus tradiciones. Sí, es mucho trabajo, pero también es algo que forma parte de su familia desde que sus tías abuelas y su abuelita comenzaron a llegar a la feria.

Durante el año, la familia trabaja principalmente en la elaboración del alfeñique, un proceso que comienza desde principios de año. Sus papás, que representan la generación anterior, son quienes están más involucrados en la producción. Paula y Alejandro tienen sus propios trabajos, aunque este año ella pidió vacaciones para poder estar durante las últimas dos semanas de la feria y ayudarles.

Ahora están pensando en darle un poco más de vida a la propuesta vegana. La idea es intentar llevar algunos de estos productos a diciembre, una época en la que también se acostumbra comprar dulces para regalar. Todavía lo están explorando.

Por ahora, quienes quieran conocerlos pueden encontrarlos en el puesto 31 de la Feria del Alfeñique, detrás de Fantasías Miguel y frente a Dulces Madero. En redes sociales están como Tres Catrinas.

Y ahí, entre el alfeñique que la familia lleva trabajando desde hace generaciones y las calaveritas de chocolate que han ido apareciendo con el tiempo, hay una opción distinta, una calaverita hecha para quienes no consumen productos de origen animal, pero que también quieren llevarse un pedacito de esta tradición.

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