MUJER RESILIENTE – EL FUTURO EN MANOS DE LOS NIÑOS

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Por: Sandra Chávez Marín 

 

La responsabilidad más grande que tenemos como humanos es proteger y salvaguardar a las infancias. Juegos, dulces y tiempo de esparcimiento complementan la educación obligatoria y el derecho a una vida digna.

Cientos de niñas y niños viven en situación de pobreza, y abandono; cada 30 de abril es una invitación para mirar las casas hogar en el país y buscar donar o llevar alegría a esos pequeños llenos de esperanza por encontrar un hogar que los colme de amor. Las familias con la bendición de criar, son responsables de darles amor, de hacerles saber que son deseados, que sus ideas son relevantes. Abrir foro para las y los niños, así como espacios para su desarrollo, los ayudará en el desarrollo de confianza, además de fomentar sed de conocimiento y participación en las decisiones importantes cuando sean mayores

Tenemos como creencia que los niños no ven, no entienden o no escuchan cuando los adultos decimos algo; sin embargo, debemos recordar, estamos ayudándoles a forjar carácter a través del ejemplo, con esto aportamos para su percepción de la realidad. Ellos son el futuro, estamos frente una generación excepcional que puede ser y hacer la diferencia, nos toca instruir a los adultos del mañana, responsabilidad y deuda con la humanidad; ahora resulta fundamental educar niños amados, que antepongan la bondad, la ética; asimismo, busquen eliminar la corrupción volviéndose incorruptibles, sabiendo que el odio puede traer las guerras, y la discriminación solo divide.

Ayudar a las niñas a entender su feminidad desde la perspectiva que las haga sentir más cómodas e inmutables a comentarios misóginos en el hogar; además, hacerles saber que conocer su cuerpo no está mal, estar delgada no es prioridad, ni nacieron para servir a otros seres humanos sino para ser plenas y amadas. Resulta prioridad educar niñas fuertes y nobles, sin temor a seguir sus sueños o romper estereotipos.

Los niños, por su parte, no deben sentirse obligados a ser proveedores porque eso es una decisión; menester fomentare en ellos que el cuerpo de las personas se debe respetar, de igual forma, su entidad debe ser respetada. La masculinidad es lo que ellos decidan; los niños también lloran, sienten, juegan con muñecas y pueden maquillarse. No deben permitir que el machismo modifique su forma de vestir, de pensar o de hablar. Al enseñarles eso, estamos instruyendo masculinidades sanas.

No debemos normalizar el nacimiento para vivir en la pobreza, o que participen en conflictos armados a edad temprana, cada día del niño y la niña es un llamado para convertirnos en una sociedad respetuosa con su inocencia, darles el regalo de la empatía y la verdadera inclusión. La niñez es la época más hermosa, no perdamos la ilusión y el deseo de convertir nuestros sueños en realidad, conservemos la bondad por siempre y trabajemos para que no sea nuestro niño quien tome las decisiones que corresponden al ser adulto.

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