El punk no ha muerto en Toluca

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Foto: Pameli Popoca

POR Pameli POPOCA 

El pasado viernes 28 de junio el punk dimanó del Foro Cultural 304. En un ambiente de hermandad y festejo, exponentes de las distintas variedades del punk en la Ciudad de Toluca se reunieron en el escenario para estatuir un punto claro: la música de protesta por excelencia está viva en la comunidad.  

Aunque con un poco de retraso, el evento transcurrió con normalidad. Para comenzar, Obscuros Presagios, proyecto que no estaba contemplado en el cartel, con una demostración de un críptico virtuosismo, sedujo a la asistencia a través del sonido de su guitarra y su voz gutural. Luego el escenario se encendió con la presentación de la banda de crust punk, Temor, quienes interpretando su tema “El final” inauguraron una singular noche de violencia sonora en el 304.  

Obscuros Presagios. Foto: Pameli Popoca
Obscuros Presagios. Foto: Pameli Popoca

A continuación, los reflectores se posaron sobre Ciudad Vacía. La armonía, la calidad, y la madurez de su sonido, animado por una voz desenfada que inevitablemente remite a los grandes tiempos del punk rock, hacen de este proyecto una propuesta sólida que evidencia la existencia del espíritu de protesta en nuestra ciudad.  

Ciudad Vacía. Foto: Pameli Popoca
Ciudad Vacía. Foto: Pameli Popoca

El slam lo inauguró el crust punk de Active Pump, densos en una fuente de sonido soberbio y rumboso, atestado de distorsión y guturales, fueron una de las bandas favoritas de la noche y asentaron la certeza de que la escena punk underground en Toluca posee un mayúsculo potencial artístico. Finalmente, para cerrar la noche, Coyote y Bang Your Broken Brain consumieron la energía restante en la asistencia, ofreciendo una catarsis estética que coronó el Punk of Toluchaos como uno de los eventos más elevados en lo que respecta a disfrute y calidad de performance.  

Active Pump. Foto: Pameli Popoca
Active Pump. Foto: Pameli Popoca

En una velada pletórica de hermandad, maestría y oficio, el Foro Cultural 304 presentó un espectáculo placentero en el que todos, bandas y asistencia en cofradía, disfrutamos de escuchar, ver y saber que el punk no ha muerto y parece ser que nunca morirá.