MORENOS CONTRA MORENOS

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Por: Isidro O`Shea

@isidroshea

 

Una de las máximas de la teoría de competencia partidista es: a mayor competencia externa, menor competencia interna; y a menor competencia externa, mayor la interna. 

 

¿Qué quiere decir esto? Pues que cuando un partido ve que la elección estará sumamente competida con los otros partidos, los miembros del partido se cohesionan más y tienden a competir menos por la postulación de candidaturas; la razón no es que no deseen encabezar proyectos, sino el hecho de que comprenden una lógica de bienestar colectivo, en la cual pueden perder más si se fragmentan. 

 

Por otro lado, cuando suelen ver menor competencia o amenaza de los otros partidos, es decir, cuando creen tener las elecciones ganadas, tienden a mayor competitividad adentro del partido, pues sienten que prácticamente tienen asegurado el cargo.

 

Sin embargo, ello no nos debe llevar a pensar en blanco y negro, sino en una serie de matices; sobre todo, no debe llevar a los políticos a pensar en blanco y negro, pues evidencias hay de que el exceso de confianza suele ser el peor enemigo.

 

Esto lo traigo a colación, dado que en MORENA se han tomado muy en serio eso de que no tienen competencia fuera del partido; es como si no se hubieran percatado de la crisis de credibilidad que tienen ciertos miembros del gobierno, pero, sobre todo, parece que no se han percatado de la caída en la aprobación del gobierno, así como de la intención de voto a su partido.

 

Lo digo, porque no solamente se ha disparado la competencia dentro de MORENA; es algo que va mucho más allá en un sentido de intensidad del fenómeno, pues decir que se están dando hasta con la cubeta, resulta hasta piropo comparado con su realidad.

 

La realidad los ha rebasado tanto, que ya hasta su porrista favorito, Gibrán Ramírez, en sus declaraciones a medios, donde supuestamente habla como analista, pero en realidad habla más como militante y simpatizante (ya no tan simpatizante), no escatima en hacer señalamientos en contra del que se atraviese, empezando por supuesto, por Mario Delgado, mismo con el que según había fumado ya la pipa de la paz.

 

En una de sus últimas colaboraciones en Milenio televisión, se pronunció descaradamente en contra del proceso de MORENA para la selección de candidatos a diputados de representación proporcional, encontrando prácticamente, en cada uno de los seleccionados, grandes faltas o lamentables historiales; que si bien resultan ciertos, no harán más que evidenciar en una nueva ocasión, que MORENA no es más que la podredumbre que sale de los otros partidos, mismos que tampoco son ejemplos de la virtud humana… vaya, que les recomiendo ampliamente que busquen el vídeo.

 

Así pues, lo anterior lleva a pensar no solamente en la idea de democracias frágiles donde se suele votar por la menos mala de las opciones, sino incluso también en la idea de que en México se puede saber qué es lo peor de lo peor, es decir, cuál es la mierda más apestosa entre las mierdas. Discúlpeme, estimado lector.

 

La alta fragmentación de MORENA a escaso tiempo de su formación, puede ser evidencia de que ninguna ideología ni estrategia programática lo sostiene, sino solamente el liderazgo de un personaje, que les guste o no, es populista. 

 

MORENA cada día que pasa demuestra las serias debilidades que suelen tener los partidos de carácter personalista, y eso no es porque yo así lo diga, sino porque incluso los grandes estudios sobre sistemas de partidos lo señalan; ahora MORENA solamente se está volviendo el más claro ejemplo.

 

La fragmentación es tan pronunciada dentro de las esferas morenistas, que ésta ya empieza a debilitarlo frente a las próximas elecciones: en Nuevo León su candidata va en picada; en Michoacán algo que parecía tenían seguro, hoy se desmorona, regresando muchos de sus simpatizantes al partido del sol azteca y por ende integrándose a la coalición; en el Estado de México ya es más que un secreto a voces que ciertos alcaldes y alcaldesas morenistas no repetirán ni con la intervención de los astros, dada su nula capacidad de gestión pública; en Jalisco prácticamente están desaparecidos frente al todavía certero movimiento naranja; en la Ciudad de México, su bastión, no tienen todo asegurado, pues tanto los candidatos de la coalición, así como la ola naranja, están echando todo el fuego al asador; en Campeche, a diferencia de hace unos meses, no parece que para la candidata morenista el proceso vaya a ser un día de campo; y así sucesivamente, nos podemos ir por todo el territorio nacional, y cabe destacar que aún no empiezan a plenitud las campañas, donde indudablemente serán el partido a vencer.

 

Dos evidencias más para rematar: el Partido Verde en el Estado de México, sus candidatos que van en coalición para diputaciones federales, e incluso el mismo dirigente, parecen estar cada vez menos felices de ser socios en lo federal, del partido gobernante; basta con ver cómo esconden las siglas. 

 

Para reír, fue ver al actual alcalde de Toluca, buscando la foto detrás del doctor Ernesto Monroy en el arranque de campaña del segundo, intentando quizá colgarse de lo que en pocos meses ha conseguido el actuario.

 

Y si siguen sin creer los descontentos y la fragmentación dentro de MORENA, y lo que esto significará en los números del 6 de junio, basta con ver la cara de felicidad del experimentado Porfirio Muñoz Ledo, quien seguro se cuestiona todos los días qué está haciendo allí.

 

Y como diría Miguel Bosé: “Morena mia, voy a contarte hasta diez; no es el sol que te alumbra (sino que ya te quema); dos tus piernas que matan” y… mucho más de tres en tu cama.