Mujeres y la gasolina

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POR Alfonso FARUE

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, me di a la tarea de investigar sobre el rol de la mujer en el mundo automotriz; una industria tradicionalmente catalogada como masculina y casi siempre rodeada por hombres. Sin embargo, en los último años, la mujeres han logrado introducirse dentro de la industria a lo largo de todos los puestos y operaciones posibles; hasta llegar a posiciones cada vez más altas como es el caso de la CEO de GM global, Mary T. Barra; o la mexicana Mayra Gónzalez, quien fuera la directora general de Nissan México, y que ahora es la directora de ventas globales de Nissan Motor.

 

Que por fin se empiece a ver mujeres en puesto ejecutivos y de liderazgo en la empresas más grandes del mundo, incluyendo las automotrices, ha sido posible gracias a la revolución social, política y feminista de los últimos 100 años… Es impactante saber que hasta 1953 las mujeres no podían votar en México, en otras palabras, solo una década antes de que naciera mi mamá, las mujeres empezaron a votar.

No obstante, en los inicios del automóvil, existieron dos mujeres que tuvieron un rol importantísimo para el futuro de lo más grandes inventos de la humanidad.

 

En 1886, trabajando de manera independiente y sin darse cuenta, Karl Benz y Gottlieb Daimler inventaron el automóvil, pero fue hasta 1888 que la nueva máquina comenzaría su historia gracias a dos mujeres, cada una desde un rol y una perspectiva muy diferente.

Por un lado, estuvo Bertha Benz, esposa del famoso inventor y fundador de la marca Mercedez Benz, que realizó la primera campaña publicitaria y el primer viaje largo en un vehículo de combustión interna. Esto sucedió, cuando la señora Benz decidió viajar a Pforzheim desde Mannheim (poco más de 100km) junto a sus dos hijos usando el Patent Motor Car diseñado por su esposo, con el fin de demostrar el valor de este invento, su confiabilidad y su practicidad futura para transportar personas. Bertha estaba fuertemente convencida del invento de su esposo y de todo lo que se podría lograr con él, incluso más convencida que el propio Karl; logró mantener la fortaleza de la familia para que toda la energía estuviera enfocada en el nuevo dispositivo e incluso ayudó a financiar el proyecto de su esposo. Sin duda alguna, si Karl Benz no hubiera tenido el apoyo y la fortaleza de Bertha, ni se hubiera publicitado el primer viaje, lanzándose a la aventura, la historia del automóvil hubiera sido muy diferente a lo que conocemos ahora.

 

Por otro lado, la historia del automóvil en Francia, que comenzó con mayor entusiasmo que en Alemania, comenzó con la alianza entre Gottlieb Daimler y Édouard Sarazin para distribuir y vender los motores Daimler en Francia. Este último, se asoció con Emile Levassor, el padre del automóvil francés, y René Panhard para construir los motores alemanes en la misma Francia. Sin embargo, en 1887 Édouard se enfermó del riñón y antes de morir, encomendó a su esposa, Louise Sarazin, seguir las negociaciones con Daimler ya que se encontraba con “un invento confiable, con un futuro del que aún no nos imaginamos”. De esta manera, Louise contactó a Daimler para continuar con la sociedad de su difunto esposo, mientras que Emile Levassor también la contactó para fabricar los motores. Sarazin visitó a Daimler en Alemania para ver el inventó con sus propios ojos, y más adelante convenció a Levassor de ir y que lo verificara; para que en 1889 se concretara el acuerdo entre Louise y Daimler y así introducir el automóvil en Francia. Al año siguiente, la relación entre Levassor y Sarazin creció a tal punto que se casaron, y para el año 1894 los automóviles con motores de diseño Daimler fueron los más confiables y rápidos en la primera carrera de autos en la historia.

 

Cuando se habla de la historia del automóvil, parece que solo hubieran existido los hombres y sus inventos, pero como vemos con estos dos ejemplos, las mujeres tuvieron un importante lugar en la historia de los coches, (y en realidad la de toda la humanidad). Ya que sin su esfuerzos, convicciones, apoyos, e inventos; muchas de las cosas que existen no se hubieran inventado o no serían como las conocemos ahora. Ya sea como esposas fuertes, convincentes e idealistas o como viudas emprendedoras, las mujeres fueron, son y serán el otro 50% que necesitamos para que la humanidad siga avanzando tecnológica y científicamente.

#DíaInternacionalDeLaMujer.