Urgente que poder judicial se capacite y especialice en perspectiva de género y diversidad sexual

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POR Leo ESPINOZA

El pasado martes un nuevo crimen azota a la población LGBTTTI en el país, se trata del asesinato de Jonathan Santos, un joven de 18 años, originario de Zapopan, Jalisco, que fue encontrado muerto por un impacto de bala en la cabeza.

Jonathan fue un joven homosexual y activista por los derechos de la diversidad sexual, el estudiaba la preparatoria en la Universidad de Guadalajara.

La indignación de este caso que se hizo viral, enardeció a las organizaciones, generando ruido en redes sociales no solo por buscar justicia, sino el seguimiento legal del caso por parte de las autoridades, pues a pesar de que se cuenta con una coordinación especializada para la atención de delitos por diversidad sexual, se investiga conforme al protocolo de feminicidios.

El homicidio de Jonathan se investiga bajo tres líneas por parte de la Fiscalía de Jalisco, tal como lo informó el titular Gerardo Octavio Solís Gómez y estas son por crimen de odio, “pasional” o por robo y feminicidio.

La controversia radica en como las autoridades ignoran dos realidades, una que es orientación sexual y que es identidad de género aplicable a las personas travestis, transgenero y transexuales, al ser Jonathan un hombre homosexual es difícil de entender como porque la Fiscalía lo investiga como feminicidio, es decir no es mujer cisgenero ni mujer trans, en todo caso si se cuenta con una coordinación especializada que investiga crímenes de odio ¿porque no seguir esa línea?, o es que nuevamente los prejuicios salen a relucir y por el hecho de que el joven asesinado era afeminado ¿es suficiente criterio para considerarlo mujer?.

Sin duda este caso abre la caja de pandora y exhibe deficiencias en el sistema de justicia para las poblaciones diversas, que se tiene que trabajar más en sensibilizar y capacitar al personal adscrito.

No se puede aseverar si fue un robo con violencia, un crimen de odio o un homicidio pero algo es seguro, no es un feminicidio. Jonathan es un hombre gay y merece justicia, no se puede permitir la revictimización, ni que con su muerte se fomente la desinformación.

 

¡Nos leemos la próxima semana querido lector, beso y abrazo!

 

Leo Espinoza, abogado, activista, conductor, político.