viernes, febrero 23, 2024

Trípode

Por: Eduardo H. Limón Cervantes

 

* Asesinato que nos marca a todos

 

Veracruz, donde el periodista Rubén Espinosa -nacido en México DF- trabajaba desde hace siete años, es un Estado con fuerte presencia del crimen organizado, en especial del cartel de origen paramilitar de Los Zetas, y un foco rojo de la libertad de expresión en México. Desde 2011, han sido asesinados en su territorio 15 reporteros, uno de ellos, la corresponsal de Proceso, Regina Martínez, con 30 años en el oficio, que apareció estrangulada en su casa de Veracruz. Las autoridades concluyeron que fue víctima de un robo o de un crimen pasional.

    En vida Espinosa subrayó la crisis de seguridad que atravesaba el Estado: «Es triste pensar en Veracruz, no hay palabras para decir lo mal que está ese Estado, ese gobierno, la prensa, y lo bien que está la corrupción. La muerte escogió a Veracruz, la muerte decidió vivir ahí». Este asesinato marca otro salto en la violencia contra periodistas por su crudeza y por suceder en la capital, pero más que nada nos marca a todos los que laboramos en los medios de comunicación.

    En 2014 México fue el sexto país del mundo con más periodistas asesinados y el más mortífero del continente americano, según «Reporteros Sin Fronteras», ocupa el lugar 148 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, en el mismo escalón que Afganistán. El Gobierno mexicano ha registrado la muerte de más de 100 periodistas desde 2000. En lo que va del presente año, contando a nuestro compañero Espinosa, ya han sido asesinados siete reporteros.

    Ante la vulnerabilidad de los periodistas mexicanos, sobre todo de aquellos que trabajan en medios locales en regiones asoladas por el narco y la corrupción policial, el Gobierno creó en 2012 un mecanismo para la protección de reporteros que no ha logrado funcionar adecuadamente.

    El asesinato de Rubén Espinosa y de las cuatro mujeres que estaban con él, marca un nuevo salto en el panorama de violencia contra periodistas por su crudeza y por haber ocurrido en un barrio de clase media del centro de la capital, que hasta ahora se suponía a buen recaudo de los extremos criminales de otras regiones sin su nivel de desarrollo y de presencia institucional. La reacción en las redes sociales fue veloz y enseguida fraguó una convocatoria de protestas en las calles del país, donde Toluca no fue la excepción con el lema #JusticiaParaRubén; Justicia para los reporteros y reporteras del país.

    Y como decía mi compadre Chón: «Recuerde compadre que la prensa es la artillería de la libertad».
E-mail: limon@hotmail.com
Twitter: @edulimon76

PODRÍA INTERESARLE ...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS LEÍDO