Redacción
El uso de Inteligencia Artificial puede fortalecer la prevención y detección de actos de corrupción, aunque su aplicación debe mantenerse bajo supervisión humana, criterios éticos y mecanismos claros de rendición de cuentas, señalaron especialistas durante el ciclo “Voces Anticorrupción”.
La segunda sesión fue organizada por la Secretaría Ejecutiva del Sistema Anticorrupción del Estado de México y Municipios y reunió a los investigadores Ricardo Uvalle Berrones y Jaime Rodríguez Alba para analizar los retos tecnológicos, institucionales y económicos asociados con este fenómeno.
Durante el encuentro se explicó que la IA permite procesar grandes volúmenes de información e identificar patrones relacionados con posibles irregularidades, como concentraciones atípicas de contratos, redes de prestanombres, conflictos de interés, nepotismo o fragmentación indebida de adquisiciones.
Sin embargo, los especialistas advirtieron que estas herramientas no deben sustituir la capacidad humana para interpretar los datos, evaluar contextos y asumir responsabilidad sobre las decisiones. Su implementación requiere además protección de información personal, seguridad de los sistemas y reglas para prevenir abusos algorítmicos.
En materia institucional, se señaló que la corrupción puede debilitar la legalidad, la confianza ciudadana y el funcionamiento de las administraciones públicas, además de favorecer esquemas de privilegios, clientelismo y opacidad.
Los efectos económicos también incluyen sobornos, desvíos de recursos, enriquecimiento indebido, mercados informales y apropiación de bienes públicos, factores que pueden generar afectaciones a las finanzas y a la prestación de servicios.
Entre las medidas propuestas se encuentran fortalecer la transparencia y rendición de cuentas, mejorar la regulación, simplificar procedimientos administrativos, utilizar tecnología para reducir obstáculos burocráticos y ampliar la participación ciudadana.
La SESAEMM señaló que el ciclo busca incorporar nuevas perspectivas al diseño de políticas anticorrupción y fortalecer las capacidades institucionales frente a los desafíos que representan tanto las prácticas tradicionales como el uso creciente de nuevas tecnologías.












