viernes, marzo 1, 2024
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A mi manerA

Por Julio A. AGUIRRE

  • El país en alerta.
  • Ahogado el niño.
  • Edomex, nada que ver.

Normalmente vemos lo que queremos ver; tanto así, que a veces lo vemos donde no está. Eric Hoffer.

    Suele suceder, sobre todo en México. Ahogado el niño hay que tapar el pozo.

    Lástima que hoy de maldita cosa sirve que las autoridades municipales, estatales y el gobierno federal tapen el pozo por donde se les escapó Joaquín Guzmán Loera, el «Chapo», desde la entonces inviolable prisión de máxima seguridad del Altiplano, ubicada en el municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México.

    Parado-jas del sistema. En el Estado de México se tiene una prisión de máxima seguridad que provoca total inseguridad, zozobra y miedo a los habitantes.

    No tenemos registrado, en nuestra flaca memoria, momentos en que las máximas autoridades, llámese Miguel Ángel Osorio Chong, secretario general de Gobierno, o procuradores de la República, se hayan dado»escapaditas» por los penales y corroborar su estado funcional.

    Es, corrijo, era, tanta la confirmación sobre la seguridad de la cárcel «modelo», que dicha confianza los ha llevado, en las últimas horas, a que distinguidas personas se den cita en elogiado penal.

    Repetimos: Ahogado el niño, o escapado el Chapo, a tapar el pozo y hacer acto de presencia. En el caso de la procuradora general de la república, Arely Gómez, seguramente, el lunes fue la primera vez que pisó la cárcel para empaparse del caso.

    Los estados a través de sus mandatarios anuncian el reforzamiento de la seguridad tras la fuga de Joaquín Guzmán Loera, quien por segunda ocasión les pintó la cara a todos.

    Escapado el «Chapo», moviendo mar y tierra tratando de dar con el paradero del personaje que ha puesto de cabeza a ejecutivos estatales y al ejecutivo federal provocando, además, alerta roja en buena parte del mundo.
    Cada cabeza es un mundo se dice y las reacciones por la fuga, parte II de Joaquín Guzmán, se cuentan por kilos, sabores y colores.

    A falta de respuestas contundentes cada quien piensa -y opinan- con su particular forma; algunos con datos firmes y confiables. Por la captura de Joaquín Guzmán Loera los vecinos del norte, Estados Unidos, ofrecían una recompensa de 5 millones de dólares.

    Motivos de sobra tenían autoridades norteamericanas para solicitar a sus homólogos mexicanos su extradición inmediata. No se dio y ahí están las consecuencias.

    ¿Logró México convencer a los gringos que el «Chapo» no se las haría de nuevo y que, recluido en el penal de máxima seguridad» del Altiplano -«la joya penitenciaria»- del país estaba seguro?

    ¿Olvidaron nuestras autoridades que México es un país donde los personajes corruptos brotan de cada piedra que se mueva y que el dinero mueve montañas, abre puertas y perfecciona túneles?

    Lo cierto es que Joaquín Guzmán Loera se convertía en una «bomba de tiempo» en manos y cárceles gringas por lo que sabe, sus contactos y la ayuda recibida por altos funcionarios públicos, datos que, de ser revelados, cimbrarían al país.

    El caso es que las autoridades mexicanas por su inoperancia en el sistema penitenciario han creado a un «monstruo», un «ídolo» del pueblo y, lamentablemente, en un ejemplo a seguir para muchos.

    Hoy mismo muchos quieren ver al «Chapo» de nuevo en prisión. Hoy mismo muchos quisieran ser como el «Chapo». El pueblo no perdona las fallas de sus gobernantes. Hoy mismo, y aunque muchos no lo quieran very menos reconocer, Joaquín Guzmán Loera gana simpatías más por evidenciar a los poderosos -Estados Unidos entre ellos-, que por su actividad delictuosa.

    Lo bueno -autoridades- hace grande a lo malo -delincuencia-. Ver para creer.

COMO VA…

    Nada que ver… ciertamente, la fuga de Joaquín Loera pone al Estado de México en la mira internacional. Nada que ver que quede claro.

    En efecto, el penal del Altiplano se encuentra ubicado en suelo mexiquense,lo que no tiene la culpa el gobierno actual, pasadas administraciones y por supuesto la sociedad.

    Dicho penal es responsabilidad del gobierno federal. La prisión de máxima seguridad es la pesadilla de los mexiquenses, y desde el pasado sábado 12 de julio pasó a ser el lunar que afea el rostro del país.

    Sobre el asunto Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México, informó que el gobierno del estado trabaja coordinadamente con las autoridades federales, dentro de su competencia en el ámbito estatal, en las tareas de investigación para la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, quien evadió las instalaciones del penal del Altiplano.

    El ejecutivo estatal detalló que en el territorio se implementaron 120 operativos denominados filtros móviles, donde participaron mil 986 elementos y 315 unidades de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana y de la Policía Ministerial.

    «Estuvimos y estamos muy coordinados, muy atentos, en alerta de la mano con corporaciones federales, fuerzas federales, Ejército Mexicano, Marina, Policía Federal, entre otras instituciones, y mantendremos y reforzaremos los operativos en autopistas, carreteras y vialidades de todo el territorio, para que se pueda lograr, estoy cierto, tengo fe y confianza que la autoridad federal habrá de lograr la recaptura de este sujeto», señaló.

    Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también amé, puedo seguir hasta el final… A mi manerA.

Correo electrónico: aguirre@8columnas.com.mx

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