La tradición continúa

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Foto Victoria Acevedo

POR Guillermo GUADARRAMA

Este jueves se cumplen sesenta días después de la resurrección de cristo, a lo que también se conoce como Corpus Christi por la religión católica y en México también se celebra el “Día de las Mulas”, derivado de la tradición de llevar sus mejores cosechas a las iglesias para agradecer a dios por las mismas.

Esta tradición remonta del siglo XVI en el país, donde los campesinos peregrinaban con sus animales de carga hacia los templos religiosos para dar gracias en el marco del conocido Corpus Cristi.

Hoy en día algunos campesinos continúan con esta tradición, pero por la urbanización, esta actividad heredada por nuestros antepasados se ha limitado a conservar únicamente la elaboración de mulitas con hojas de plátano o barro cargando pequeños guacales con fruta, mismas que las personas regalan a sus seres queridos.

Esta mulitas representan que los católicos reconocen la presencia de Dios en la Eucaristía, también, en este día se acostumbra vestir a los niños con ropa de manta en alusión a quienes dedican su vida a arar tierras y se presentan en la iglesia en Jueves de Corpus para dar gracias como lo hacían en el pasado.

Doña Juana es una de las pocas personas que cargada de artesanías aún prefiere esta actividad en lugar de ofrecer objetos de plástico, cabe destacar que esta tradición artesanal también se esta perdiendo con el paso de los años.

Originaria del municipio de Lerma, Doña Juana relata que toda su vida la ha dedicado a crear estos adornos, figurillas o artesanías tratando de preservar nuestras tradiciones eucarísticas, ya que las nuevas generaciones han mostrado un preocupante desinterés en continuar con estas.

A pesar de lo trabajoso que es realizar estas artesanías, las ganancias se ven mermadas pues los precios redundan entre los 5, 15 y 30 pesos, señalando que año con año la venta va disminuyendo.

“Ya ahorita se vende poco, antes se vendía más, los jóvenes luego me pregunta qué es, para qué es”, indica.

Para su mala suerte, las cuestiones legales del municipio de Toluca han hecho que se vuelva una nómada en esta zona, migrando por las calles principales diariamente, aunque resalta que nunca ha sufrido el embargo de su mercancía.

La edad le dificulta transitar muchas horas por la capital mexiquense, pero recorre las calles ofertando también algunas flores de plástico o papel en búsqueda de obtener algunos pesos.