Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus

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FOTO: Juan Hernández

POR Marlene SOLANO

Hace 35 años emprendió su negocio de elaboración de calzado en San Mateo Atenco, a la distancia la pandemia de COVID-19 provocó que prácticamente comenzara de cero con producción baja, recorte de personal y disminución de economía.

Esta es la historia de don Martín Escamilla que al igual que cientos de productores artesanales reabrieron sus negocios desde hace una semana, aunque el escenario no pinta de buena manera, las ventas no han sido como las esperaban, pese a que se están llevando a cabo con toda las medidas de seguridad y sanidad para evitar contagios.

Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus - Jul 21, 2020
FOTO: juan Hernández

Con semblante de preocupación, Martín Escamilla reconoce la adversidad y que las cosas en su taller no han salido bien.

Muestra incertidumbre porque sus máquinas se pararon por un largo tiempo y su producción bajó, pero no pierde el entusiasmo de realizar su calzado.

Y en este fin de semana con la reapertura, las ventas fueron bajas, a pesar de que se presentó un liguero flujo de personas, para el local de la familia Escamilla no presentaron tan buenas ganancias y comienza desde cero.

Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus - Jul 21, 2020
FOTO: juan Hernández

Martin está al frente de un taller familiar que da empleo a 10 personas y que por motivo de la pandemia, tuvo que despedir a casi la mitad de la plantilla al quedarse con aproximadamente 5 de ellos. En su taller se producen más de 70 pares de zapatos en un día normal de venta, pero la cantidad bajó al cerrar la plaza.

Su producción consta de realizar calzado con pieles 100 por ciento naturales, a diferencia de otros mercados que los realizan con materiales sintéticos y la costura es echa a mano.

Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus - Jul 21, 2020
FOTO: Juan Hernández

En una entrevista, Martín rememoró que desde niño su papá le enseñó a elaborar el calzado pues este es un negocio que lleva ya más de 35 años y que ha ido de generación en generación, pues ahora él continua con el negocio de la familia pero en unos años quedará en manos de sus hijos. Recordó que el tianguis comenzó con puestos cubiertos de plástico sobre la avenida Aldama y sobre la calle calzada del Panteón.

Admite que desde que la plaza cerró hace casi 4 meses por motivo de la pandemia de COVID-19 la situación no ha sido nada fácil para él y su familia y esperan a partir de este fin de semana que se hizo la reapertura las ventas logren aumentar.

Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus - Jul 21, 2020
FOTO: Juan Hernández

A una semana de haber reaperturado sus negocios a un 30 por ciento de su capacidad con las medidas de seguridad que se requiere para evitar contagios del COVID-19 luego de permanecer casi cuatro meses cerrados, la plaza Azul en el municipio de San Mateo Atenco para volver a la comercialización del calzado.

“En lo personal nos fue mejor de los que esperábamos, aunque no a todos los locales les fue bien, hubo poca gente; sin embargo, esperábamos a menos de la que asistió –expreso– esperemos que las otras semanas nos vaya mucho mejor, ya que pues es nuestra fuente de ingresos”.

Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus - Jul 21, 2020
FOTO: Juan Hernández

Por otra parte, contó un poco de la historia de la elaboración de zapatos que comenzó desde hace más de 35 años:
“Nuestros ancestros fueron los que nos inculcaron este oficio y cuando se empezó este tianguis, se inició con puestos de plastico sobre la calle calzada del Panteón y Aldama, con una producción muy baja –comentó– Con el paso del tiempo fue creciendo toda la economía del calzado y con mucho esfuerzo todos los zapateros se hicieron de este predio para hacer sus locales” comentó.

Asimismo, habló sobre la elaboración del calzado y sobre la situación que se está viviendo con la pandemia, debido a que de un local se brinda empleo para distintas personas.

“Con la situación que estamos viviendo, nos bajó la producción y tuvimos que descansar a varios de nuestros empleados pues no teníamos los recursos para poder darles un sueldo –agregó – contamos con varios empleados unos se encargan del corte de la piel y moldearlos, otros de la costura que se realiza a mano y posteriormente los que colocan la suela”.

Martín Escamilla, una historia de tradición y trabajo contra el coronavirus - Jul 21, 2020
FOTO: Juan Hernández

Para los zapateros la reactivación de la plaza da una esperanza nuevamente a la economía del municipio y principalmente a ellos para poder sustentar sus hogares y la de sus trabajadores ya que la producción de los zapatos disminuyó hasta un 30 por ciento de su producción a partir de que se cerraron los establecimientos y esperan que se puedan recuperar las ventas con la reapertura.