Pollos rostizados; vecinos indignados

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* Tiene sello de suspensión y sigue operando, contaminando y provocando enfermedades.

Guillermo GUADARRAMA
Vecinos de la calle Juan Álvarez en esquina con García  Moreno han impuesto una serie de quejas debido a la contaminación y la expulsión de malos olores provenientes de la pollería “Mexipollo” ubicada en esta parte del centro de la ciudad.
Mencionan que casi todas las tardes esta microempresa vendedora de pollos rostizados arroja una enorme nube negra de malos olores que invade sus hogares y negocios causando inconformidad y malestar en la zona.
Ante la negligencia de la pollería, los vecinos han levantado denuncias y quejas a las autoridades, las cuales ya le pusieron sellos en suspensión el lugar.
No obstante, tras más de medio año que el negocio fue suspendido, la pollería sigue trabajando normalmente; por su parte, las autoridades no han hecho nada por tomar las medidas requeridas para evitar que se continúe laborando en el lugar.
Muchos habitantes mencionan estar hartos de este fenómeno, pero prefieren no quejarse para evitar problema alguno entre los diferentes negocios.
La gente explica que el humo se mete hasta sus hogares; “luego la gente del otro lado de la calle viene y me pregunta: ¿Cómo es posible que aguante el humo usted que está enfrente? Pero pues no me queda de otra, si las autoridades no han podido hacer nada pues menos yo”. También se mencionó que la nube de humo abarca alrededor de dos cuadras a la redonda
Y es que no sólo hay quejas por los vecinos, sino por los mismos clientes del lugar, puesto que mencionan que la hostilidad con que se atiende en el establecimiento y los precios del producto dejan mucho que desear.
También comentan que el pollo que se vende en el lugar no está bien cocido, pues resulta que aún tiene sangre en algunas partes.
“Para todo el humo que sacan es para que al menos el pollo tuviera buen sabor y lo dieran bien cocido, pero no, muchas veces todavía tiene sangre, yo por eso no vuelvo a comprar ahí, el dinero que me gasto en un pollo de ese lugar lo gasto en otra pollera y me alcanza hasta para tres pollos más”, comentó un vecino del lugar que pidió anonimato para evitarse problemas entre comercios.
El precio de cada pollo es de 150 pesos.

 

Las personas que redundan por estas calles mencionan que el negocio tiene más de 10 años y siempre han tenido ese problema que a la fecha no han podido solucionar.
“Yo tengo seis años aquí y desde que llegué esa pollera siempre ha expulsado malos olores y esa nube negra de humo que impregna la ropa que está en los tendederos de ese mal olor”, explicó una vecina cercana al negocio.