lunes, junio 17, 2024

EDITORIAL

Algo urgente y efectivo tienen que hacer las autoridades de los tres niveles de gobierno, los partidos políticos y los propios aspirantes a un cargo de elección popular para frenar la violencia que se ha desatado en torno al proceso electoral federal, que ya está a mitad de campaña y del local que está por iniciar proselitismo el próximo jueves.

 

No sólo se trata de la alerta por la serie de atentados y asesinatos en distintos puntos del país, sino también de las agresiones políticas que ciertos sectores están padeciendo, concretamente las mujeres candidatas.

 

Un caso preocupante ocurrió hace unos días horas en el municipio de Huixquilucan donde la candidata del PRI a Diputada Federal del Distrito 18, Isabel Sánchez, resultó víctima de una agresión. Según el relato que ella mismo hizo a través de las redes sociales el pasado miércoles al terminar un acto proselitista en la comunidad de Palo Solo, ya rumbo a su domicilio ubicado en Dos Ríos, un vehículo chocó en repetidas ocasiones la puerta del automóvil de la candidata.

 

La intensión, consideró la aspirante priista era sacarla de la carretera. Isabel Sánchez viajaba con su hija. El acontecimiento ya es investigado por la Fiscalía General de Justicia para determinar si se trató de un acto intimidatorio propio de la campaña política o un evento relacionado con la delincuencia común.

 

Lo que resulte de las indagatorias será digno de analizarse, pero queda claro que la candidata no puede andar con excesos de confianza en sus actividades de campaña, no tanto porque pueda haber alguien a quien incomode con su participación política, sino porque a todas luces Huixquilucan no es el paraíso que se le quiere pintar a los ciudadanos.

 

Este municipio, como muchos otros del Estado de México y el país, está sumido en la delincuencia ante la ineficacia de las autoridades locales. No hablamos del Huixquilucan de la plusvalía porque ni en los exclusivos espacios residenciales o comerciales los ciudadanos están a salvo; nos referimos al Huixquilucan tradicional donde todos los días y a todas horas hay asaltos, agresiones y hechos propios de la delincuencia que opera ante la ausencia de la policía.

 

La población de Huixquilucan, como la del resto de los municipios, tiene que ser muy cuidadosa en quiénes elige el próximo 1 de julio, sobre todo en aquellas demarcaciones donde varios alcaldes buscan la reelección como si sus resultados fueran los suficientes para ir a pedir el voto de la ciudadanía a la que le han fallado en pendientes muy delicados como la inseguridad.

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