Si la gente no respeta medidas preventivas, será complicado salir de la contingencia; advierte ASBAR

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FOTO: Victoria Acevedo

POR Alelhi RODRÍGUEZ

 

Respecto al pronunciamiento del gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo Maza sobre el establecimiento de nuevos horarios en espacios como restaurantes, tiendas departamentales, plazas comerciales, cines, teatros, auditorios, gimnasios, áreas deportivas y parques, el presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes del Estado de México (ASBAR), Patricio González Suárez, comentó que cualquier restricción que se tenga en el gremio restaurantero va a ser una limitante para una mejor venta, “un horario extendido es lo que habíamos peleado para lograr una mayor afluencia de personas, principalmente en las cenas, sin embargo, entendemos que sean medidas para evitar la propagación de contagios”.

 

 

Destacó que, por más que se realicen acciones como esta, si la población no respeta las medidas preventivas, como el uso de cubrebocas y la sana distancia, será muy complicado salir de la emergencia sanitaria.

 

Añadió que la medida es justa a la temporada que se avista, con los cambios climatológicos que vulneran a la población por enfermedades respiratorias, por lo que sustentó el cambio de los nuevos horarios, que entrarán en vigor, el próximo lunes 23 de noviembre.

 

Sostuvo que los restaurantes manejaban un horario habitual, de 6:00 a 23:00 horas, ante las adecuaciones pronunciadas por el ejecutivo estatal, estos tendrán que cerrar sus puertas una hora antes, que a pesar de ser solo 60 minutos, representa una gran pérdida.

 

“Por supuesto que nos afecta en lo económico una hora menos de servicio, pero son medidas que por el tema sanitario, creo que responsablemente está tomando el gobierno y se está llevando a cabo en todos los gremios”, añadió el representante de ASBAR.

 

Ante un posible cambio en el semáforo epidemiológico, de color naranja a rojo, dijo que es un tema que preocupa mucho a este sector,  sin embargo, las previsiones que hoy se realizan pueden evitar dicho retroceso.

 

Agregó que el sector restaurantero contaba hasta antes de la pandemia con 76 mil unidades económicas activas, de las cuales 10 mil han cerrado sus puertas definitivamente, lo que ha propiciado una pérdida económica de 25 mil millones de pesos.