Djokovic tricampeón en Wimbledon

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  •  En vibrante final, el serbio vence a Roger Federer
    por parciales de 7-6 (7/1), 6-7 (10/12), 6-4 y 6-3.

 

    Londres.- Por tercera vez en su carrera, el tenista serbio Novak Djokovic se cubrió de gloria en el césped sagrado de Wimbledon al superar 7-6 (7/1), 6-7 (10/12), 6-4 y 6-3 al suizo Roger Federer, quien se quedó con las ganas de alzar su octavo trofeo aquí.

Tras casi tres horas de un partido vibrante en la Cancha Central del All England Club, “Nole” dio muestra de fortaleza física y mental para poder refrendar el título obtenido en 2014 y que también se adjudicó en 2011; este triunfo representó su novena corona de Grand Slam.

En lo que fue la final soñada entre los número uno y dos del ranking mundial, el nacido en Belgrado fue quien supo aprovechar mejor las pequeñas grietas en el juego del contrario con cuatro roturas en una decena de posibilidades; “Su Majestad” se conformó con una concretada de siete disponibles.

Por si fuera poco, arruinó la revancha pendiente que el helvético deseaba cobrarse, pues hace 12 meses “Djoker” también le negó la victoria en el duelo decisivo, al cabo de cinco dramáticas mangas.

El primer parcial fue una auténtica lucha de gigantes, en la cual Federer tuvo chance de pegar primero, con el punto para set que ostentó en el 6-5 y que su adversario borró con un cañonazo de primer servicio.

Una nueva puerta se abrió cuando se animó a subir a la red y dejó congelado al balcánico, quien con muchos apuros obligó a la definición por desempate y ahí el guión cambió de dueño.

“Nole” hizo daño desde el principio con “mini quiebre” y de ahí se enfiló hasta el 7-1 con el cual inclinó la balanza hacia su causa, con inyección de ánimo incluida pues uno de esos puntos lo festejó después de un rally de 22 impactos.

En el 2-2 del segundo capítulo, el oriundo de Basilea creó doble “break point” pero se fue con las manos vacías; más tarde, una doble falta inoportuna lo puso contra la pared pues era punto para set favorable al pupilo del alemán Boris Becker en el 5-4.

Salvado de ese momento de tensión, se encontró con otro escenario de ruptura aunque nuevamente “Djoko” se salió con la suya y el “tie break” fue inevitable.

En éste, quien atacó primero fue el suizo, pero poco le duró el gusto porque perdió rápido la rotura de ventaja; sin embargo, fue en este lapso del encuentro que Federer terminó por enganchar con el público que se ha rendido a sus pies en siete ediciones previas.

Y es que se sacudió de seis “set points”, uno de ellos con un peloteo en el cual la bola cambió 27 veces de lado, lo cual hizo estallar al recinto más importante de la Catedral del Tenis, cuyo soporte fue vital para que se emparejaran los cartones.

Ya en el amanecer del tercer rollo, el heptacampeón en la hierba londinense pudo ampliar el instante anímico porque colocó en la cuerda floja el servicio rival, pero no supo culminar el agravio que lo hubiese catapultado 2-0.

En cambio, a Djokovic le sirvió mucho salir avante de esa situación precaria y contestó de la misma manera, sólo que él sí se robó el saque del helvético y cabalgó en la delantera hasta el 3-2.

Fue entonces que la batalla se suspendió unos minutos para cerrar el techo del legendario recinto y, sin que el serbio perdiera el ritmo, se aferró a ese rompimiento y se llevó el tercero 6-4.

El cuarto estuvo cerca de ser más breve, pero la resistencia del discípulo del sueco Stefan Edberg orilló al mandamás del circuito a esforzarse al máximo para poder salir con el puño en alto.

En el 2-2 de ese episodio se dio otro mazazo por parte de Novak, que dejó muy maltrecho a su oponente, pues para el 4-2 Roger se sacó de encima dos chances más de peligro y que le hubieran dejado al enemigo el escenario perfecto de sellar con su saque.

No tuvo que esperar mucho más “Djoker” para comer de nueva cuenta del mítico pasto, ya que en la devolución del 5-3, sacó la fuerza y furia que aún restaban en sus piernas y defendió el trono sobre el cual se sentó por tercera vez, tal como lo hizo Becker, quien ha guiado sus pasos con rotundo éxito.

Con este final feliz, Djokovic se sacó la espina por perder la final de Roland Garros (único Major que falta en su palmarés) hace unas semanas y este nuevo trofeo le servirá de aliciente para probar suerte la temporada siguiente.