viernes, marzo 1, 2024
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A mi manerA

Por Julio A. AGUIRRE

* Caminando en círculo.
* Políticos mexiquenses.
* La disculpa del Presidente.

La conciencia sólo puede existir de una manera, y es teniendo conciencia de que existe. Jean-Paul Sartre.

    Rebota en nuestro cerebro aquella frase-promesa del partido en el poder anunciando un Nuevo Partido Revolucionario Institucional (PRI). Hay maderas que no agarran el barniz y el partido tricolor es uno de ellos al no sustentar en los hechos sus populares dichos.

    Manlio Fabio Beltrones dejó la coordinación de los diputados en la Cámara de Diputados para convertirse en el Líder Nacional del partido.

    César Camacho Quiroz dejó la presidencia nacional tricolor para ocuparse de la coordinación de diputados en la LXIII Legislatura.

    Tuya, mía, te la presto, tómala, acaríciala diría el narrador de fútbol, Enrique Bermúdez.

    Lo mismo de siempre. Los mismos nombres y hombres de siempre. Idéntica táctica.

    No puede, ningún partido político, cambiar de caballo a la mitad del río. Lo que no puede es vender espejitos a su militancia y ciudadanos en general. ¿Qué necesidad?, ¡qué necedad!

    Los mismos personajes enclavados en puestos claves, apostando a la segura y sin confiar plenamente en la sangre joven; los tiempos y las circunstancias no están para arriesgarse. Si hay algo que el partido en el poder no está dispuesto a realizar, justamente es eso: confiarse, so pena de ser botados nuevamente de la residencia oficial de Los Pinos.

    En el árbol tricolor los viejos se caerán de maduros mientras los jóvenes se mantendrán como la eterna promesa verde. ¿Un nuevo PRI? No la chiflen que es cantada.

GENTE DEL PRESIDENTE

    La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas. Wallace Stevens.

    Durante décadas el Estado de México ha sido magnificado como cuna de grandes políticos.

    Los hay, ciertamente, aunque habrá que diferenciar entre cantidad y calidad.

    En este espacio señalamos que la entidad mexiquense no tenía la abundancia ni la eficacia para conformar dos gabinetes. Conjuntar el equipo presidencial y además, el gobierno del Estado no es: enchílame otra.

    Peña Nieto jaló a los hombres de confianza colocándolos en puestos claves para llevar por buen rumbo al barco sin importar dejar cojo, manco y/o tuerto al gobierno mexiquense.

    Llamados justificados en el entendido que primero está el bienestar de todos los mexicanos.

    Ningún invitado a colaborar con el presidente puede decir no. Ningún gobernador capaz de poner trabas a una decisión presidencial.

    Explica, en parte, por qué el gabinete del mandatario estatal ha sufrido tantas modificaciones apenas la mitad del camino.

    Hoy, algunos políticos mexiquenses asoman la cabeza en cargos claves. Sin contar a los establecidos en el equipo de trabajo de Peña Nieto.

    El nombramiento de Carolina Monroy del Mazo como secretaria general del Comité Nacional del Partido Revolucionario Institucional, y la designación de Alfredo del Mazo Maza como coordinador de los diputados mexiquenses en La Cámara de Diputados, más el señalado tema de César Camacho, dejan ver que Enrique Peña no olvida sus raíces, no abandona a sus paisanos y no se aparta de las costumbres.

DISCULPA

    Nada sienta tan bien en la frente del vencedor como una corona de modestia. Juan Donoso Cortés.

    Una vez que la Secretaría de la Función Pública descartó que el presidente Enrique Peña Nieto, su esposa, Angélica Rivera, y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, incurrieran en conflicto de intereses por la adquisición de inmuebles a empresas que hoy tienen algunas licitaciones con el gobierno federal, el presidente de México, Enrique Peña Nieto expresó que su conducta y la de su esposa Angélica Rivera estuvieron apegadas a la ley, aunque esos acontecimientos «dieron lugar a interpretaciones que lastimaron e incluso indignaron a muchos mexicanos. A todos ellos les ofrezco una disculpa», señaló.

    Nuestra conclusión, de la conclusión de Virgilio Andrade Martínez, en seis palabras: Nada por aquí, nada por allá.

    Tal vez lloré o tal vez reí/ tal vez gané o tal vez perdí/ ahora sé que fui feliz y si lloré también amé, puedo seguir hasta el final… A mi manerA.

Correo electrónico: aguirre@8columnas.com.mx

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