Decomisan aves silvestres

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  • Profepa realizó operativos en Zumpango e Ixtlahuaca, rescata 86 animales silvestres. 

 

    La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) aseguró de manera precautoria 86 aves en los municipios de Ozumba e Ixtlahuaca, Estado de México,  derivado de dos operativos en materia de vida silvestre, situación que provocó la huida de los responsables.

La Delegación de la PROFEPA en la entidad informó que en una primera actuación, sus inspectores detectaron a personas exhibiendo ejemplares de vida silvestre con fines de comercialización, en el tianguis tradicional del municipio de Ozumba.

Al percatarse de la presencia del personal de esta dependencia federal, los sujetos abandonaron las aves en el lugar por lo que se procedió al aseguramiento de éstas.

En esta primera acción se  aseguraron  69 ejemplares: 21 centzontles (Mimus polyglottos); nueve especímenes de clarín unicolor (Myadestes unicolor); ocho cardenales (Cardinalis cardinalis); siete ejemplares de  estornino (Sturnus vulgaris); siete de calandria (Icterus gularis); seis tordos (Xanthocephalus xanthocephalus); así como cuatro charas verde (Cyanocorax yncas).

También    dos capulineros gris (Ptilogonys cinereus); dos ejemplares de clarín jilguero (Myadestes occidentalis); dos tigrillos (Pheucticus melanocephalus); y  un solitario omao (Myadestes obscurus).

En el segundo operativo, efectuado en el tianguis municipal de Ixtlahuaca,  el personal de la PROFEPA también  observó a personas   vendiendo  aves. En este caso aseguró 17 ejemplares: nueve gorriones (Carpodacus mexicanus);  tres tigrillos (Pheucticus melanocephalus); dos centzontles (Mimus polyglottos); un cardenal (Cardinalis cardinalis); un clarín jilguero (Myadestes occidentalis) ; y un solitario omao (Myadestes obscurus).

Entre las especies enlistadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010 se encuentran el clarín jilguero y algunas subespecies de gorrión,  en la categoría de sujeta a protección especial (Pr) y el clarín unicolor, bajo el estatus de Amenazada (A).

Cabe destacar que las aves aseguradas fueron reintroducidas a su hábitat natural; mientras que las especies que no son nativas de la entidad fueron depositadas en el zoológico de Zacango, en donde se mantendrán en condiciones de confinamiento.

La Ley General de Vida Silvestre establece que poseer ejemplares de la vida silvestre fuera de su hábitat natural sin contar con los medios para demostrar su legal procedencia puede ser sancionable con el equivalente de 50 a 50 mil veces el salario mínimo general vigente en el Distrito Federal al momento de imponer la sanción.