Redacción
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que el mandatario estadounidense Donald Trump no encabeza la ofensiva política y mediática que, a su juicio, se ha desplegado contra el gobierno mexicano, y atribuyó dichas acciones a grupos de ultraderecha de Estados Unidos y México que comparten intereses ideológicos.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que existen sectores conservadores que buscan deteriorar la relación bilateral mediante campañas de desinformación y presión política, particularmente en temas relacionados con seguridad y soberanía nacional.
Sheinbaum aseguró que, pese a las diferencias que han surgido en distintos momentos, la comunicación entre los gobiernos de México y Estados Unidos se mantiene activa a través de diversos canales diplomáticos y de seguridad.
Como ejemplo, mencionó reuniones recientes entre funcionarios de ambos países, así como los contactos permanentes que mantienen la Secretaría de Relaciones Exteriores y otras dependencias federales con autoridades estadounidenses.
La presidenta consideró que detrás de las críticas y presiones existen grupos que rechazan las políticas sociales impulsadas por su administración y que utilizan herramientas digitales, campañas pagadas y cuentas automatizadas para influir en la conversación pública.
En ese contexto, señaló que la intervención de actores extranjeros en asuntos internos de México no es un fenómeno nuevo. Para ilustrarlo, retomó pasajes de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid, en las que se describen presiones ejercidas por autoridades estadounidenses durante la década de los ochenta en temas relacionados con el narcotráfico.
La mandataria sostuvo que las acusaciones y señalamientos provenientes de algunos sectores estadounidenses deben analizarse con cautela y dentro de un contexto histórico más amplio, marcado por tensiones recurrentes entre ambos países en materia de seguridad.
Finalmente, Sheinbaum llamó a reflexionar sobre el papel que desempeñan las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial en la construcción de narrativas políticas, al advertir que estas herramientas pueden ser utilizadas para influir en la opinión pública y favorecer determinados intereses.


