Serena, imparable e imbatible

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La tenista estadunidense Serena Williams, número uno del ranking mundial, se dijo feliz tras derrotar a la española Garbiñe Muguruza en la final de Wimbledon y conseguir su segundo "Serena Slam".

    Londres.- Con sufrido final, la tenista estadunidense Serena Williams celebró su sexto Rosewater Dish sobre el césped sagrado de Wimbledon, luego de superar a la aguerrida española Garbiñe Muguruza por parciales de 6-4 y 6-4.

Pese a ceder su servicio en el primer “game” del encuentro y de desperdiciar dos chances previas de sacar para campeonato, la mandamás del circuito femenil logró arrasar con los cuatro Grand Slams de forma consecutiva, por segunda ocasión en su carrera y sumó su trofeo 21 en eventos de este calibre.

Si bien al cabo de una hora y 23 minutos todo fue alegría para la vigente monarca olímpica en la Cancha Central del All England Club, antes de ello sufrió en serio ante la joven nacida en Caracas, que vendió cara la derrota y se quedó cerca de emular a su compatriota Conchita Martínez, quien reinó aquí en 1994.

De entrada, la debutante en instancias definitivas de Majors le arrebató el saque para demostrar que los nervios por su inexperiencia estaban más que maniatados; pero en el octavo juego, comenzó el resurgir de la norteamericana para nivelar los cartones.

Por primera vez en el día, Williams tomó el control del marcador en el 5-4 y no pudo tener más suerte en ese turno de devolución, ya que Muguruza cometió una dolorosa doble falta que derivó en “set point” para su contrincante y, a la postre, significó perder la manga de apertura.

Inspirada por los aplausos de su entrenador, el francés Patrick Mouratoglou, y de su hermana mayor Venus, la estadunidense tomó la batuta por completo y dictó el ritmo que la encaminó a un prematuro rompimiento en el segundo episodio.

Confirmada la ventaja, la máxima preclasificada metió el pie en el acelerador y pronto se colocó 5-1 arriba, sólo bastaba con brindar la estocada final a una irreconocible “Garbi” que seguía encerrada en el lamento por desperdiciar la ventaja en el primer capítulo.

Así pues, Serena se dispuso a sacar para añadir un nuevo cetro a sus vitrinas, pero entonces reapareció la garra de la española y recuperó uno de los “breaks” con contundente racha de cuatro puntos.

Instantes después hizo sus deberes y comenzó a desesperar a su adversaria, que se reprochaba no cerrar a tiempo; pero el destino le trajo una nueva oportunidad de sellar todo con su servicio, muy por debajo de la eficiencia que suele imprimirle.

Muguruza, consciente de que no tenía nada que perder, repitió la dosis, 0-40 y ruptura, con lo cual le prohibió una vez más el camino fácil a la estadunidense. Con el pulso de vuelta, la oriunda de Venezuela quiso corroborar la trepidante reacción, pero no contaba con que Serena se fajaría para cerrar todo desde la devolución, con grandes tiros desde el fondo e incluso una bola de “Garbi” que apenas salió por centímetros.

Nueva pelota de la española que se fue ancha y así concluyó su aventura en la Catedral del Tenis, sin poder contener las lágrimas, pero arropada por el respetable y la propia Williams, quienes dedicaron un emotivo lapso de aplausos, confiados en que pronto será su turno de cubrirse de gloria.

En la otra cara de la moneda, la veterana de 33 años de edad brincó de emoción para recibir los honores, como si se tratara de una ocasión inédita para ella; el Abierto de Estados Unidos en 2014 aunado al Australian Open y Roland Garros obtenidos esta temporada, redondearon la hazaña del “Serena Slam”.

Aunque eso era algo que ya había sido capaz de hacer, puesto que del Abierto de Francia 2002 al de Australia en 2003, también se adjudicó los cuatro “grandes” en fila, pero ahora en Nueva York, tendrá la oportunidad de ganarlos en el mismo año.

Por si fuera poco, con impresionante récord de 21-4 en finales de Majors, Serena Williams arribará a Flushing Meadows con la posibilidad de empatar a la legendaria alemana Steffi Graf como máxima ganadora histórica en estos certámenes (22).