LA POLÍTICA MEXIQUENSE DESPUÉS DEL 6 DE JUNIO

0
217

 

Por: Isidro O`Shea

@isidroshea

 

 

El 6 de junio fue un terremoto en la política de nuestro estado para todos los partidos, independientemente de si el terremoto los haya favorecido o perjudicado. No sé precisamente, a cuál elección anterior se pueda asemejar por completo, pues quizá, aunque se parezca a muchas, a ninguna es totalmente análoga. Es, probablemente, el reflejo de la reconfiguración del sistema de partidos mexicano.

Hoy el PRI gana, gana lo que perdió en el 2018. Será nuevamente la primera fuerza en la cámara local, donde en la pasada elección solo había obtenido una diputación de mayoría; pues hoy por sí solo, el PRI contará con 2 diputaciones de mayoría, más otros 20 distritos ganados en coalición con el PAN y el PRD.

Aunado al papel de las grandes coaliciones, hay que pensar también en los partidos pequeños y no tan pequeños por separado; unos han mostrado músculo, y otros simplemente no lo han demostrado.

En ese sentido los grandes perdedores, más allá de los partidos nuevos que no logran su registro: son el PVEM, Nueva Alianza y el PT. Por otro lado, muy distinto a lo que un análisis muy por encimita nos pudiera decir, el gran ganador es Movimiento Ciudadano, quien, sin prerrogativas ni registro local, logró posicionarse con 6 ayuntamientos y con el 5% de la votación para la cámara local, teniendo prácticamente la misma cantidad de sufragios que el PVEM quien pecó de inexperiencia y exceso de confianza. Asimismo, más votos que el PT, el PRD y Nueva Alianza, quienes han demostrado que ya solos, no son nada.

En términos de ayuntamientos o presidencias municipales, es también la coalición “Va por el Estado de México” la gran ganadora; haciéndose no solo de la mayoría de los municipios, sino también de los de mayor relevancia política. Recuperaron el llamado corredor azul, que en el 2018 se había pintado de guinda, así como los municipios más relevantes del Valle de Toluca: la misma capital; Metepec, Zinacantepec y Almoloya de Juárez.

Los grandes logros de la coalición morenista fueron Ecatepec y Nezahualcóyotl, en este último habiéndole ganado incluso a Juan Zepeda, quien solamente vino a desgastar su figura política.

Todo lo anterior en la competencia interpartidista; sin embargo, el terremoto también movió la escena intrapartidista de casi todos los partidos; sobre todo, si consideramos a los prospectos que buscaban, buscan o buscarán la gubernatura del Estado de México a partir de sus diferentes institutos políticos.

Quien ya estaba y seguirá estando, es sin duda Enrique Vargas, quien ganó todo lo que dependía de él, tanto en municipios como en diputaciones; es sin duda el líder moral del panismo mexiquense, y ha mantenido el poderío de Huixquilucan, siendo figura clave también de la victoria en otros municipios del panismo y de la coalición, en los cuales, considero, se debe incluir Metepec.

Al igual que el líder moral del panismo mexiquense, también tienen nombres propios los ganadores dentro del PRI, siendo sin duda, aquellos y aquellas que pertenecen al grupo del gobernador mexiquense Alfredo del Mazo, quien ha demostrado saber bien lo que hace.

Hoy el gobernador y su grupo se posicionan a través de sus mejores operadores: Elías Rascala, y la líder formal del partido, Alejandra del Moral. En ellos recayó gran parte de la responsabilidad, no solamente de operación, sino también de elección de candidatos, y hoy el PRI se hace de 50 victorias de municipios en coalición y de 22 jugando en solitario.

Dentro del mismo PRI hay otro grupo ganador, ganador, aunque haya sido solo a través de un municipio, y es que, con la victoria de Raymundo Martínez en la capital, este no solo demuestra que es un gran operador político a quien la suerte no lo había acompañado, sino también hace que la voz del hoy senador y exgobernador Eruviel Ávila sea considerada rumbo al 2023.

Por otro lado, también hay perdedores; o por lo menos gente que tendrá que aceptar que sus ciclos se están terminando. En MORENA, sin duda, el gran perdedor se llama Higinio Martínez, del cual todo su grupo fue derrotado, y ¡vaya las maneras!

La pregunta que debemos empezar a replantear es: ¿Qué es ser un operador político? O más fácil y, mejor dicho: ¿Quién en verdad es operador político? Pues hoy bajo otras siglas, vuelve a perder, quien perdió en el 2018: Efrén Rojas. En el PRI, a él y al actual secretario de gobierno, les acechan la derrota de hace 3 años, y hoy en MORENA a Rojas también le acechan la derrota morenista. ¿Será en realidad un buen operador?

Por otra parte: ¿A qué puede aspirar el actual secretario de gobierno? Lo pregunto, pues con esto más que recuperarse, Del Moral, Rascala y el propio gobernador han demostrado que el Revolucionario Institucional no estaba muerto, sino simplemente muy mal cuidado.

En fin, es esto solo la víspera de lo que empezará a ser el camino rumbo al 2023, en el cual creo, que a pesar de los buenos resultados, los partidos tradicionales no deben pecar de exceso de confianza, debiendo ir nuevamente en coalición, y la negociación (aunque mucho falte), hoy me arriesgo a decir, que se enmarcará entre el grupo del Gobernador Alfredo del Mazo y el grupo del futuro diputado Enrique Vargas.