CANDIDATOS SIN ACTITUD

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Por: Isidro O`Shea

@isidroshea

 

Entiendo muy bien que hoy los candidatos y los partidos se enfrentan a un escenario de campaña sumamente distinto, distinto a las contiendas anteriores y también (muy posiblemente) a las próximas, sin embargo, es muy evidente y notorio su falta de actitud de conquistar a la ciudadanía ¿será que los políticos ya también están cansados de que la ciudadanía no les crea?

Y es que yo tenía la esperanza de que, con el inicio de las campañas locales, todos los candidatos y candidatas aceleraran el ritmo, pero parece que continúan muy cómodos entre sábanas de seda.

Por otra parte, también ya es más que conocido el discurso de la ciudadanía de estar cansada de las campañas, pero eso no es ningún pretexto para poner freno a las campañas, al contrario, debería ser estímulo para que los políticos demuestren que pueden hacer campañas distintas y, sobre todo, dar mensajes distintos; pues es verdad lo que declara la ciudadanía: siempre es lo mismo.

Y si siempre es lo mismo, pues como todo, hay que renovarse. Lo decía hace unos días y lo reitero, parece que en México se nos ha olvidado que la democracia es o debe ser una fiesta. Incluso parece que los candidatos no quieren hacerse ver ¿Qué los aqueja?, ¿Qué los apena? Si tienen razones para apenarse que no se presenten, y si creen que deben presentarse, pues que comiencen a demostrar que saben hacer las cosas distintas; que no tienen una mente cuadrada, y que son aptos para asumir los cargos que buscan.

Si así están como candidatos, no me quiero imaginar cómo estarán el día que sean presidentes municipales o diputados, pues no es ningún secreto que es mucho más fácil ser candidato que autoridad; el ejemplo más claro está en Palacio Nacional, el mejor candidato, ahora es el peor presidente.

Entiendo asimismo que no tienen miedo, sino pánico de la fiscalización de recursos por parte del INE. De ello no son los candidatos los meros culpables, creo que el INE en ese rubro ya dio demasiados pasos, muchos de ellos muy exagerados.

Y no es que quiera que los candidatos y partidos se gasten todo el dinero que no tenemos como mexicanos; pero también fiscalizar absolutamente todo, hasta el micrófono que le prestaron al candidato, es demasiado coercitivo, y ni la coerción ni la restricción son características esenciales de la democracia. Si bien las instituciones lo son, estas no deben tener como objetivo central la coerción, y con límites tan severos. Parece que no dan cabida a la competencia y a la competitividad política electoral, la cual, sí es característica fundamental de la democracia representativa.

En fin parece que los candidatos y candidatas no se han dado cuenta de que queda solo un mes de campaña, que esta competencia no es un maratón ni mucho menos una competencia de caminata, es más parecido a una carrera de 100 metros, en la cual en cada segundo hay que dar lo máximo. Parece incluso que no se han dado cuenta de lo cerradas que están las contiendas.

Parece que ahora ya ni campañas quieren hacer.

¡Vaya Dios con nuestra clase política!

 

P.D. Los politólogos también necesitamos comer aunque amemos nuestro trabajo; no vivimos de las buenas voluntades, ni de los “gracias” de cuando ustedes, los políticos nos piden un consejo; no somos una especie de “Médicos sin fronteras”.