Mexicano en el proyecto del Toronto FC

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FOTO: Especial

 

Por Daniel Peña

Sin duda, lo que se viene en Toronto este y el próximo año será algo que acapare los reflectores de la MLS (Major League Soccer) y del mundo del fútbol. No quisiera decir que se trata de una visión futurística, pero pasar por alto el proyecto deportivo del Toronto FC sería un grave error.

Pocos clubes pueden presumir del armado de un plantel de calidad y competitivo, hablando de CONCACAF, que cuando llegue el momento de competir contra el mejor club de la Liga MX, como constantemente se hace la comparativa, será un duelo al tú por tú.

La llegada del italiano Lorenzo Insigne al equipo canadiense el próximo verano es algo sin precedentes, desde el simple hecho que es la mayor inversión realizada por un club de la MLS para traer a un jugador desde que Los Angeles Galaxy firmaron a David Beckham en 2007; inclusive en el tema salarial, el mexicano Carlos Vela queda desplazado por el atacante italiano, quien se convertiría en el mejor pagado, con 13 millones de dólares anuales por cobrar entre salario y bonos.

Pero la llegada del defensor mexicano Carlos Salcedo puede ser igual de consecuente en la ecuación futbolística y mercadológica, ¿por qué mirar hacia Canadá y la MLS? Simple, porque un mexicano está haciendo historia como el primer jugador en el club y el país canadiense, además de llegar con la etiqueta de su entrenador de ser el ‘Sergio Ramos mexicano’.

Salcedo puede ser un diferenciador en la defensa si así se lo propone; es verdad que en Tigres y la Selección Mexicana ha dejado mucho que desear últimamente con errores mentales que le han costado al equipo al final de los 90 minutos, pero si el Titán logra retomar el nivel futbolístico que mostró un par de años atrás, será crucial para el equipo ‘Red’, y vaya que para Gerardo Martino también, pues el Tata necesita urgentemente que alguien tome un paso en el liderazgo de la defensa del papel que tiene la Selección Mexicana actualmente, si el ‘León no logra salir de la jaula’, podría decir que no habrá manera de que salga nunca más.